Introducción

La imagen que algunos puertorriqueños tienen de la independencia de Puerto Rico es la siguiente: una isla pobre, con una escasez extrema de productos, en donde la gente se ve obligada a trabajar en la agricultura. Aparentemente, asumen que la independencia provocará un estado apocalíptico que nos lanzará hacia nuestro pasado económico y donde viviremos en condiciones subdesarrolladas o inferiores a las actuales. Esta percepción está muy lejos de la realidad.

Parte I: ¿Es posible tener una economía sustentable en la independencia?

A. Sin las “Ayudas Federales” nos morimos de hambre

El primer argumento que usan para confundirnos es el de las “ayudas federales” que provienen de Estados Unidos. Para rebatir el argumento primero tenemos que entender de que consisten las transferencias federales. En el 2007, Puerto Rico recibió un total de $10,963.179 millones de dólares del gobierno federal. Un 79% de esa suma ($8,687.1 millones de dólares) fueron derechos adquiridos, como el Seguro Social y los pagos a veteranos. Esto significa que el gobierno federal no nos regaló este dinero. Los puertorriqueños que lo recibieron brindaron algún servicio a cambio por él; ya sea el pago del seguro social a través de sus vidas o el servicio militar a las fuerzas armadas de los EEUU. Si Puerto Rico se independiza de los Estados Unidos, las personas que brindaron estos servicios continuarán recibiendo ese dinero ya que el status del país no influye en esas transferencias.
Algunos estadistas y estadolibristas argumentan que nosotros los independentistas idealizamos una independencia falsa, ya que queremos continuar dependiendo de estas transferencias federales hasta cuando seamos libres y soberanos. Sin embargo, el pago de derechos adquiridos no significa que un país dependa del otro. Sencillamente son transacciones llevadas a cabo entre individuos de una nación con el gobierno de otra nación. Y en el caso del seguro social, la independencia nos daría la oportunidad de crear nuestro propio fondo si lo deseáramos; ya que de todas maneras muchos plantean que la estructura actual del fondo norteamericano puede quebrar eventualmente, o peor aun, ser privatizado.
Por otro lado, $2,276.079 millones de las transferencias federales fueron otorgadas, o sea que Estados Unidos nos las “regaló” sin recibir algo directo a cambio. Ejemplos de estas son las becas a estudiantes y los llamados cupones de alimentos. Es importante aclarar que a pesar de que $2,276.079 millones de dólares para un individuo es una cifra gigante, en términos macroeconómicos no lo es. De hecho, estas transferencias representaron un mero 4% de nuestro Producto Nacional Bruto en el 2007. En otras palabras, las “ayudas federales” solo representan un 4% de nuestra economía nacional. Además, al comparar $2,276.079 millones con los $32,955.972 millones que se llevaron las compañías estadounidenses de Puerto Rico y los más de $20 mil millones que le compramos en mercancías a los Estados Unidos, vemos que se ganan con Puerto Rico 23 veces más de lo que nos “regalan.” Si Puerto Rico no tuviese el sistema contributivo en el cual vivimos, donde se agravia al trabajador y se protege al gran empresario, y se le cobrara una cifra adecuada de impuestos a las compañías extranjeras, el sector financiero, y a los puertorriqueños que generan cientos de miles de dólares al año, tendríamos suficiente dinero para remplazar el dinero otorgado por el gobierno federal y para sacar a Puerto Rico de su crisis económica. Puerto Rico es el país que menos impuestos le cobra a las compañías extranjeras en el mundo. Mientras que países cobran de 20% hasta 30% de impuestos, en Puerto Rico solo se cobra 4.5% a través de un Toll Gate Tax. Nosotros tenemos herramientas para progresar, es nuestro deber utilizarlas (más adelante rebatiremos el argumento de que imponer impuestos a compañías extranjeras provocaría que se vayan y terminemos peor todavía).

B. “McDonalds” y “Burger King” se van a ir si somos independientes

Otro argumento clásico es que el mero hecho de ser independientes provocaría que todas las compañías norteamericanas se vayan de Puerto Rico. Este argumento es uno de los más incoherentes de todos. En España hay “McDonalds,” ¿España tiene que ser colonia de Estados Unidos para que pueda tener “McDonalds”? En Venezuela, Filipinas, República Dominicana, Tailandia, Trinidad y Tobago, y hasta en Irak hay “Burger King.” ¿Son todos estos países colonias de Estados Unidos para que puedan tener “Burger King”? Obviamente no. Todos estos países son independientes; y su independencia no implica que no puedan tener compañías norteamericanas.
A esto probablemente nos responderían que los independentistas quieren aumentarle los impuestos a esas compañías, y por eso es que se van a ir cuando seamos una república. A estas personas hay que recordarle nuevamente que Puerto Rico es el país que menos impuestos cobra en el mundo a estas compañías. Por eso, a los puertorriqueños que temen que sus “fast-food” y sus tiendas favoritas abandonen nuestro país si somos independientes y le aumentamos los impuestos, les aseguramos que no se tienen que preocupar. Estas cadenas existen en países independientes y soberanos en donde se les cobra mucho más de impuestos que aquí.

C. Las compañías manufacturares se van a ir y vamos a perder todos los empleos si somos independientes

Por otro lado, muchos políticos plantean que si en la independencia le aumentamos los impuestos a las compañías extranjeras, las compañías manufactureras se irán del país y perderíamos muchos empleos. Primero, es importante aclarar que las compañías manufactureras históricamente han sido el sector que menos empleo ha creado en Puerto Rico.
Segundo, las compañías manufactureras ya se están marchando de Puerto Rico en la actualidad, y para tronchar el argumento de los políticos, se están yendo a países donde pagan mucho más de impuestos que en Puerto Rico.
A estas compañías les interesa que a través del país en donde produzcan consigan un acceso para vender su producto en mercados de otros países. También les interesa que haya una clara jerarquía de poder en el gobierno y que este pueda compartir parte de la inversión con ellas. Como Puerto Rico es una colonia, no puede participar de bloques económicos o acuerdos regionales, por lo que no puede ofrecerles a estas compañías acceso al mercado de otros países. Como Puerto Rico es una colonia, no tiene una clara jerarquía de poder ya que en cualquier momento el Congreso de Estados Unidos puede prohibir cualquier acuerdo o decisión tomada por el gobierno del ELA. Como el colonialismo ha provocado que el gobierno de Puerto Rico históricamente esté endeudado, no puede compartir la inversión con estas compañías de una manera eficiente. Por ende, las compañías se están yendo por culpa de que somos una colonia; en otras palabras, necesitamos la independencia si queremos que se queden.
También es importante recordar que todo lo que se le cobre de impuestos lo pueden deducir de su planilla federal por el concepto de “Foreign Tax Credit,” por lo que no les representaría perdidas.
En otras palabras, la independencia no implica que se vayan las compañías manufactureras de nuestro país; es totalmente lo opuesto. La independencia nos dará las herramientas para asegurar la inversión extranjera en nuestro país, que a través de un sistema contributivo justo asegurará ingresos para echar nuestra economía hacia delante.
Esto a su vez permitirá que nuestra economía se fortalezca y preparará el camino para que en un futuro logremos un modo de producción donde no necesitemos de compañías privadas para sostenernos al nivel que nos obliga la coyuntura actual.

D. Van a escasear los productos

Otras personas plantean que como en Puerto Rico casi todo lo que consumimos es importado, en la independencia van a escasear los productos. Estas personas están partiendo de la premisa de que si somos independientes solo vamos a poder consumir productos hechos en Puerto Rico. Pero, ¿en Estados Unidos solo se consumen productos hechos en Estados Unidos? ¿En Francia solo se consumen productos franceses? ¿En Italia solo se consumen productos italianos? ¡Claro que no! Todos los países comercian, exportan e importan. La independencia no implica que solo vayamos a consumir productos hechos en Puerto Rico. Para la sorpresa de muchos, ¡la independencia implicaría que podamos importar más productos y más baratos! Esto se debe a que se eliminarían las Leyes de Cabotaje. Las Leyes de Cabotaje, impuestas a Puerto Rico por el gobierno estadounidense, provocan un aumento innecesario en el precio de la mayoría de los productos que importamos. La eliminación de las Leyes de Cabotaje en Puerto Rico facilitaría la importación de productos del resto del mundo y disminuiría el precio de muchos de ellos.

E. No tenemos recursos

Uno de los argumentos principales en contra de la independencia es que Puerto Rico no tiene recursos. Para rebatir este argumento tenemos que comenzar explicando de que consisten los recursos económicos.
Las economías no se basan exclusivamente en productos agrícolas, como algunos presumen incorrectamente. Los países cuentan con 4 tipos de recursos económicos: capital, mano de obra, recurso empresarial y el recurso tierra (recursos que provienen de la naturaleza). Estos recursos se pueden dividir en 3 categorías: los recursos humanos (empresarios y trabajadores), los recursos materiales (estructuras, instalaciones, maquinaria, tecnología, etc.) y los recursos naturales. Puerto Rico, a diferencia de lo que muchos puertorriqueños piensan, tiene recursos más vastos y capacitados que muchos países independientes.
Comencemos con una triste realidad, en el caso del sector agrícola, en Puerto Rico se ha visto un descenso crítico. Obviamente, nos gustaría mejorar esta situación, pero debemos preguntarnos: ¿es compulsorio tener un sector de agricultura titánico, que componga la mayor parte de nuestra producción, para que nuestra economía progrese? No lo es. La agricultura es solo una aplicación del “recurso tierra,” que a su vez es solo uno de los cuatro recursos principales. Que el tamaño de nuestro sector agrícola no sea tan grande como deseemos no implica que la economía no pueda sustentarse. Tomemos el ejemplo de Noruega, Suecia y Suiza. Estos países se encuentran en la lista de los 10 países con mejor calidad de vida en el mundo. La agricultura representa en sus economías un mero 2.3%, 1.1% y 1.5%, respectivamente. En otras palabras, no es necesario tener un sector de agricultura monumental que componga la mayor parte de la producción de un país para que progrese económicamente. Por otro lado, no hay duda de que en la independencia debemos hacer un esfuerzo para fomentar la agricultura nacional y reducir la dependencia de alimentos del exterior.
Continuemos con los recursos materiales de nuestro país, o nuestro acervo de capital. Puerto Rico ha desarrollado enormemente sus recursos materiales. En nuestra isla abundan las instalaciones productivas con tecnología avanzada. Es importante recalcar que somos el país que más productos farmacéuticos vende en el mundo.
“Un examen exhaustivo de las características del capital físico acumulado en Puerto Rico nos lleva a concluir que el País se encuentra en una posición muy superior a la de la mayoría de los países similares en tamaño y en dotación de recursos cuando éstos se inauguraron como naciones soberanas. Para comenzar, Puerto Rico cuenta con cinco aeropuertos internacionales con capacidad para mover carga y pasajeros: dos en la zona metropolitana de San Juan, uno en Ceiba, el Aeropuerto Mercedita en Ponce y el Rafael Hernández en Aguadilla. Con la excepción del Aeropuerto Luís Muñoz Marín, y por razones que tienen que ver con nuestro estatus colonial, las restantes instalaciones no han sido desarrolladas al máximo, a pesar de que dos de ellas poseen las pistas más largas en el Caribe y, en el caso de Mercedita, éste constituye un componente estratégico en los planes del Puerto de las Américas.
A los aeropuertos se suman instalaciones portuarias en los cuatro puntos cardinales del país: San Juan, Ponce, Ceiba y Mayagüez. Nuevamente, sólo el puerto de la capital se utiliza al máximo, mientras el Puerto de las Américas -una vez superemos el régimen de las leyes de cabotaje- se convertirá en un proyecto emblemático para el futuro de Puerto Rico. Lo mismo podemos afirmar de los puertos de Ceiba y de Mayagüez cuando se materialicen sus respectivos planes de desarrollo.
Por otra parte, en proporción a su territorio nacional, Puerto Rico posee el doble de kilómetros en carreteras que las que tiene Estados Unidos y cinco veces las construidas en República Dominicana. Nuestro sistema de telecomunicaciones, aún antes de que la Telefónica fuese privatizada, es uno de los más sofisticados del mundo, lo que también es cierto en el caso de nuestro sistema bancario. El valor monetario agregado del acervo de maquinaria, equipo, estructuras y edificaciones industriales y comerciales se calcula en varios cientos de miles de millones de dólares, producto de un proceso acumulativo de inversión iniciado hace más de siete décadas” (E. Irizarry).
Por otro lado, tenemos de sobra los recursos más importantes, los recursos humanos (también conocidos como nuestro capital humano). Puerto Rico cuenta con miles de profesionales en todas las materias. Estos puertorriqueños trabajadores sí son un recurso, y son un recurso capacitado para hacer que nuestra economía crezca bajo la independencia. Nadie puede decir que en Puerto Rico la gente no trabaja, cuando todas las mañanas las ciudades de nuestra isla son inundadas por “tapones” kilométricos de puertorriqueños que van a sus trabajos a ejercer sus profesiones. Tenemos puertorriqueños especializados en todas las materias del conocimiento. Recordemos que instituciones como la NASA a uno de los primeros lugares a donde van a buscar profesionales es a Puerto Rico. Recordemos nuestra “fuga de cerebros,” todos esos puertorriqueños profesionales que tienen que abandonar el país en busca del empleo que nuestra economía subyugada al colonialismo no puede brindar. En resumen, sería ridículo plantear que en Puerto Rico no hay recursos mientras que evidentemente tenemos de sobra y altamente desarrollados recursos en la mayoría de las categorías de recursos existentes; y tenemos una dotación de recursos más capacitada que muchos países que ya son independientes.

F. El Mito de la Autarquía

La mayoría de los mitos asociados a la viabilidad de la independencia se pueden resumir con el mito de la autarquía. Un país económicamente autárquico es un país que es totalmente autosuficiente; con una economía absolutamente cerrada, es decir, nada entra y nada sale. Subsiste única y exclusivamente con los recursos encontrados dentro de su espacio geográfico. Se nos ha hecho pensar, que la independencia es sinónimo de la autarquía. Sin embargo, es todo lo contrario. Básicamente un 99% de los países independientes del mundo no son autarquías, ya que el único que se asemeja a un sistema autárquico es Corea del Norte. La independencia significa que no estaremos bajo la autoridad política de Estados Unidos. Nuestro territorio nos pertenecerá a nosotros y nosotras, lo administraremos nosotros y nosotras, y nuestra decisión será la final. En términos económicos, la independencia es la puerta hacia un universo de posibilidades para crecer y desarrollarnos. No significa que solo vamos a subsistir con los recursos que se encuentren aquí, con productos hechos aquí y compañías de aquí.

Parte II: ¿Por qué nuestra economía necesita la independencia?

La información expuesta anterior deja evidente que Puerto Rico puede tener una economía sustentable como país independiente. Sin embargo, los estadistas y estadolibristas también dicen que podemos tener una economía sustentable siendo el estado #51 o el Estado Libre Asociado. ¿Por qué tenemos que pasar el trabajo de luchar por la independencia? ¿Es necesaria? ¿Qué pasa con las otras alternativas? Estas interrogantes se pueden explicar desde una perspectiva política, sociológica y algunos la intentan explicar hasta desde una perspectiva cultural. Sin embargo, en este trabajo solo las explicaremos desde una perspectiva económica.

A. El Comercio Internacional

Nuestro planeta tiene una dotación de recursos. Estos recursos están esparcidos a través de todos los países. Sin embargo, los países del mundo no tienen ni los mismos recursos ni las mismas cantidades de recursos. Los países tienen recursos diferentes y en diferentes cantidades. Es por esto que los países tienen la necesidad de intercambiar sus recursos para de esta manera poder progresar y mejorar su bienestar; ya que ningún país podría tener un nivel de bienestar aceptable si intenta sobrevivir únicamente con sus propios recursos (autarquía).
Hoy día, cada vez los países dependen más y más unos de los otros para poder progresar y adquirir los estándares de vida que desean obtener. Es por esto que los países llevan a cabo tratados económicos, acuerdan áreas de libre comercio, crean uniones aduaneras, crean mercados comunes, crean uniones económicas o monetarias (como la Unión Europea) y se unen para formar parte de bloques económicos regionales como MERCOSUR y CARICOM. A través del comercio internacional los países pueden lograr obtener resultados como: aumentos en la producción nacional, aumentos en los ingresos nacionales, reducción de la inflación (productos más baratos), aumentos en la cantidad de empleos disponibles, etc.; en otras palabras, una mejora en la calidad de vida y el bienestar general de ese país.
Sin embargo, Puerto Rico no puede participar plenamente del comercio internacional porque somos una colonia norteamericana. Al no ser independientes no podemos participar de tratados económicos, ni áreas de libre comercio, ni uniones aduaneras, ni mercados comunes, ni uniones económicas o monetarias ni bloques regionales. Nuestra participación en los acuerdos internacionales se lleva a cabo como un apéndice de los Estados Unidos, ya que solo ellos pueden sentarse a dialogar con el resto de los países para llevar a cabo cualquier acuerdo. Preguntémonos: ¿al Estados Unidos sentarse a tomar decisiones y llevar a cabo acuerdos internacionales con otros países, se preguntará como sus decisiones afectarán a Puerto Rico? ¿El gobierno estadounidense diría: “no voy a firmar ese acuerdo porque a pesar de que a mí me beneficia, va a perjudicar a Puerto Rico porque es mi apéndice colonial”? ¿El gobierno estadounidense diría: “voy a firmar ese acuerdo porque a pesar de que a mí me perjudica, va a beneficiar a Puerto Rico”? Obviamente no.
En otras palabras, el comercio internacional es una herramienta clave para el progreso de la economía de cualquier país; y el hecho de que Puerto Rico no puede participar no solo implica que no podemos utilizar esta herramienta tan necesaria, sino que no participar perjudica nuestra economía. Precisamente por esto es que el Estado Libre Asociado (ser colonia de los EEUU) no es una alternativa real para echar hacia delante nuestra economía.
Por otro lado, convertirnos en el estado #51 de Estados Unidos tampoco es una alternativa real. Esto se debe a que la estructura económica de Estados Unidos es totalmente opuesta a la estructura económica de Puerto Rico. La estructura económica de Puerto Rico tiene características particulares que la hacen ser extremadamente distinta a la economía del resto de los cincuenta estados de la unión. EEUU es una nación con una abundancia de recursos naturales que sirve de combustible para su economía que también se destaca por exportar su capital hacia al resto del mundo. Puerto Rico tiene una estructura económica basada en la atracción de capital para la exportación manufacturera contando con nuestra mano de obra educada y adiestrada. Por estas razones, las economías de Puerto Rico y EEUU tienen diferencias del cielo a la tierra. Mientras uno busca exportar su capital, el otro busca atraer capital. Somos literalmente opuestos económicos.
Los planes para mejorar la situación económica de EEUU van a ser muy distintos a los planes necesarios para incrementar la competitividad de Puerto Rico. Ya que nosotros seríamos una ultra minoría dentro de esa federación, los planes y los tratados económicos que se articularán seguramente nos afectarán de una manera muy negativa. De hecho, esto ya le ha ocurrido en la actualidad a algunos estados federados. Por ejemplo, NAFTA resultó en la perdida de miles de empleos para algunos estados mientras que representó ganancias para compañías de otros estados. Por eso el tema de NAFTA se volvió uno importante durante las elecciones presidenciales en el 2008, donde por ejemplo Obama tuvo que asegurarles a las personas de algunos estados que si ganaba iba a promover que se renegociará el NAFTA para corregir el daño que les ha hecho.
Nuestra estructura económica es más parecida a la de Irlanda, Singapur o Taiwán. Estos son los países con los que competimos en la actualidad y el hecho de que sean independientes les brinda la soberanía para establecer tratados según sus necesidades particulares. El resultado es que a pesar de que nosotros superábamos económicamente a estos países hace unas décadas, actualmente estos tienen economías varias veces el tamaño de la nuestra e ingresos per capita dos y tres veces más que los nuestros.
Partiendo de nuestra estructura económica, solo la independencia es una alternativa real para estimular el crecimiento de nuestra economía como lo han hecho las otras naciones con estructuras como la nuestra. La estadidad no es otra cosa que una camisa de fuerza que nos cerrará puertas y limitará en cuanto a la articulación de planes económicos para mejorar nuestra economía. En todo momento, la situación particular de Puerto Rico estará subordinada a la situación particular del resto de los estados. La estadidad será la máxima subyugación voluntaria de los intereses de nuestra nación a los intereses político-económicos de EEUU.
Por otro lado, el problema de la economía de Puerto Rico es un problema estructural que no se resuelve simplemente con aumentar la entrada de fondos federales, que es lo único que implica la estadidad. Por esta razón, la estadidad no es una alternativa inteligente. La única alternativa para que Puerto Rico pueda progresar plenamente es la independencia.
Finalmente, no podamos obviar la propuesta de un ELA soberano de nuestro análisis. Ciertamente, en el llamado ELA soberano tendríamos la oportunidad de concretar acuerdos económicos como en la independencia. Sin embargo, el ELA soberano no es otra cosa que la aseguración de que continuaremos en una relación neocolonial con los Estados Unidos. Los tratados económicos que se realicen en el ELA soberano sin duda alguna beneficiaran mayormente a los empresarios nacionales y extranjeros, no a nuestro pueblo. La independencia tiene que ir mano en mano con un proyecto de reivindicación social. Un proyecto progresista que nos mueva hacia proyectos como el ALBA y el bloque regional de poder que se construye actualmente en América Latina. El ELA soberano nos insertará aun más al neoliberalismo y constituirá un atraso para la liberación de nuestro pueblo, no un adelanto.

B. El desarrollo de nuestro propio sistema económico o modo de producción

El modo de producción o sistema económico de un país determina que relación tendrán los miembros de esa sociedad con sus medios de producción. En palabras más simples, el sistema económico determina en un país: ¿Qué se produce? ¿Cuánto se produce? ¿Cómo se produce? y ¿Para quién se produce?
El sistema económico estadounidense es el sistema capitalista. El sistema capitalista promueve que los medios de producción, o los recursos económicos, estén en manos privadas y las decisiones de que, cuanto, como y para quien producir se contesten en el mercado por las fuerzas de la demanda y la oferta. ¿Cuál es el propósito de cualquier empresa privada? El propósito principal de cualquier empresa privada es hacer y maximizar ganancias. ¿Qué pasa si los recursos de un país están en manos privadas? Dado que la misión primordial de las empresas privadas es hacer ganancias, y los recursos del país están en sus manos, podemos concluir que los recursos del país se estarán usando primordialmente para hacer y maximizarle ganancias a las empresas privadas.
Además, se crea una relación de explotación entre los empresarios dueños del recurso económico y el pueblo trabajador; ya que el pueblo transforma el recurso con su labor y produce las riquezas de la sociedad solo para que los empresarios se lucren de esas riquezas, maximicen sus ganancias y le den las migajas de esa producción a quienes verdaderamente la hicieron. El resultado es una sociedad con un grupo pequeño de personas sumamente adineradas; y un grupo grande de personas que se desviven trabajando solo para tener que conformarse con disfrutar de las migajas de lo que verdaderamente están produciendo.
Si los puertorriqueños desearíamos desarrollar nuestro propio sistema económico, ¿podemos? No podemos. Mientras seamos una colonia de Estados Unidos, tenemos que regirnos bajo su sistema económico. Es el deber de todo puertorriqueño aspirar para nuestro país un sistema más justo que el sistema capitalista estadounidense, en donde todo es un negocio para lucrar a alguna compañía. Hasta la salud de su gente para ellos es un negocio. Mientras que países como Canadá, Francia e Inglaterra le proveen a su gente cuidado médico gratuito y de mejor calidad que el estadounidense, en Estados Unidos se continúa viendo la salud como un negocio para lucrar a las farmacéuticas y los planes médicos; un ejemplo excelente de la dinámica capitalista (como nota al calce, ni pensemos que la reforma de salud de Obama cambiará esta dinámica, solo busca perpetuarla, al calmar la animosidad que ha provocado el estado de la salud en su país). Únicamente con la independencia tendremos la oportunidad de desarrollar nuestro propio sistema económico, con nuestras propias pautas. Un sistema en donde la orden del día no sean la desigualdad, la explotación y el control de los empresarios sobre toda la sociedad; sino que la orden del día sean la justicia y el bienestar para toda nuestra población. Como estado #51, Estado Libre Asociado o ELA soberano jamás podríamos hacer esto, ya que la relación política y económica con Estados Unidos no nos lo permitiría. Finalmente, no tenemos opción más que afirmar: la independencia de Puerto Rico, es posible y necesaria.

A través del trabajo comunitario en los residenciales conocí a un drogadicto que siempre mostró ser una persona muy inteligente, y además interesado en asistir a algún programa que lo ayudara a superar su drogadicción. Poco a poco me fui acercando más a este individuo. Me enseño donde vivía con sus padres, fuera del residencial; y en donde se quedaba en el residencial cuando no pernoctaba en su hogar. Un día, él enfatiza su interés en asistir a un programa para librarse de su drogadicción y me dice que para asistir necesita dinero para sacar una copia de su tarjeta de seguro social y unas fotos 2X2. Dudando naturalmente de que sea un truco para conseguir más dinero para su vicio, la esperanza y el optimismo me hacen darle el dinero. Me da el número de su casa para que yo lo llame y de seguimiento de que en realidad él está haciendo esos tramites. Aparentemente, la situación y el yo confiar en él lo hicieron a él sentirse en la confianza de hacerme una pregunta que aparentemente quería hacerme desde hace un tiempo. Me mira y me dice: Loco, raitrú, ¿por qué tú no te afeitas? Entre todas las cosas que la situación me hacían reflexionan, una de ellas fue: ¿Por qué los comunistas no se afeitan?

TeleSUR _ Fecha: 23/10/2009
El gobierno de Ecuador comenzará la aplicación del Plan de Redistribución de Tierras, que contempla la transferencia de terrenos de propiedad pública y privada calificados como incultos a familias campesinas, según informó este viernes el ministro de Agricultura, Ramón Espinel, en rueda de prensa.

El funcionario explicó que el plan de redistribución prevé, en primer lugar, la transferencia de las tierras que son propiedad del Estado y que no están dedicadas a la producción agrícola a familias campesinas.

Estas hectáreas serán entregados siempre y cuando los agricultores hayan pagado por la propiedad, para lo cual se establecerán créditos que permitan cancelar la deuda de forma dosificada.

La entrega de las parcelas se realizará “en forma asociativa”, con un programa a través del cual las familias recibirán “un apoyo para ponerlas a producir debidamente y llevarlas a niveles óptimos de producción”.

“Se acompañará con créditos, asistencia técnica, provisión de insumos, procesos de comercialización, de organización asociativa y de capacitación y transferencia de tecnología”, precisó el ministro al explicar los programas incluidos en este plan estatal.

En segundo lugar, se encuentra el programa de Redistribución de Tierras Incultas, o privadas, en la que se han incluido aquellas que tienen más de dos años sin ser explotadas y que “no están cumpliendo su función social”, éstas serán expropiadas para ser entregadas a productores campesinos bajo condiciones similares a las del primer programa.

El Gobierno ecuatoriano ejecutará estos planes a través del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP), el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES); y de los bancos del Estado, la Corporación Financiera Nacional o a su vez de los bancos cerrados que están en poder de la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD).

Los programas se regirán por la Ley de Desarrollo Agrícola que determina que las tierras privadas “no están cumpliendo su función social” y deberán ser “revertidas” a los campesinos.

El titular ecuatoriano afirmó que los programas, “bajo ningún concepto”, implican “ni el apoyo ni la permisividad” con la toma o invasión de tierras, privadas o públicas. Para lo que manifestó que las invasiones no están permitidas y en tal caso “serán debidamente controladas, sancionadas y desalojadas”, añadió.

Se han identificado aproximadamente 65 mil hectáreas propiedad del Estado, que “pueden ser transferidas sin mayor dificultad” y otras 65 mil en las que se realizará un estudio exhaustivo porque pueden formar parte de áreas de reserva natural.

En cuanto a la propiedad privada, el ministro explicó que se trabaja en un catastro para determinar la cantidad de hectáreas susceptibles de ser revertidas a los campesinos, pero detalló que las primeras estimaciones señalan alrededor de 1,5 millones.

El ministro manifestó que el Gobierno no considera a la tierra “como una mercancía, sino en su función social”, es decir, que sea “un medio de producción, un lugar de asentamiento y una forma de vida”.

teleSUR-Prensa presidencial-Efe/yi – MM

¿Un capitalismo andino-amazónico?

Eric Toussaint
CADTM/Rebelión

Traducido por Griselda Pinero y Raúl Quiroz

Enfrentamientos izquierda-derecha en Venezuela y Bolivia [1]

Venezuela y Bolivia sufren verdaderas batallas entre la izquierda en el gobierno y la derecha que, a pesar de estar en la oposición, posee el poder económico y mediático, sin contar los poderosos apoyos que cuenta en el aparato del Estado —ministerios, justicia, una parte del ejército y en la jerarquía religiosa (sobre todo católica y protestante)—.

En Venezuela, las batallas más agresivas libradas por la derecha comenzaron después del tercer año del gobierno de Chávez, es decir a comienzos del 2002. Tomó la forma de grandes enfrentamientos, como en el golpe de Estado de abril de 2002, en el lock-out patronal de diciembre de 2002 – enero de 2002, en la ocupación de la plaza Altamira en Caracas por generales sediciosos y dirigentes de la oposición política. Y estos actos comenzaron a disminuir su intensidad después de agosto 2004, gracias a la victoria del No en el referéndum revocatorio del presidente Chávez [2]. Desde entonces, la derecha busca ocasiones para retomar la iniciativa, pero su capacidad de movilización se ha reducido mucho.

En Bolivia, la derecha entabló verdaderas batallas en 2007 y 2008, después de menos de dos años de gobierno de Morales. Utilizó muchas veces la violencia y eligió una estrategia de batallas frontales en 2008. La victoria de Evo Morales en el referéndum revocatorio de agosto de 2008, con el 67,43 % de los votos [3], no condujo a una reducción de la violencia de la derecha. Por el contrario, esta violencia fue in crescendo durante varias semanas después de su fracaso en el referéndum, especialmente porque se sentía capaz de reunir una mayoría en varios departamentos clave del este del país. La muy fuerte reacción del gobierno y la movilización popular frente al asesinato de partidarios de Evo Morales en el departamento de Pando (unido a la condena internacional, en particular por UNASUR, que se reunió de manera extraordinaria en septiembre de 2008 para aportar su apoyo al gobierno constitucional) acabaron en un armisticio (provisorio). Después de un año de boicot, la derecha se comprometió a aceptar la organización de un referéndum sobre la nueva Constitución, que desembocó en una nueva victoria de Morales a fines de enero de 2009, ya que fue aprobada por el 62 % de los votantes.

Retorno sobre los enfrentamientos en Bolivia en 2008

En el año 2008 el gobierno de Evo Morales tuvo que hacer frente a la violenta oposición de una derecha que representa los intereses de la clase capitalista local (industriales, grandes terratenientes y grupos financieros), vinculada a los intereses de transnacionales privadas que explotan los recursos naturales (petróleo gas, diversos minerales). El vicepresidente, Álvaro García Linera, presentó en una entrevista [4] una visión estratégica de este enfrentamiento. Parte del hecho comprobado de que la derecha, negándose a aceptar su posición de fuerza política minoritaria optó por la secesión de los ricos departamentos orientales [5]. Describe a continuación la política seguida por el gobierno, que rechazó repetidamente el enfrentamiento antes de recurrir a la fuerza. He aquí algunos párrafos destacables de la entrevista:

«La derecha no estaba dispuesta a ser incluida en el proyecto nacional-popular como fuerza minoritaria y dirigida, y optaba por la conflagración territorial La lucha por el poder se acercaba al momento de su resolución bélica o última, en la medida en que en última instancia, el poder del Estado es coerción. A esto es que denominamos “punto de bifurcación”, o momento en que la crisis de Estado, iniciada ocho años atrás, se resuelve ya sea mediante una restauración del viejo poder estatal o bien mediante la consolidación del nuevo bloque de poder popular. […]

»Tras los resultados del referéndum aprobatorio en agosto, el bloque cívico-prefectural [es decir la derecha, nota del autor] inició su escalada golpista: toman las instituciones, esperamos; atacan a la policía, esperamos; destruyen y saquean las instituciones públicas en cuatro departamentos, esperamos; desarman a soldados, esperamos; toman aeropuertos, esperamos; destruyen ductos, esperamos. Ellos mismos se lanzan desbocados a un callejón sin salida.[…]»

Y viene Pando…

«El prefecto desata la masacre de Pando [6] en un intento de dar una señal de escarmiento a los líderes populares… y este acto colma la tolerancia de la totalidad de la sociedad boliviana. La masacre de campesinos igualará a los prefectos con su mentor, Sánchez de Losada [el presidente derrocado en octubre de 2003 par la ira popular] o García Meza [7], y pondrá en manos del Estado la obligatoriedad de una intervención rápida, contundente, en defensa de la democracia y la sociedad. Y sin dudar un solo segundo, se lo hará en el eslabón más débil de la cadena golpista, Pando. Se tratará del primer estado de sitio en la historia boliviana dictado en defensa y protección de la sociedad, encontrando el pleno apoyo de la población, horrorizada por la acción de los golpistas. Esto, sumado al rechazo internacional de los golpistas, detendrá en seco la iniciativa cívico-prefectural, dando lugar a su repliegue desordenado. Es el momento de una contraofensiva popular, cuya primera línea de acción serán las organizaciones sociales y populares del propio departamento de Santa Cruz [8]. No sólo campesinos y colonizadores [9] se movilizaron, sino también pobladores de los barrios plebeyos de Santa Cruz y especialmente jóvenes urbanos, quienes, en memorables jornadas de resistencia a las bandas fascistas, defenderán sus distritos y quebrarán el dominio clientelar de las logias cruceñas.

»La contundencia y la firmeza de la respuesta político-militar del gobierno contra el golpe, sumada a la estrategia de movilización social en Santa Cruz y hacia Santa Cruz, creó una articulación virtuosa social-estatal pocas veces vista en la historia política de Bolivia. Esa era la dimensión y la extensión general del “ejército” y las “divisiones movilizadas” en contra del golpe. Esa era la fuerza de choque que el proyecto indígena-popular desplegaba para el momento definitorio de fuerza. La derecha evaluó sus fuerzas de choque aisladas y en desbandada, comprobó la voluntad política del mando indígena-popular que estaba dispuesto a todo y prefirió abdicar de sus propósitos y rendirse. De este modo, se cierra el ciclo de la crisis estatal, de la polarización política y se impondrá, en una medición bélica de fuerzas sociales, la estructura duradera del nuevo Estado.»

García Linera prosigue estableciendo un paralelo histórico:

«Una cosa parecida sucedió el año 1985[10], cuando los mineros, que eran el núcleo del Estado nacionalista, se rindieron ante las divisiones del ejército que resguardaban el proyecto neoliberal. Hoy le tocó al bloque empresarial-terrateniente asumir la derrota y dar paso a la nueva correlación de fuerzas políticas de la sociedad. A su modo, septiembre-octubre del 2008 tendrá el mismo efecto estatal que la derrota de la “marcha por la vida” de los mineros de 1986. Sólo que ahora será el bloque plebeyo el que festejará la victoria y las elites adineradas tendrán que asumir su derrota histórica. [...]».

Hasta aquí, García Linera desarrolla un punto de vista optimista sobre la derrota política de la derecha, pero más adelante en la entrevista, él mismo señala que a ésta no le faltan puntos de apoyo para reaccionar y tratar de recuperar la iniciativa para acabar con la experiencia de izquierda en curso:

«La burguesía rentista e intermediaria ya no tiene a las empresas petroleras como generosas financistas de sus ingresos. La red clientelar agraria que los rentistas de la tierra crearon en el ámbito agroindustrial se ha debilitado enormemente con la presencia de la empresa estatal de alimentos EMAPA, y la presencia pública en la cadena soyera, triguera, arrocera llega entre un 20 a un 30 % del total de la producción. Pero aún el bloque opositor irreductible conserva otros espacios importantes de poder agrario[11], comercial y financiero, y eso le da a la larga capacidad de agregación, presión y confrontación. Pero hoy, y eso puede durar unos años, lo que no tiene es un proyecto de Estado; cuánto tiempo no lo tendrá, quién sabe, pero tiene un proyecto de tratar de impedir que siga avanzando el proyecto popular. A diferencia de las clases populares, que en 1985 son derrotadas, y materialmente son desestructuradas para dar lugar a un ciclo lento de reorganización, la derecha no. La derecha ha sufrido un golpe político, ha perdido el mando del Estado, ha perdido la capacidad de seducir estatalmente a la sociedad, pero tiene mucho poder económico todavía. Es distinta la forma de consolidación del punto de bifurcación cuando es el sector popular el derrotado, política y materialmente, que cuando se trata del sector empresarial, porque puede perder en lo político pero conserva poder económico que le permite tener poder de veto permanente.»

Reivindicaciones de los pueblos indígenas originarios [12] y progresos en la Constitución de 2009

Para entender el proyecto político indigenista defendido por importantes organizaciones relacionadas con el MAS, el partido que llevó a Evo Morales a la presidencia de Bolivia, hay que remitirse al Pacto de Unidad, hecho público en septiembre del 2006 para preparar la Asamblea Constituyente.

Autonomía:

«La autonomía indígena, originaria y campesina, en tanto que eje fundamental del proceso de descolonización y de autodeterminación, es la condición y la base de libertad de nuestros pueblos y naciones. Ella se basa en unos principios fundamentales, generadores de unidad y de articulación social, económica y política, no solamente entre nuestros pueblos y naciones, sino igualmente en la sociedad en su conjunto. Ella tiende a la construcción permanente de una vida plena entera, mediante formas propias de representación, administración y propiedad de nuestro territorio.»

Régimen de bienes raíces y territorial:

«El derecho original sobre los recursos no renovables pertenece a las naciones y los pueblos indígenas originarios y campesinos. La propiedad de los recursos no renovables, en cuanto a ella, en partes iguales a las naciones y los pueblos indígenas originarios y campesinos y al Estado unitario plurinacional.» Esta formulación está sujeta a diferentes interpretaciones. En efecto, lo que tiende a predominar en la política del gobierno de Evo Morales es la explotación de los recursos naturales por el Estado, como afirma con toda claridad el vicepresidente de la República en una reciente entrevista (véase más adelante «la explotación de los recursos petroleros de la región amazónica de Bolivia»).

Latifundio:

«[El Estado] debe distribuir las tierras de manera equitativa, garantizar los derechos y necesidades actuales y futuras de las naciones y los pueblos originarios y campesinos y velar por el bienestar del conjunto de la población.»

Educación:

«La prioridad del Estado plurinacional es dar a la educación, pilar fundamental, un carácter intracultural, intercultural, pluricultural y plurilingüe, en todos los escalones y bajo diversas formas; conforme con la diversidad étnica y lingüística del país, la enseñanza y la administración utilizarán prioritariamente la lengua indígena, el español después como lengua de comunicación intercultural.»

El Pacto de Unidad reclama también la coexistencia de los sistemas jurídicos indígenas originarios y campesinos con el sistema jurídico occidental y la creación de un cuarto poder independiente del Estado: el poder social instituyente alternativo que encuentra su fuente en los movimientos sociales. El tema del poder social plurinacional fue ampliamente debatido, en tanto que «cuarto poder» de carácter civil y corporativo (sus miembros serían elegidos por los usos y costumbres y por sufragio universal).Tendría como atribución «velar y controlar» los poderes del Estado y la facultad de sancionar, manteniéndose independiente de los mismos —un idea que finalmente no fue recogida en la Nueva Constitución Política del Estado (NCPE)—.

La nueva Constitución, aprobada finalmente en enero del 2009 en referéndum constitucional por el 62 % de los votos, constituye un adelanto para los pueblos indígenas y originarios. Esta Constitución garantiza, entre otras cosas, el reconocimiento de las lenguas indígenas, el reconocimiento de los derechos de las naciones y pueblos indígenas al ejercicio de su propio sistema político, jurídico y económico, el establecimiento de territorios «indígenas originarios campesinos» dotados de competencias en términos de definición de la forma propia de desarrollo, de la administración de la justicia indígena, de la gestión de los recursos naturales renovables, etc. Estos derechos están garantizados en varias partes de la Constitución. A continuación la versión integral de la Parte I, Título II, Capítulo 4 de la nueva constitución boliviana:

DERECHOS DE LAS NACIONES Y PUEBLOS INDÍGENAS ORIGINARIOS CAMPESINOS

Artículo 30.

I. Es nación y pueblo indígena originario campesino, toda la colectividad humana que comparta identidad cultural, idioma, tradición histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión, cuya existencia es anterior a la invasión colonial española.

II. En el marco de la unidad del Estado y de acuerdo con esta Constitución las naciones y pueblos indígena originario campesino gozan de los siguientes derechos:

1. A existir libremente.

2. A su identidad cultural, creencia religiosa, espiritualidades, prácticas y costumbres, y a su propia cosmovisión.

3. A que la identidad cultural de cada uno de sus miembros, si así lo desea, se inscriba junto a la ciudadanía boliviana en su cédula de identidad, pasaporte u otros documentos de identificación con validez legal.

4. A la libre determinación y territorialidad.

5. A que sus instituciones sean parte de la estructura general del Estado.

6. A la titulación colectiva de tierras y territorios.

7. A la protección de sus lugares sagrados.

8. A crear y administrar sistemas, medios y redes de comunicación propios.

9. A que sus saberes y conocimientos tradicionales, su medicina tradicional, sus idiomas, sus rituales y sus símbolos y vestimentas sean valorados, respetados y promocionados.

10. A vivir en un medio ambiente sano, con manejo y aprovechamiento adecuado de los ecosistemas.

11. A la propiedad intelectual colectiva de sus saberes, ciencias y conocimientos, así como a su valoración, uso, promoción y desarrollo.

12. A una educación intracultural, intercultural y plurilingüe en todo el sistema educativo.

13. Al sistema de salud universal y gratuito que respete su cosmovisión y prácticas tradicionales.

14. Al ejercicio de sus sistemas políticos, jurídicos y económicos acorde a su cosmovisión.

15. A ser consultados mediante procedimientos apropiados, y en particular a través de sus instituciones, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles. En este marco, se respetará y garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables en el territorio que habitan[13].

16. A la participación en los beneficios de la explotación de los recursos naturales en sus territorios.

17. A la gestión territorial indígena autónoma, y al uso y aprovechamiento exclusivo de los recursos naturales renovables existentes en su territorio sin perjuicio de los derechos legítimamente adquiridos por terceros.

18. A la participación en los órganos e instituciones del Estado.

III. El Estado garantiza, respeta y protege los derechos de las naciones y pueblos indígena originario campesinos consagrados en esta Constitución y la ley.

Artículo 31. I. Las naciones y pueblos indígenas originarios en peligro de extinción, en situación de aislamiento voluntario y no contactados serán protegidos y respetados en sus formas de vida individual y colectiva.

II. Las naciones y pueblos indígenas en aislamiento y no contactados gozan del derecho a mantenerse en esa condición, a la delimitación y consolidación legal del territorio que ocupan y habitan.

Artículo 32

El pueblo afroboliviano goza, en todo lo que corresponda, de los derechos económicos, sociales, políticos y culturales reconocidos en la Constitución para las naciones y pueblos indígena originario campesinos. Fin del Recuadro

La prueba del poder para el MAS

El partido del presidente Evo Morales, el MAS-IPSP (Movimiento Al Socialismo – Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos) tiene la particularidad de haber sido creado, a finales del los años 90, por organizaciones sindicales campesinas [14]. En lo que respecta a la naturaleza social del MAS, Pablo Stefanoni [15] se pregunta actualmente si no sería más interesante estudiar este movimiento político en tanto que partido de pequeños propietarios rurales y urbanos (comerciantes, pequeños empresarios) de origen indígena. Desde este punto de vista se modifica la comprensión de esta organización política, vista hasta aquí como una emanación de los movimientos sociales de los más oprimidos. En efecto, se trata de pequeños propietarios, que sería un error marginar, pues encajan perfectamente en un proceso de construcción de una sociedad alternativa a la capitalista, una sociedad de transición hacia el socialismo. Stefanoni plantea otra pregunta que profundiza el interrogante: «La acumulación familiar —rebautizada “capitalismo andino”— ¿no se basa de todos modos en formas de explotación y autoexplotación de los menos iguales, generalmente peores, que las que prevalecen en el capitalismo formal, regulado por el derecho del trabajo?» [16]

Disponiendo desde el año 2006 de una mayoría en la Cámara de diputados, el MAS ha afrontado el ejercicio del poder político. Con el tiempo, como todo partido de izquierda que hace el ejercicio concreto de la participación en las instituciones parlamentarias y en el gobierno, se produce una evolución. El MAS no es una excepción. Como dice claramente Stefanoni, el razonamiento de cierto número de militantes cambia: «de la política debe servir para cambiar el país», se pasa a «¿por qué no tengo derecho a un cargo, cuando he hecho campaña y me he batido para que el MAS gane?». Es esto tan frecuente por que, según una regla de funcionamiento del MAS, los candidatos pagan ellos mismos los gastos de su campaña electoral, lo que significa que cierto número de ellos (¿la mayoría?) se endeuda para poder emprender una campaña que le permita tener posibilidades de ser elegido [17]. En ciertos casos, también se comprometen a fin de asegurar los apoyos. Esto propicia el clientelismo, que ya impregnaba la vida política del país.

Cuando el MAS, accedió al gobierno, proclamó que rompía con una tradición que quería que el partido victorioso despidiera a un buen número de funcionarios para reemplazarlos por sus miembros o sus protegidos/clientes. Fijó el máximo de los reemplazos en un nivel muy bajo, el 5 % de funcionarios, a fin de garantizar la institucionalización no partidaria de la función pública. Esta decisión ha sido difícilmente aceptada por una parte de los militantes, que esperaban que su esfuerzo durante la campaña electoral o en la lucha fuera recompensado con puestos de trabajo. Finalmente, la dirección del MAS flexibilizó su posición y fue más allá del límite del cinco por ciento.

En enero del 2007, estalló un escándalo en La Paz: ciertos militantes del MAS se hicieron pagar su apoyo a unos candidatos funcionarios. Pero esto no adquirió proporciones masivas. A principios del 2009, un segundo escándalo causó mas daño: Santos Ramírez, dirigente histórico del MAS [18] que había estado al frente de la empresa petrolera pública YPFB, fue descubierto en flagrante delito de corrupción a gran escala. El MAS en el gobierno reaccionó con firmeza a fin de dar el ejemplo. Santos Ramírez fue arrestado a la espera de su proceso. El MAS demostró a la sociedad que aunque alguno de sus dirigentes no estén inmunizados contra la corrupción, el partido rompía con la tradición de impunidad de los mandatarios políticos y era favorable a su condena en caso de delito. Dicho esto, el escándalo Santos Ramírez provocó una verdadera conmoción, que dejará secuelas [19].

Morales, inmediatamente después de acceder a la presidencia, tomó una medida ejemplar a fin de demostrar que ponía fin a los privilegios: redujo su propio sueldo. Evidentemente, esto fue muy bien visto por la población, con toda razón. La medida implicaba así mismo la rebaja de los sueldos de los demás mandatarios, pues era inconcebible que éstos ganaran más que el presidente y no dieran el mismo ejemplo rechazando sus privilegios. Luego el gobierno creyó oportuno flexibilizar su posición para permitir que los directivos de las empresas públicas percibieran altas retribuciones. Están autorizados a ganar más que el presidente de la República. Álvaro García Linera, quien justifica esta decisión, la denomina la NEP boliviana, haciendo referencia a la NEP aplicada por recomendación de Lenin a principios de los años 20 en la Rusia soviética [20].

Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, aboga por un «capitalismo andino-amazónico»

García Linera es partidario del desarrollo de un capitalismo andino-amazónico en el cual el Estado desempeña un papel clave. Sin deformar la propuesta, se puede considerar que el vicepresidente boliviano es partidario de una forma andino-amazónica de capitalismo de Estado. De modo metafórico, utilizando la imagen del tren, describe con claridad la jerarquía de actores de este modelo: «Es que el Estado es lo único que puede unir a la sociedad, es el que asume la síntesis de la voluntad general y el que planifica el marco estratégico y el primer vagón de la locomotora. El segundo es la inversión privada boliviana; el tercero es la inversión extranjera; el cuarto es la microempresa; el quinto, la economía campesina y el sexto, la economía indígena. Éste es el orden estratégico en el que tiene que estructurarse la economía del país.»[21]. La perspectiva abierta por Álvaro García Linera es claramente diferente u opuesta a un auténtico socialismo del siglo XXI. Hay que reconocer que no lo oculta con rimbombantes frases socialistas. Su proyecto corresponde a uno de los posible guiones para el futuro.

Stefanoni atribuye a Evo Morales una perspectiva cercana o idéntica a la de su vicepresidente:

«Lejos de alentar la lucha de clases en su acepción marxista, Evo Morales reactualiza los clivajes ya mencionados —nación/antinación, pueblo/oligarquía— y promueve de hecho una nueva “alianza de clases” —sin utilizar para ello ese término, que recuerda los años 50. Una alianza que incluye los “empresarios patriotas” y los “militares nacionalistas” para construir un “país productivo y moderno”, gracias a los beneficios de los recursos naturales “recuperados por el Estado”. Lo esencial del programa económico gubernamental se basa así en la modernización/industrialización de una economía atrasada, bajo la dirección de un Estado fuerte que reemplace a una inexistente burguesía nacional.» [22]

Esto nos lleva a las antípodas de las numerosas posiciones adoptadas por Evo Morales en otros países y en los foros internacionales cuando denuncia el sistema capitalista y declara que hay que desembarazar de éste al planeta.

Por otra parte, García Linera cuestiona cierta visión «ongista» [23]:

«[Las] visiones de un mundo indígena con su propia cosmovisión, radicalmente opuesta a Occidente, es típica de indigenistas de último momento o fuertemente vinculados a ONG, lo cual no quita que existan lógicas organizativas, económicas y políticas diferenciadas. En el fondo, todos quieren ser modernos. Los sublevados de Felipe Quispe, en el año 2000, pedían tractores e Internet. Esto no implica el abandono de sus lógicas organizativas, y se ve en las prácticas económicas indígenas. El desarrollo empresarial indígena tiene una lógica muy flexible. Le apuesta a la acumulación pero nunca lo arriesga todo en la acumulación. Primero trabajo solo, con mi entorno familiar, núcleo básico último e irreductible, me va bien, contrato personas y sigo trabajando, me va muy bien, contrato más personas y dejo de trabajar, me va mal, vuelvo al segundo piso, me va muy mal, vuelvo al mundo familiar donde soporto todo. Nunca se acaba de romper con la lógica familiar… Quieren modernizarse pero lo hacen a su manera. Pueden exportar, globalizarse, pero el núcleo familiar sigue siendo la reserva última, que es capaz de sobrevivir a pan y agua. Cuando crece la actividad económica a 10, 15 trabajadores, en lugar de avanzar a 30 o 40, 50, paran, surge otra empresita, del hijo, del cuñado, hay una lógica de apostarle nunca a una sola cosa. Distinto a una acumulación más racional, weberiana, con economías de escala, más innovación tecnológica. En este caso, la familia nunca es el sustento último de la actividad productiva, es un sustento de los vínculos, de las redes, de mercados, lógicas matrimoniales… Hay una lógica propia del mundo indígena pero no es una lógica antagonizada, separada, con la lógica “occidental”. Quienes han participado de los últimos movimientos fácilmente se dan cuenta de eso.» [24]

La explotación de los recursos petroleros de la región amazónica de Bolivia

De un modo coherente, con respecto a la perspectiva de un «capitalismo “andino-amazónico”», García Linera se manifiesta, en la entrevista que sigue, a favor de la explotación de los recursos petroleros de la región amazónica. También aquí defiende una realpolitik apartada del frecuente discurso ecologista del presidente boliviano.

«En el caso de la exploración de gas y petróleo en el Norte paceño, lo que buscamos es producir hidrocarburos para equilibrar geográficamente las fuentes de riqueza colectiva de la sociedad, generar excedente estatal y simultáneamente preservar el entorno espacial en coordinación con las comunidades indígenas. Hoy no estamos abriendo paso en el norte amazónico para que entre Repsol o Petrobras. Estamos abriendo paso en la Amazonía para que entre el Estado. […] ¿Es obligatorio sacar gas y petróleo del norte amazónico de La Paz? Sí. ¿Por qué?, porque necesitamos equilibrar las estructuras económicas de la sociedad boliviana, porque el rápido desarrollo de Tarija [25] con el 90 % del gas va a generar desequilibrios a largo plazo. […] ¿Si las comunidades dicen que no igual el Estado va a entrar? Aquí viene el debate, ¿qué ha pasado? Cuando hemos consultado a la CPILAP (Central de Pueblos Indígenas de La Paz), nos ha pedido que vayamos a negociar a Bruselas con su buffet de abogados y que respetemos unos enunciados medioambientalistas publicados por USAID. ¿Cómo es eso? ¿Quién está impidiendo que el Estado explore petróleo en el norte de La Paz: las comunidades indígenas Tacanas, una ONG, [26] o países extranjeros? Por ello, hemos ido a negociar comunidad por comunidad y allí hemos encontrado el apoyo de las comunidades indígenas para llevar adelante la exploración y explotación petrolera. El gobierno indígena-popular ha consolidado la larga lucha de los pueblos por tierra y territorio. En el caso de los pueblos indígenas minoritarios de tierras bajas, el Estado ha consolidado millones de hectáreas como territorialidad histórica de muchos pueblos de pequeña densidad demográfica; pero junto al derecho a la tierra de un pueblo está el derecho del Estado, del Estado conducido por el movimiento indígena-popular y campesino, de sobreponer el interés colectivo mayor de todos los pueblos. Y así vamos a proceder hacia delante.» [27]

Esta posición adoptada no deja de recordar las diferencias políticas que se manifiestan en Ecuador entre Rafael Correa, por una parte, afín a las posiciones de García Linera, y, por la otra, la CONAIE (Confederación de Naciones Indígenas de Ecuador) y la ONG Acción Ecológica. Correa criticó en repetidas ocasiones las posiciones de los «izquierdistas» y de los «ecologistas radicales» que se oponen a la explotación de los recursos naturales del país. De todos modos, a pesar de estas críticas, la posición oficial del gobierno y del presidente ecuatoriano consiste hasta ahora en proponer a la comunidad internacional no emprender la explotación del petróleo que se encuentra en el territorio Yasuni, situado en la Amazonia ecuatoriana [28]. Alberto Acosta (ex presidente de la Asamblea Constituyente en 2008 y miembro del mismo partido que Rafael Correa, pero defensor de posiciones sensiblemente distintas en varios temas) es uno de los grandes promotores y defensores de la propuesta ecuatoriana [29].

Es lógico plantearse las siguientes preguntas: al tratar de convencer, en nombre del «bloque indígena-popular» (según la expresión de García Linera), a los pueblos amazónicos de que acepten la explotación de los recursos no renovables del subsuelo de los territorios ancestrales que ocupan, ¿no se inscribe el gobierno de Evo Morales en la prosecución de un modelo extractivo productivista? Un gobierno de derecha ¿no habría tenido que afrontar una resistencia popular muy fuerte de los pueblos indígenas si hubiese querido explotar en su territorio el petróleo de la Amazonia boliviana? Si dentro de algunos años la derecha volviera al poder, ¿no reduciría radicalmente las concesiones que el poder central ha otorgado a los pueblos originarios cuando quiso obtener el derecho de explotar los recursos de sus territorios? En ese caso, ¿no habría sido mejor para los pueblos originarios indígenas rechazar la explotación industrial de los recursos naturales no renovables?

Notas:

[1] Sobre la elección de Evo Morales a la presidencia de la república y sus dos primeros anos de mandato presidencial, ver Eric Toussaint, “Bolivia: avances sobre los bienes comunes y la reforma constitucional”. http://www.cadtm.org/Bolivia-avances-sobre-los-bienes

[2] El referéndum revocatorio constituyó una verdadera derrota para la derecha, ya que Chávez fue plebiscitado con un 59,10 % de sufragios a favor (5.800.629 votos), o sea una diferencia de 1.810.000 votos con los que decían sí a la revocación. http://es.wikipedia.org/wiki/Refer%C3%A9ndum_presidencial_de_Venezuela_de_2004

[3] http://es.wikipedia.org/wiki/Refer%C3%A9ndum_revocatorio_de_Bolivia_de_2008 y http://www.nodo50.org/plataformabolivariana/Externos/ResultadosRefRevBolivia.pdf

[4] La entrevista fue realizada por Maristella Svampa, Pablo Stefanoni y Ricardo Bajo. Se tituló «La derecha no ha sido aún derrotada en el plano económico». El texto completo se publicó en el excelente número de Alternatives Sud, CETRI, dedicado a Bolivia, «La Bolivia d’Evo. Démocratique, indianiste et socialiste?, Vol. XVI, 2009/3, Lovaina-la-Nueva, http://www.cetri.be/spip.php?rubrique119〈=fr

[5] Los departamentos orientales, que forman la Media luna, son Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. En conjunto, representan el 36 % de la población del país y el 45 % del PIB.

[6] Unos quince campesinos fueron asesinados y otras decenas resultaron heridos el 11 de septiembre de 2008 en El Porvenir, provincia de Pando. Su prefecto, Leopoldo Fernández, uno de los mascarones de proa de la oposición de derecha, directamente implicado en la masacre, está en prisión por disposición del poder central.

[7] Dictador que tomó el poder por un sangriento golpe de Estado el 17 de julio de 1980 a la cabeza de un grupo de militares relacionados con el narcotráfico y con el apoyo de la junta militar argentina. El año que se mantuvo en el poder estuvo marcado por un auténtico terror, con cerca de 500 asesinatos y 4.000 encarcelados. Uno los asesinados en el putsch fue el diputado Marcelo Quiroga Santa Cruz, quien había participado en la iniciativa del proceso contra el ex-dictador Hugo Banzer. El 15 de enero de 1981 tuvo lugar el asesinato de ocho dirigentes de la dirección clandestina del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR).

[8] El departamento de Santa Cruz constituye el epicentro de la reacción de la derecha.

[9] Los colonizadores son campesinos que ocuparon de nuevos terrenos, ya sea en el marco de la política de colonización promovida par el Estado en los años 30, o bien en el marco de movimientos de población autoorganizadas. Es el caso de las familias que emigraron a la provincia del Chapare, en el departamento de Cochabamba, para cultivar coca. En una primera etapa provenían del altiplano pero luego, a partir del plan de ajuste estructural aplicado en 1985, de las regiones mineras de Oruro y Potosí a causa del cierre de las minas y la consiguiente pérdida de empleo. La familia de Evo Morales era una de estas familias campesinas que dejaron las altas mesetas, áridas y frías, para asentase en las tierras cálidas y húmedas de baja altitud del Chapare. De todos modos, como se ha dicho antes, si bien los cocaleros son efectivamente parte de los colonizadores, éstos no se reducen a los cultivadores de coca. Así, aunque en la movilización contra Santa Cruz participaron los cocaleros del Chapare, fueron sobre todo colonos campesinos de la zona de San Julián los que estuvieron en primera línea.

[10] Muy afectada por la crisis de la deuda que estalló en 1982, Bolivia fue sometida a un plan neoliberal de choque a partir de 1985: privatización de las minas y del petróleo, reducción masiva de salarios y de empleos, apertura económica forzada, reducción del gasto público. El autor intelectual de este plan de ajuste estructural fue el economista estadounidense Jeffrey Sachs, quien a continuación concibió el plan de choque aplicado en Rusia y luego se convirtió en un partidario de la anulación de la deuda de los países pobres, en particular de los países del África subsahariana..

[11] Según Charles André Udry, en los departamentos de Beni y Santa Cruz, 14 familias poseen 312.966 hectáreas. Una parte de estas tierras no se explotan. Estas familias son, desde hace largo tiempo, pilares de los partidos de la derecha más dura. Actualmente, estas familias —que se apropiaron del suelo entre 1953 y 1992, en particular durante los regímenes dictatoriales militares— se suman a las barricadas contra la aplicación de la reforma agraria.. (“Réforme agraire et réappropriation territoriale indigène”, http://risal.collectifs.net/spip.php?article2017)

[12] Los pueblos autóctonos bolivianos son generalmente designados como «originarios» en los Andes e «indígenas» en la Amazonia. La nueva Constitución boliviana erige como sujeto de derecho las poblaciones «indígenas originarias campesinas» cuando se trata de dotar a las comunidades rurales de derechos colectivos.

[13] Hay que señalar que si bien la consulta de las poblaciones afectadas por la explotación de los recursos naturales no renovables es obligatorio (lo cual es positivo), ¡su resultado no es vinculante!

[14] Las organizaciones sindicales participantes del MAS son la CSUTCB (Confederación sindical única de trabajadores campesinos de Bolivia), la CSCB (Confederación sindical de colonizadores de Bolivia) y la CNMCIOB-«BS» (Confederación nacional de mujeres campesinas, indígenas y originarias de Bolivia – «Bartolina Sisa». A partir de 1988, la CSUTCB, principal confederación sindical campesina boliviana (que agrupa en su seno a una parte de los «cocaleros») se pronunció a favor de la construcción de un instrumento político propio de los sindicatos. Los sindicalistas, después de haber comprobado que no llegaban a obtener un cambio político en el nivel gubernamental, dijeron que tenían que dotarse de un brazo político a fin de estar presentes en el Parlamento y en todos los niveles del poder, pasando por la participación en las elecciones. A finales de los años 90, Evo Morales y sus partidarios lanzaron el MAS-IPSP en la línea de la orientación adoptada en 1988, concerniente a la creación de un instrumento político del movimiento social. Con el correr del tiempo, el MAS llegó a ser la fuerza política de izquierda más importante, aunque también otras experiencias políticas se desarrollaron en la misma orientación de la CSUTCB, en particular el MIP (Movimiento indígena Pachakuti), de Felipe Quispe, sin hablar de numerosos partidos de izquierda que tienen un origen más antiguo. Felipe Quispe participó junto con Álvaro García Linera, actual vicepresidente de la República, en la guerrilla katarista EGTK y fue secretario ejecutivo de la CSUTCB.

[15] Pablo Stefanoni es coautor con Hervé Do Alto del libro Evo Morales, de la coca al Palacio (Malatesta, La Paz, 2006).

[16] Pablo Stefanoni, «L’Indianisation du nationalisme ou la refondation permanente de la Bolivie», in «La Bolivie d’Evo. Démocratique, indianiste et socialiste?», Alternatives Sud Vol. XVI, CETRI, Lovaina-la-Nueva, 2009/3. http://www.cetri.be/spip.php?rubrique119〈=fr . Escribe: «El gobierno actual replanteó la flexibilización del trabajo aprobada en los años 90 —en particular el “despido libre”—, pero estas reglas no rigen las economías familiares e informales, que son las que predominan en ciudades enteras, como El Alto, vecina a La Paz, con cerca de un millón de habitantes. […] La superioridad de la cosmovisión indígena [una pantalla que oculta a menudo prácticas corporativistas o de unas identidades culturales profundamente arraigadas] sobre la cosmovisión liberal es apenas debatida y la voluntad de destacar la dimensión étnica de la opresión casi ha hecho desaparecer su dimensión de clase. No es una casualidad que los avances en materia de derechos del movimiento obrero sean escasos o nulos.»

[17] De hecho, esta regla cierra el acceso a los más pobres a la candidatura a un cargo de diputado, de senador o de miembro de la Asamblea Constituyente. En realidad, no es raro ver que, en el momento de confeccionar las listas electorales, dirigentes sindicales bien preparados en cuanto a su formación política, tengan que ceder su lugar a unos intelectuales de clase media o pequeños empresarios, con un mayor capital económico.

[18] Según García Linera, Santos Ramírez podía pretender ser el sucesor de Evo Morales como candidato del MAS a la presidencia de la República.

[19] Véase Hervé Do Alto, «“¿Más de lo mismo” o ruptura con los “tradicionales?” Bolivia y el MAS: un caso de democratización paradójico», Le Monde diplomatique, (Edición boliviana), nº 11, febrero de 2009.

[20] «De ahí que hayamos tenido que aprobar una ley que habilite salarios más elevados que el del presidente para cuadros técnicos de empresas estratégicas. Es nuestra forma local de la NEP leninista (Nueva Política Económica, en la Rusia posrevolucionaria). El objetivo de la NEP, además de la alianza con los campesinos, era fundamentalmente reclutar técnicos para administrar los niveles subalternos del Estado, habida cuenta de que si bien el Estado es una estructura política, tiene niveles burocrático-administrativos y técnico-científicos que requieren conocimientos y saberes que no pueden ser adquiridos ni transformados rápidamente. Lenin, para terminar la catástrofe económica que se dio inmediatamente después de la revolución, tuvo que recontratar a los técnicos del antiguo Estado, hasta crear gradualmente una administración más simple. E instruyó: debajo de cada técnico pongan un joven que aprenda, y nosotros estamos haciendo lo mismo. Ya lo iniciamos en el 2006: se cambia la organización y las personas de los niveles decisionales de la administración publica (ministros, viceministros y algunos directores), pero no se toca la estructura secundaria de la administración estatal del Estado, hasta formar cuadros estatales, jóvenes, que sustituyan a los antiguos cuadros.» in Maristella Svampa, Pablo Stefanoni y Ricardo Bajo, entrevista a Álvaro García Linera, «La derecha aún no fue derrotada económicamente».

[21] In Ortiz P. (2007), «Fue un error no liderar el pedido autonómico» (entrevista a Álvaro García Linera), El Deber, Santa Cruz de la Sierra, 21 de enero de 2007. http://www.eldeber.com.bo/2007/2007-01-21/vernotaaldia.php?id=512

[22] Pablo Stefanoni in «L’Indianisation du nationalisme ou la refondation permanente de la Bolivie», in Alternatives Sud, «La Bolivie d’Evo. Démocratique, indianiste et socialiste?» Vol XVI -2009/3, Lovaina-la-Nueva, http://www.cetri.be/spip.php?rubrique119〈=fr

[23] Neologismo para designar lo relacionado con el mundo de las ONG.

[24] In Svampa M., Stefanoni P. (2007), «Evo simboliza el quiebre de un imaginario restringido a la subalternidad de los indígenas», (entrevista a Álvaro García Linera), in Monasterios K., Stefanoni P. y Do Alto H. (dir.), Reinventando la nación en Bolivia, CLACSO-Plural, La Paz,

[25] El prefecto de la provincia de Tarija es parte de la oposición de derecha en compañía de los prefectos de las provincias de Santa Cruz, Beni y Pando.

[26] En el caso de Bolivia, sin embargo, tal discurso de franca oposición a las ONG es tanto más chocante cuando se muestra en total contradicción con la propia composición del gobierno, donde los ministros han salido en su mayoría de los cuadros de este tipo de instituciones. Entre ellas, el CEJIS (Centro de Estudios Jurídicos y de Investigaciones Sociales), reconocido por los movimientos indígenas de Oriente como un apoyo indefectible en la reconquista por los pueblos autóctonos de sus prerrogativas sobre sus territorios ancestrales. Algunos pesos pesados del equipo de Morales han hecho en ellas su formación, como Carlos Romero, actualmente ministro de las Autonomías.

[27] Entrevista realizada por Maristella Svampa, Pablo Stefanoni y Ricardo Bajo titulada: «La derecha no ha sido aún derrotada en el plano economico». Traducción Denise Comanne y Eric Toussaint. Alternatives Sud, «La Bolivie d’Evo. Démocratique, indianiste et socialiste»?, Vol XVI -2009/3, Lovaina-la-Nueva.

[28] Rafael Correa ha defendido varias veces esta posición en las reuniones de las Naciones Unidas así como en otras instancias internacionales. Esta propuesta, conocida como el proyecto ITT (siglas del nombre de sendas perforaciones de exploración en la zona: Ishpingo-Tambococha-Tiputini), es una de las iniciativas del gobierno ecuatoriano con el fin de luchar contra el cambio climático. Se trata de la no explotación de unos 850 millones de barriles de petróleo en la zona del parque Yasuní, reserva natural cuya biodiversidad es una de las más importantes del mundo. La explotación de un petróleo pesado podría reportar al Estado entre 5.000 y 6.000 millones de dólares (al precio de unos 70 dólares el barril).

[29] Véase una entrevista sumamente importante a Alberto Acosta realizada por Matthieu Le Quang titulada «Le projet ITT: laisser le pétrole en terre ou le chemin vers un autre modèle de développement», www.cadtm.org/Le-projet-ITT-laisser-le-petrole. En castellano, «La moratoria petrolífera en la Amazonia ecuatoriana, una propuesta inspiradora para la Cumbre de Copenhague», www.cadtm.org/La-moratoria-petrolifera-en-la. Alberto Acosta da su versión sobre el origen del proyecto y presenta un gran número de factores contradictorios que intervienen en su concreción.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Economia Internacional 101

Octubre 22, 2009

Monthly Review (May 1949)

Is it advisable for one who is not an expert on economic and social issues to express views on the subject of socialism? I believe for a number of reasons that it is.

Let us first consider the question from the point of view of scientific knowledge. It might appear that there are no essential methodological differences between astronomy and economics: scientists in both fields attempt to discover laws of general acceptability for a circumscribed group of phenomena in order to make the interconnection of these phenomena as clearly understandable as possible. But in reality such methodological differences do exist. The discovery of general laws in the field of economics is made difficult by the circumstance that observed economic phenomena are often affected by many factors which are very hard to evaluate separately. In addition, the experience which has accumulated since the beginning of the so-called civilized period of human history has—as is well known—been largely influenced and limited by causes which are by no means exclusively economic in nature. For example, most of the major states of history owed their existence to conquest. The conquering peoples established themselves, legally and economically, as the privileged class of the conquered country. They seized for themselves a monopoly of the land ownership and appointed a priesthood from among their own ranks. The priests, in control of education, made the class division of society into a permanent institution and created a system of values by which the people were thenceforth, to a large extent unconsciously, guided in their social behavior.

But historic tradition is, so to speak, of yesterday; nowhere have we really overcome what Thorstein Veblen called “the predatory phase” of human development. The observable economic facts belong to that phase and even such laws as we can derive from them are not applicable to other phases. Since the real purpose of socialism is precisely to overcome and advance beyond the predatory phase of human development, economic science in its present state can throw little light on the socialist society of the future.

Second, socialism is directed towards a social-ethical end. Science, however, cannot create ends and, even less, instill them in human beings; science, at most, can supply the means by which to attain certain ends. But the ends themselves are conceived by personalities with lofty ethical ideals and—if these ends are not stillborn, but vital and vigorous—are adopted and carried forward by those many human beings who, half unconsciously, determine the slow evolution of society.

For these reasons, we should be on our guard not to overestimate science and scientific methods when it is a question of human problems; and we should not assume that experts are the only ones who have a right to express themselves on questions affecting the organization of society.

Innumerable voices have been asserting for some time now that human society is passing through a crisis, that its stability has been gravely shattered. It is characteristic of such a situation that individuals feel indifferent or even hostile toward the group, small or large, to which they belong. In order to illustrate my meaning, let me record here a personal experience. I recently discussed with an intelligent and well-disposed man the threat of another war, which in my opinion would seriously endanger the existence of mankind, and I remarked that only a supra-national organization would offer protection from that danger. Thereupon my visitor, very calmly and coolly, said to me: “Why are you so deeply opposed to the disappearance of the human race?”

I am sure that as little as a century ago no one would have so lightly made a statement of this kind. It is the statement of a man who has striven in vain to attain an equilibrium within himself and has more or less lost hope of succeeding. It is the expression of a painful solitude and isolation from which so many people are suffering in these days. What is the cause? Is there a way out?

It is easy to raise such questions, but difficult to answer them with any degree of assurance. I must try, however, as best I can, although I am very conscious of the fact that our feelings and strivings are often contradictory and obscure and that they cannot be expressed in easy and simple formulas.

Man is, at one and the same time, a solitary being and a social being. As a solitary being, he attempts to protect his own existence and that of those who are closest to him, to satisfy his personal desires, and to develop his innate abilities. As a social being, he seeks to gain the recognition and affection of his fellow human beings, to share in their pleasures, to comfort them in their sorrows, and to improve their conditions of life. Only the existence of these varied, frequently conflicting, strivings accounts for the special character of a man, and their specific combination determines the extent to which an individual can achieve an inner equilibrium and can contribute to the well-being of society. It is quite possible that the relative strength of these two drives is, in the main, fixed by inheritance. But the personality that finally emerges is largely formed by the environment in which a man happens to find himself during his development, by the structure of the society in which he grows up, by the tradition of that society, and by its appraisal of particular types of behavior. The abstract concept “society” means to the individual human being the sum total of his direct and indirect relations to his contemporaries and to all the people of earlier generations. The individual is able to think, feel, strive, and work by himself; but he depends so much upon society—in his physical, intellectual, and emotional existence—that it is impossible to think of him, or to understand him, outside the framework of society. It is “society” which provides man with food, clothing, a home, the tools of work, language, the forms of thought, and most of the content of thought; his life is made possible through the labor and the accomplishments of the many millions past and present who are all hidden behind the small word “society.”

It is evident, therefore, that the dependence of the individual upon society is a fact of nature which cannot be abolished—just as in the case of ants and bees. However, while the whole life process of ants and bees is fixed down to the smallest detail by rigid, hereditary instincts, the social pattern and interrelationships of human beings are very variable and susceptible to change. Memory, the capacity to make new combinations, the gift of oral communication have made possible developments among human being which are not dictated by biological necessities. Such developments manifest themselves in traditions, institutions, and organizations; in literature; in scientific and engineering accomplishments; in works of art. This explains how it happens that, in a certain sense, man can influence his life through his own conduct, and that in this process conscious thinking and wanting can play a part.

Man acquires at birth, through heredity, a biological constitution which we must consider fixed and unalterable, including the natural urges which are characteristic of the human species. In addition, during his lifetime, he acquires a cultural constitution which he adopts from society through communication and through many other types of influences. It is this cultural constitution which, with the passage of time, is subject to change and which determines to a very large extent the relationship between the individual and society. Modern anthropology has taught us, through comparative investigation of so-called primitive cultures, that the social behavior of human beings may differ greatly, depending upon prevailing cultural patterns and the types of organization which predominate in society. It is on this that those who are striving to improve the lot of man may ground their hopes: human beings are not condemned, because of their biological constitution, to annihilate each other or to be at the mercy of a cruel, self-inflicted fate.

If we ask ourselves how the structure of society and the cultural attitude of man should be changed in order to make human life as satisfying as possible, we should constantly be conscious of the fact that there are certain conditions which we are unable to modify. As mentioned before, the biological nature of man is, for all practical purposes, not subject to change. Furthermore, technological and demographic developments of the last few centuries have created conditions which are here to stay. In relatively densely settled populations with the goods which are indispensable to their continued existence, an extreme division of labor and a highly-centralized productive apparatus are absolutely necessary. The time—which, looking back, seems so idyllic—is gone forever when individuals or relatively small groups could be completely self-sufficient. It is only a slight exaggeration to say that mankind constitutes even now a planetary community of production and consumption.

I have now reached the point where I may indicate briefly what to me constitutes the essence of the crisis of our time. It concerns the relationship of the individual to society. The individual has become more conscious than ever of his dependence upon society. But he does not experience this dependence as a positive asset, as an organic tie, as a protective force, but rather as a threat to his natural rights, or even to his economic existence. Moreover, his position in society is such that the egotistical drives of his make-up are constantly being accentuated, while his social drives, which are by nature weaker, progressively deteriorate. All human beings, whatever their position in society, are suffering from this process of deterioration. Unknowingly prisoners of their own egotism, they feel insecure, lonely, and deprived of the naive, simple, and unsophisticated enjoyment of life. Man can find meaning in life, short and perilous as it is, only through devoting himself to society.

The economic anarchy of capitalist society as it exists today is, in my opinion, the real source of the evil. We see before us a huge community of producers the members of which are unceasingly striving to deprive each other of the fruits of their collective labor—not by force, but on the whole in faithful compliance with legally established rules. In this respect, it is important to realize that the means of production—that is to say, the entire productive capacity that is needed for producing consumer goods as well as additional capital goods—may legally be, and for the most part are, the private property of individuals.

For the sake of simplicity, in the discussion that follows I shall call “workers” all those who do not share in the ownership of the means of production—although this does not quite correspond to the customary use of the term. The owner of the means of production is in a position to purchase the labor power of the worker. By using the means of production, the worker produces new goods which become the property of the capitalist. The essential point about this process is the relation between what the worker produces and what he is paid, both measured in terms of real value. Insofar as the labor contract is “free,” what the worker receives is determined not by the real value of the goods he produces, but by his minimum needs and by the capitalists’ requirements for labor power in relation to the number of workers competing for jobs. It is important to understand that even in theory the payment of the worker is not determined by the value of his product.

Private capital tends to become concentrated in few hands, partly because of competition among the capitalists, and partly because technological development and the increasing division of labor encourage the formation of larger units of production at the expense of smaller ones. The result of these developments is an oligarchy of private capital the enormous power of which cannot be effectively checked even by a democratically organized political society. This is true since the members of legislative bodies are selected by political parties, largely financed or otherwise influenced by private capitalists who, for all practical purposes, separate the electorate from the legislature. The consequence is that the representatives of the people do not in fact sufficiently protect the interests of the underprivileged sections of the population. Moreover, under existing conditions, private capitalists inevitably control, directly or indirectly, the main sources of information (press, radio, education). It is thus extremely difficult, and indeed in most cases quite impossible, for the individual citizen to come to objective conclusions and to make intelligent use of his political rights.

The situation prevailing in an economy based on the private ownership of capital is thus characterized by two main principles: first, means of production (capital) are privately owned and the owners dispose of them as they see fit; second, the labor contract is free. Of course, there is no such thing as a pure capitalist society in this sense. In particular, it should be noted that the workers, through long and bitter political struggles, have succeeded in securing a somewhat improved form of the “free labor contract” for certain categories of workers. But taken as a whole, the present day economy does not differ much from “pure” capitalism.

Production is carried on for profit, not for use. There is no provision that all those able and willing to work will always be in a position to find employment; an “army of unemployed” almost always exists. The worker is constantly in fear of losing his job. Since unemployed and poorly paid workers do not provide a profitable market, the production of consumers’ goods is restricted, and great hardship is the consequence. Technological progress frequently results in more unemployment rather than in an easing of the burden of work for all. The profit motive, in conjunction with competition among capitalists, is responsible for an instability in the accumulation and utilization of capital which leads to increasingly severe depressions. Unlimited competition leads to a huge waste of labor, and to that crippling of the social consciousness of individuals which I mentioned before.

This crippling of individuals I consider the worst evil of capitalism. Our whole educational system suffers from this evil. An exaggerated competitive attitude is inculcated into the student, who is trained to worship acquisitive success as a preparation for his future career.

I am convinced there is only one way to eliminate these grave evils, namely through the establishment of a socialist economy, accompanied by an educational system which would be oriented toward social goals. In such an economy, the means of production are owned by society itself and are utilized in a planned fashion. A planned economy, which adjusts production to the needs of the community, would distribute the work to be done among all those able to work and would guarantee a livelihood to every man, woman, and child. The education of the individual, in addition to promoting his own innate abilities, would attempt to develop in him a sense of responsibility for his fellow men in place of the glorification of power and success in our present society.

Nevertheless, it is necessary to remember that a planned economy is not yet socialism. A planned economy as such may be accompanied by the complete enslavement of the individual. The achievement of socialism requires the solution of some extremely difficult socio-political problems: how is it possible, in view of the far-reaching centralization of political and economic power, to prevent bureaucracy from becoming all-powerful and overweening? How can the rights of the individual be protected and therewith a democratic counterweight to the power of bureaucracy be assured?

Clarity about the aims and problems of socialism is of greatest significance in our age of transition. Since, under present circumstances, free and unhindered discussion of these problems has come under a powerful taboo, I consider the foundation of this magazine to be an important public service.

Ejecutivo venezolano presentó proyecto de Presupuesto 2010 con fuerte inversión social

TeleSUR _
El ministro de Economía y Finanzas de Venezuela, Alí Rodríguez Araque, presentó este martes el proyecto de Ley de Presupuesto de la nación para el año 2010 en la plenaria de la Asamblea Nacional (AN) donde, pese a la crisis capitalista internacional, la inversión social representa el 45,7 por ciento.

“Pese a la crisis económica que golpea a gran parte de los países del mundo, la inversión social, dirigida a la reducción de la pobreza y a la mejora de la calidad de vida de los venezolanos, representa un gran porcentaje del Presupuesto de la Nación para el ejercicio fiscal 2010″, indicó Rodríguez Araque.

El presupuesto se elevó a 159 mil 410 millones de bolívares fuertes (Bsf.) (unos 74 mil 410 millones de dólares), tomando como referencia un precio promedio de cuarenta dólares por barril de petróleo, con una producción de 3,1 millones de barriles diarios.

De dicho monto, Bsf. 29 mil 51 millones (13 mil 560 millones de dólares) serán destinados al sector educación; seguridad social, Bsf. 19 mil 691 millones (9 mil 191 millones de dólares); salud, Bsf. 13 mil 896 millones (unos 6 mil 400 millones de dólares); desarrollo y participación social, Bsf. 6 mil 222 millones (poco más de 2 mil 900 millones de dólares); cultura y comunicación social, Bsf. mil 452 millones (677 mil dólares); vivienda, Bsf. mil 371 millones (562 mil dólares); ciencia y tecnología Bs. mil 204 millones (562 mil dólares), entre otras áreas de desarrollo.

El Presupuesto venezolano para el próximo año no incluirá recortes en inversión social; por lo que ésta se mantendrá en niveles similares a los de años anteriores, en los cuales los precios del crudo estuvieron estables o registraban repuntes superiores a los 100 dólares por barril, para permitirle al país suramericano continuar mejorando en cuanto a Índice de Desarrollo Humano (IDH) y distribución de la riqueza.

En los últimos cuatro años, la inversión social en Venezuela ha rondado el 60 por ciento del presupuesto nacional y, durante el año en curso, el presupuesto contempla una inversión de 73,75 millardos de bolívares, es decir, cerca de 47 por ciento del presupuesto vigente.

Un estudio publicado por Latinobarómetro, encuestadora que evalúa de manera integral los países de la región, otorgó a Venezuela el primer lugar en equidad social, con 36 por ciento; seguido por Uruguay y Brasil con 30 por ciento y 24 por ciento, respectivamente. El promedio de esta variable en América Latina es de 21 por ciento.

El ex ministro de Economía y Finanzas e integrante de Comisión de Finanzas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Rodrigo Cabezas, dijo al respecto que es incomparable lo que ha hecho la Revolución Bolivariana en el campo social.

“El incremento del gasto social de 14 por ciento promedio, durante los últimos 20 años de la cuarta república, a 42 por ciento en esta última década, nos ha permitido aplicar una política estratégica para derrotar las más graves desigualdades presentes en el seno de la sociedad venezolana, consecuencia de los que mal gobernaron este país por más de cuarenta años”, explicó.

teleSUR – Abn / ve – MM