Algunos hemos hecho la observación de que los partidos colonialistas dominantes en Puerto Rico, a pesar de su retórica de antagonismo entre sí, coinciden en su interpretación del rol que debe tener el gobierno hacia la economía; específicamente, respecto al capital. En otras palabras, ambos el PNP y el PPD defienden el sistema capitalista, independientemente de sus peleas respecto al status de la isla. Por otro lado, una observación parecida se puede hacer de una porción significativa de las organizaciones independentistas en Puerto Rico. Por ejemplo, tanto el PIP, el MINH y el natimuerto experimento del MUS, a pesar de los antagonismos entre sí, coinciden en una síntesis socialdemócrata y tienen mínimas o inexistentes diferencias en su interpretación del rol que debe tener el gobierno respecto al capital.
El objetivo máximo del sistema capitalista es la acumulación capitalista. Se produce no para satisfacer las necesidades de la población, sino para expandir el capital infinitamente, maximizando ganancias en el proceso. La síntesis socialdemócrata de estos grupos independentistas es la misma que la del reformismo liberal a través de todo el siglo XX: un Estado democrático, representando los intereses del pueblo, puede enmarcar la dinámica capitalista de tal manera que logre que el objetivo del sistema económico sea la satisfacción de las necesidades de la población en vez de la acumulación capitalista.
El fallecido economista Paul Sweezy, ante la propuesta de reformismo liberal, hizo una serie de planteamientos sumamente interesantes. Para Sweezy, un partido político liberal (o socialdemócrata) al tomar el poder del Estado, debe cumplir con ciertas condiciones para tener la capacidad de lograr su objetivo de regular el capitalismo. Sweezy, partiendo de los procesos o intentos de reforma liberar a través del mundo, enumeró las siguientes condiciones necesarias para el triunfo de la “humanización” del capitalismo: 1) el partido debe mantenerse libre de influencia política de parte del capital en todo momento, 2) debe tomar el poder y eliminar a todos los capitalistas y sus representantes de posiciones críticas del aparato estatal, y 3) debe establecer y ejercer su poder lo suficientemente firme para que el capital reconozca que debe operar en la economía siguiendo las normas que le trace el Estado. Para Sweezy, que un partido logre estas condiciones en la actualidad es prácticamente imposible ya que el capital se encuentra en las posiciones estratégicas; el dinero, la burocracia, las fuerzas armadas, los medios de comunicación, todos son controlados por el capital. Todas estas posiciones estratégicas seguirán utilizadas por el capital para mantener la hegemonía del capital. En otras palabras, el resultado de la política liberal o socialdemócrata no será la regulación o humanización del capitalismo, sino el fracaso de la política liberal o socialdemócrata.
El independentista socialdemócrata probablemente citará el caso del capitalismo “humanizado” en Europa o los “modelos a seguir” del libro de “Soberanías Exitosas” de Collado Schwarz. Dada la actual crisis de la socialdemocracia europea y el proceso de retorno del neoliberalismo a esa parte del mundo, aparentan sustentarse los planteamientos de Sweezy de que la política liberal esta predestinada al fracaso y a la perpetuación de la hegemonía del capital. Sin embargo, aunque no se hubiese desatado la última crisis en la economía mundial, citar las socialdemocracias europeas como modelos para Puerto Rico ignora por completo la importantísima realidad de que la economía mundial no se trata de países más adelantados y países más atrasados; implicando que los atrasados pueden “alcanzar” los adelantados emulando sus modelos. La economía mundial consiste de procesos internacionales de explotación; en donde el capital de los países del centro (el primer mundo) explota los recursos y seres humanos de los países periféricos (el tercer mundo).
Partiendo de los planteamientos de Immanuel Wallerstein, cabe destacar que algunos países de la periferia han logrado convertirse en semi-periféricos, y quizás en este renglón podamos ubicar algunos de la lista de países del libro “Soberanías Exitosas.” Se trata de países que han logrado industrializarse y diversificarse lo suficiente para jugar un rol distinto en la dinámica de explotación a nivel internacional. Continúan subyugados al capital monopolista de los países del centro pero logran algún tipo de poder sobre sus países vecinos que aun son estrictamente periféricos. ¿Este es el destino que aspiran para la futura República de Puerto Rico? ¿Una situación híbrida entre explotado y explotador justificada con mayores indicadores de crecimiento que poco se relacionan al bienestar de la población?
La socialdemocracia no humanizará nuestro sistema económico. Seguirá fundamentalmente destinado a la expansión del capital a nivel local y global y no a mejorar el bienestar de los puertorriqueños. Como plantea el economista Samir Amin, las luchas anti-imperialistas están enredadas en la lucha por un sistema económico distinto, en última instancia, por una perspectiva socialista. En otras palabras, la victoria sobre el imperialismo no llegará con la independencia de Puerto Rico. Tampoco llegará si esa independencia es acompañada de intentos de reformas liberales o socialdemócratas. La victoria sobre el imperialismo solo se dará cuando se comiencen a remplazar los procesos capitalistas por procesos socialistas.
Estos planteamientos probablemente provocan en muchos de los “pragmáticos realistas” lo que el filósofo Slavoj Zizek llama el vulgar cliché anti-comunista que plantea que el fracaso del totalitarismo del siglo XX hace hablar de un retorno al socialismo una farsa. A modo de respuesta a este cliché, Samir Amin trae a colación que el capitalismo antes de establecerse como el sistema dominante a nivel mundial dio varios tropezones antes de encontrar el modo particular que asegurara su triunfo. ¿Por qué no concebir los experimentos socialistas del siglo XX como olas o tropiezos en el camino hacia esa nueva etapa superior de civilización, lejos de la barbarie implícita en la perpetuación del capitalismo? Por eso Amin insiste en que debemos aspirar a la destrucción del capitalismo mediante nuevos procesos socialistas basados en la planificación, la participación ciudadana, y la socialización de la producción y sus procesos administrativos.
Por eso considero (es mi opinión claro está; no quiero molestar a la posmodernidad insinuando que yo pienso que tengo la razón universal) que el independentismo en Puerto Rico no debe partir de la premisa de que el capitalismo no esta en “issue.” ¡El capitalismo es uno de los “issues” fundamentales! En segundo lugar, el independentismo debe desprenderse de la idea de que dentro de la colonia o tras vencer el colonialismo clásico se vencerá el imperialismo económico moderno con una política reformista socialdemócrata. Esa es la verdadera utopía. Y no es de las utopías que nos pondrán a caminar como dice Galeano; sino es de las utopías que nos estancarán en la barbarie capitalista. En el trabajo de agitación, educación y organización popular tienen que estar presentes los planteamientos relacionados a las consecuencias de la acumulación capitalista y la urgencia de crear nuevos procesos socialistas.
Precisamente se ha tocado el fracaso teorico del independentismo—primero la republica burguesa y mas tarde haremos los cambios necesarios—o como decia Corretjer bajo la republica hasta con una monarquia .Pretender este camino nos lleva a la total derrota que ha enfentado el independentismo boricua hasta ahora…el estatus quo se ve como tres alternativas: estadidad, estadolibrismo y la neocolonia…dejando a proposito la cuarta alternativa—la revolucion socialistra continental desde Patagonia hasta Alaska que es la unica laternativa que le dara la independencia a todo el continente con la revolucion social.
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