Reseña del Inferno de Dan Brown: Un Discurso neo-maltusiano reaccionario en la ficción popular

Por Ricardo R. Fuentes Ramirez

Usted no podrá soltar Inferno hasta que la termine. Al igual que todas las aventuras de Robert Langdon, hay varios temas y elementos recurrentes. Sin embargo, esto no hace que el libro sea repetitivo o poco original respecto a Ángeles y Demonios, El Código Da Vinci, o El Símbolo Perdido. Por el contrario, hay suficientes elementos nuevos que hacen que el libro sea maravilloso en su propio derecho. Los elementos recurrentes de sus libros anteriores, sólo le dan el toque y la naturaleza adictiva de todas las aventuras de Langdon. El único elemento que encontré problemático fue un giro particular al final del libro. Dos de nuestros personajes (Langdon y Elizabeth Sinskey) desarrollan un fuerte desprecio hacia un personaje particular (Bertrand Zobrist), pero el sentimiento luego es transformado de forma poco realista en entendimiento y hasta un poco de admiración al final del libro. El cambio fue tan repentino que parece hasta fuera de lugar en la novela. Aparte de eso, el libro es todo lo que hemos aprendido a amar de las obras de Brown. Sus libros anteriores sin duda tenían implicaciones sobre debates actuales (el mejor ejemplo es la compleja y siempre cambiante relación entre ciencia y religión), pero siempre se han centrado en determinados elementos históricos que captaron el interés del lector, como los Illuminati o la historia del Santo Grial/María Magdalena. En este caso, el elemento histórico no es una organización secreta o una teoría de la conspiración bíblica, sino el poema épico de Dante Alighieri, La Divina Comedia, en especial el cántico sobre el Infierno. Personalmente, me pareció que los datos históricos divertidos que Dan Brown usa entre su cuento fueron menos emocionantes en comparación con los libros anteriores. Pero para ser justos, los lectores más interesados ​​en la literatura mundial, en lugar de organizaciones secretas o teorías de conspiración, pueden disfrutar de Inferno más que los libros anteriores sobre Robert Langdon. En cuanto a las implicaciones en los debates actuales, el problema es la sobrepoblación y la sustentabilidad. Aquí es donde Dan Brown realmente estropea, y se convierte en un defensor de una comprensión neo-maltusiana, burguesa, y reaccionaria de toda una serie de cuestiones económicas y medioambientales. Yo personalmente no creo que esa era su intención, pero definitivamente sí lo hizo, por lo que vale la pena criticar esta visión.

La ventaja es que está empujando a los lectores a reflexionar y reaccionar ante el hecho de que la humanidad se enfrenta actualmente a un problema que amenaza la supervivencia. Es un problema que tiene dos elementos, fundamentalmente vinculados, el de la sostenibilidad ambiental y el del desarrollo económico. La humanidad está consumiendo la Tierra hasta su destrucción, a la vez que los bienes y los recursos parecen insuficientes para satisfacer todas nuestras necesidades. El problema con la retórica de Dan Brown es que promueve la idea de que la variable fundamental es el crecimiento poblacional. El hambre, las enfermedades, la contaminación, el derretimiento de las capas de hielos, todos están explicados con la sobrepoblación. De acuerdo con esta visión, Malthus tenía razón, la población creció exponencialmente, mientras que nuestros medios de subsistencia se quedaron atrás. La visión pasa por alto el hecho de que la ciencia y la tecnología también se han desarrollado de manera exponencial en los últimos siglos. La población mundial creció en los últimos 200 años más de lo que creció en los 200.000 años anteriores. Sin embargo, la ciencia y la tecnología también se han desarrollado mucho más en los últimos 200 años que en los 200.000 años anteriores. Esto no es una idea novedosa que debió habérsele a Brown en sus lecturas preparatorias. Desde tan temprano como a unos 10 años después de la muerte de Malthus recorría esta idea. En 1844, Engels escribió en su Bosquejo de una Crítica de la Economía Política (traducción por idialectica):

Sin embargo, con el fin de privar al temor universal de la superpoblación de todo fundamento posible, deje que nosotros volvamos una vez más a la relación de la fuerza productiva a la población. Malthus establece una fórmula en la que se basa todo su sistema: la población se dice aumentar en progresión geométrica – 1+2 +4+8+16+32, etc, y el poder productivo de la tierra en una progresión aritmética – 1+2+3+4+5+6. La diferencia es obvia, es terrible, pero ¿es correcto? ¿Dónde se ha demostrado que la productividad de la tierra aumenta en una progresión aritmética? La extensión de la tierra es limitada. ¡Muy bien! La fuerza de trabajo a emplear en esta tierra de la superficie aumenta con la población. Incluso si asumimos que el aumento en el rendimiento debido al aumento de trabajo no siempre elevan en proporción al trabajo, aún existe un tercer elemento que, sin duda, no significa nada para el economista – ciencia – cuyo progreso es tan ilimitado y mínimamente tan rápido como el la de la población. Cuánto progreso no debe la agricultura de este siglo a la química nada más – de hecho, a dos hombres solos, Sir Humphry Davy y Justus Liebig! Pero la ciencia aumenta por lo menos tanto como la población. La población aumenta en proporción con el tamaño de la generación anterior, la ciencia avanza en proporción al conocimiento legado a ella por la generación anterior, y por lo tanto en las condiciones más comunes también en una progresión geométrica. ¿Y qué es imposible para la ciencia?

La sobrepoblación no es la raíz detrás de hambre, enfermedades, contaminación o derretimiento de las capas de hielo. El problema está dentro de nuestro sistema económico, nuestro modo de producción. ¿Cómo podemos decir que los bienes y los recursos son escasos, cuando tenemos, al mismo tiempo, personas que padecen hambre y excedentes de alimentos siendo destruidos, casas vacías sin inquilinos y personas sin hogar, y productos farmacéuticos en los almacenes mientras que sobran los enfermos? En la evaluación de las causas de la contaminación y el calentamiento global, ¿cómo podemos reducirlo al crecimiento de la población, sin mencionar las millones de toneladas de residuos y contaminantes que provienen de los métodos industriales de producción insostenibles? Las raíces de nuestros problemas se encuentran dentro de la distribución desigual de los recursos y el carácter no-planificado de nuestra economía. Con una distribución más racional de los bienes y recursos, junto con la sustitución de las fuerzas del mercado y el ánimo de lucro por la planificación social, podríamos escapar un apocalipsis Dantesco. Sin embargo, como Dan Brown presenta el problema, no sólo ignora las raíces reales del problema, sino que es casi un argumento racista. Decir que estamos superpoblados es decir que alguien que no debería estar aquí. ¿Quién? Bueno, la población no está en aumento en el Primer Mundo. Cada país con una tasa de crecimiento poblacional por encima de 1% es un país del Tercer Mundo. En otras palabras, los problemas del mundo son el resultado de los pobres sin educación que simplemente no pueden dejar de tener hijos (según este discurso neo-maltusiano). Dan Brown hace bien al enfocarnos en este tema. Si no hacemos algo, la humanidad, más temprano que tarde, en realidad podría enfrentar una crisis que amenace nuestra supervivencia. De hecho, la evidencia apunta al hecho de que ya estamos en esta crisis. Pero Dan Brown falla al no señalar al lector hacia soluciones reales. No deberíamos centrarnos en el crecimiento poblacional. Deberíamos centrarnos en el sistema en su totalidad, en cómo, qué y para quién se producen los bienes y servicios. En otras palabras, ¡el capitalismo es el problema! La solución: el socialismo (o si esto es una mala palabra, la democracia económica, la economía participativa, o cualquier otro eufemismo). En el espíritu de la obra de Dante, los seres más peligrosos de la Tierra son los miembros de la clase capitalista, ya que su existencia en realidad amenaza la supervivencia de nuestra especie. Por lo tanto, los rincones más profundos del infierno se guardan para ellos. Nuestro trabajo es hacer su infierno en la Tierra, al hacer nuestro paraíso en la Tierra.

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  1. Pingback: Dan Brown, Propaganda neomalthusiana en su ultimo best seller ”Inferno” | Raices y Evolución

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