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Independencia y Socialismo – Cesar Andreu Iglesias (PDF)

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“Cuando en 1951 publicó su primer libro (una selección de sus ensayos políticos), César lo tituló Independencia y Socialismo.  El título era acertado, pues expresaba en forma clara y sintética el tema central que unía los materiales diversos recogidos en el volumen. Más que eso: este sencillo título formulaba en forma compacta -de consigna- el programa político fundamental de toda su vida: la necesidad de unir la lucha por la independencia de Puerto Rico con la lucha por la emancipación social (por la transformación radical del sistema social imperante).” -Georg H. Fromm

Comunidades en Guánica y Sábana Grande defienden su derecho a la salud (Puerto Rico)

Peligro!

Las comunidades de Arenas y Susúa en Guánica y Sábana Grande, PR han comenzado a organizarse para oponerse a la construcción de una antena de telefonía, dada la documentada evidencia sobre los enormes daños a la salud que éstas ocasionan. En la página de Facebook del movimiento comunitario, se han compartido varios reportajes (1, 2, 3) donde diversos especialistas discuten los efectos dañinos de este tipo de antena. Médicos especialistas en cáncer, autismo, tumores cerebrales y alzheimer afirman que existe una relación directa entre la exposición prolongada a las ondas electromagnéticas que producen las antenas y estas enfermedades. La comunidad además destaca que no fueron consultados en ningún momento sobre la construcción, y enfatizan que no permitirán que otros se lucren a costa del deterioro de su salud. Además, se ha documentado el daño ambiental en el área debido a la construcción (1, 2).

Cientos de bloques, una nevera y otras cosas aparecen en el camino que da acceso a los vehículos contratados por la empresa Soluwise, Inc. de Carlos Collazo para la construcción de la torre de antenas.

Entre las actividades que podemos hacer para colaborar con la comunidad, se incluyen escribirle a la empresa Soluwise, de Carlos Collazo y encargada de la construcción, exigiéndole que cancele este proyecto. Pueden escribir a su página de Facebook o enviándole un correo electrónico a: info@soluwise.com. Dale Like y comparte la página del movimiento comunitario. Si no eres del área, tómate una foto con el siguiente mensaje: “Desde (tu lugar de residencia) Apoyo a Susúa y Arenas. No a la Antena de Soluwise.” No te tomará ni 5 minutos. Envía tu foto por mensaje a la página: No A La Antena de Soluwise. Y si eres del área, mantente al tanto de las reuniones y asiste. Se estará montando un campamento a la entrada de los predios donde se levanta el cimiento para la torre. Visítalos e indaga de que formas tú o tu colectivo podrían colaborar. Por nuestra salud y la de nuestros hijos, actívate.

Estructuras de Clase y Cambio Social: Un dialogo sobre los ricos y la independencia

Por Ricardo R. Fuentes-Ramírez*/Especial para CLARIDAD

 

El compañero Hiram Lozada Pérez recientemente publicó una nota en [Claridad] titulada “Los ricos y la independencia,” que pone sobre la mesa el importantísimoasunto de las clases sociales y las tácticas de lucha dentro de la colonia. Lozada hace un llamado a “renunciar a lasconsignas de lucha de clases,” recalca que debemos tomar “cada cosa en su tiempo,” y así “utilizar, con visióntáctica, todo el imaginario liberal del consenso social.” Incluso, fue el propio Marx quien primero enfatizó laimportancia de aspirar a “cada cosa en su tiempo.” Para Marx, por ejemplo, la tarea de los irlandeses era unarevolución nacionalista, para adquirir su independencia de los ingleses, y lograr pleno desarrollo capitalista. Sololuego de esto se podía hablar de condiciones para luchar por el socialismo, en un futuro. Stalin continuópromoviendo esta visión de “cada cosa en su tiempo,” argumentando que la tarea de los comunistas en los paísesdominados por el imperialismo era aliarse, e incluso en ocasiones subordinarse, a las luchas anti-imperialistas bajoel liderato de los ricos.

 

La estrategia estalinista se promovió tanto en naciones que aun eran colonias, como en países en vías de desarrollo que ya habían adquirido su independencia, y por tanto eran neocolonias. Es en las neocolonias del mundo donde en la práctica se toparon con que en la fase actual del sistema mundial, la lucha anti-imperialista es ferozmente obstaculizada por los ricos de los países dominados. Como el propio Lozada reconoce, los ricos logran beneficiarse del arreglo colonial. Les resulta más táctico aliarse con el imperio, quearriesgarse con la posible volatilidad de un proceso emancipador. Precisamente por esto, José Carlos Mariátegui concluyó en 1927 que en Latinoamérica, “no es posible ser efectivamente nacionalista y revolucionario sin sersocialista.”1

 

Algunos argumentarán que la visión de Mariátegui, que luego fue la del Che, solo aplica a naciones que ya han obtenido su independencia. Por esto, vale la pena discutir la visión del teórico y revolucionario Amílcar Cabral, y su experiencia en la lucha por la independencia de Guinea-Bisáu y Cabo Verde. Cabral concluyó que en las colonias, cuando el poder político-administrativo está en manos del invasor, es posible lograr un grado de “consenso social,” como le llama Lozada, para organizar un frente amplio para la descolonización. Sin embargo,tan pronto se obtiene la independencia, y el poder político-administrativo se vuelca sobre manos locales, la luchade clases al interior de la nación se manifiesta, y cualquier tipo de proyecto que intente aglutinar los ricos y lostrabajadores estará destinado al fracaso. Precisamente esto ocurrió en Guinea-Bisáu y Cabo Verde, y suindependencia ha sido, como la de la mayoría de los países en vías de desarrollo, una farsa, reproduciendo losmismos problemas de la colonia en la neocolonia. Puerto Rico produce un caso particular, en donde aun siendocolonia, el poder político-administrativo ya está en manos locales. Por esta razón, la lucha de clases ya semanifiesta a nivel del estado colonial, y no solo resulta sumamente poco táctico enterrar nuestras consignas declase, sino que resulta ilusorio pensar que un proceso de liberación genuina pueda ser llevado a cabo en alianza detú a tú con los ricos. ¿Acaso la ola neoliberal que nos arropa, y el hecho de que sistemáticamente se pone sobre los hombros del pueblo trabajador la carga de la crisis, no basta como evidencia de que la lucha de clases es uno delos ejes de nuestros problemas contemporáneos?

 

No se trata, como intenta caricaturizar Lozada, de obtener laindependencia y la revolución social a la vez con un ejército. En Puerto Rico, hacen falta por ocurrir un sinnúmerode procesos antes de poder construir una economía plenamente socialista. Sin duda alguna, necesitamos primerola liberación nacional, la creación de una economía genuinamente nuestra, y su protección de la competenciadestructiva de los países capitalistas avanzados. Similarmente, hace falta integrar a nuestra economía la granporción de nuestra población que ha sido marginada de la misma, y asegurarle a todos los puertorriqueños ypuertorriqueñas una educación pública, accesible, y de calidad a todos los niveles. Estas tareas no sonnecesariamente socialistas, y no se trata de saltar etapas. Sin embargo, debemos reconocer, como reconocieronanteriormente Mariátegui y el Che, que estas tareas no serán completadas a profundidad bajo una alianza con obajo el liderato de los ricos. Junto a estos, siempre se lograrán victorias limitadas, tímidas, transitorias, o fáciles derevertir.

 

No se está planteando que no podemos hacer algunas alianzas con algunos ricos. Se está planteando que debemos reconocer que las relaciones sociales actuales provocan en nuestra lumpenburguesía local un carácter conservador y reaccionario. De éstos participar en un proceso de liberación nacional, debería ser subordinados al liderato del pueblo trabajador, en lugar de como socios iguales o bajo su liderato. Sería tragicómico que PuertoRico no sea capaz de internalizar las lecciones de los países que ya han logrado su independencia. Principalmente, debemos internalizar que las independencias obtenidas bajo el liderato de los ricos, no solo reproducen todos los problemas de la colonia en la neocolonia, sino que los empodera aun más, provocando un profundo retraso del cambio social. Si no queremos que nuestra independencia sea una farsa, no debemos enterrar el análisis ni las consignas de clases. Por el contrario, el análisis de clases nos permite asegurarnos que nuestra independencia sea genuina, y no meramente una transición del colonialismo al neocolonialismo. Sin duda alguna, como ya se ha dicho, obtener la independencia y una plena economía socialista madura simultáneamente es una propuestaabsurda. Antes de remplazar nuestra economía en su totalidad por una economía socialista, necesitamos unprofundo y largo proceso de reconstrucción, o mejor dicho construcción nacional. Sin embargo, solo el pueblotrabajador puede dirigir este proceso si deseamos que sea exitoso.

 

Nota

 

1. José Carlos Mariátegui- Prólogo a Tempestad en los Andes (1927)

 

* El autor es estudiante doctoral de economía en UMASS-Amherst.

© Claridad 2004-2009 | http://www.claridadpuertorico.com | Generado: may 06, 2014

 

 

Por que no soy cristiano de Bertrand Russell

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De Wikipedia:

Por qué no soy cristiano (título original: Why I Am Not a Christian) es un ensayo de tendencia atea del filósofo y matemático británico Bertrand Russell. The Independent lo criticó «devastador en su uso de la fría lógica»1 y ha sido considerado uno de los libros más importantes del siglo XX por la Biblioteca Pública de Nueva York.2

El texto se basa en una conferencia pública que tuvo lugar el 6 de marzo de 1927 en el ayuntamiento de Battersea (Londres), promocionada por la delegación del Sur de Londres de la Sociedad Secular Nacional (National Secular Society). Se empezó a distribuir ese mismo año en forma de panfleto, y se reeditó más tarde como parte del libro “Por qué no soy cristiano” y otros ensayos sobre religión y temas relacionados.

“Me dueles, Puerto Rico” Por Alexis Zárraga Vélez

Olvidamos que el nacionalismo es peligroso si lo sustenta la ignorancia
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Foto: AZ/EL VOCERO

Toda la vida hemos escuchado que Puerto Rico es lo más cercano en la Tierra que hay de estar en el País de Nunca Jamás de los cuentos de Peter Pan. Luego que los conquistadores llegaron por chepa, Colón “dijera el oh, oh,oh” ese que cantamos en un himno dócil, nos violaron las indias, acribillaron a los taínos, ultrajaron los manatíes confundiéndolos con ninfas, compraron africanos para explotar nuestros recursos, y nos intercambiaron por una carretilla a otro imperio; hemos querido curar nuestras heridas históricas y sanar nuestra alma colectiva jurando y perjurando que somos especiales.

¿Pero por qué somos especiales? Nadie tiene una respuesta concreta, pero sí algunas contestaciones para salir del paso. Tenemos la absurda idea de que somos una isla bendecida por Dios, cuando algún huracán no nos toca, porque al parecer el paternalismo benévolo de un ser supremo no le aplica a los muchachos de Haití.

Si le preguntas a un boricua qué hace diferente a este país, te dirá que “la belleza de sus playas”, omitiendo que no somos la ventiúnica isla en el globo terráqueo, y que hay un fracatán de lugares a lo largo de todo el bendito planeta con vistas impresionantes. Uno va a cualquier balneario o río pensando que la vida es como el anuncio de cerveza criolla ‘con gente bien bonita’; y cuando llegamos, vemos hombres tetones en el chuchupaneo, buruquenas jugando con latas de cerveza, arcoiris de venas varicosas, la gritería como ‘babysitter’, una cadena de pampers sucios sirviendo como boyas y ahora hasta se ponen majaderos si a un tinglar le da con asomarse en la arena. Pero pichamos, y preferimos pensar que todo es un caso aislado, y que en nada nos parecemos a nuestros panitas de Perú o algún otro lugar “tercer mundista”. Como diría aquella sabia mujer: ¡qué mameyote! Nos engañamos todo el tiempo.

Queremos que nos definan como únicos, pero menospreciamos otros países y aseguramos que to’ lo oriental es chino. Con el ‘Síndrome de Yolanda’, nos limitamos a mirarnos el ombligo y olvidamos que el nacionalismo es peligroso si lo sustenta la ignorancia. Tenemos la oportunidad de ver todo el universo, pero usamos Google Earth para buscar nuestro barrio en el mapa y observar a titi Sonia y al corillo jugando dominó en sillas plásticas.

Otros boricuas te dirán que lo que nos identifica son nuestras bellas mujeres, como si el resto del mundo no tuviese chicas hermosísimas, y que si el mismísimo Jesús viera a La Vampy, le metería más espinas a su corona. Algunos más osados te dirán que la bondad de su gente. No haces más que poner la señal para cambiar de carril, y el que viene al la’o a 25 millas por hora, saca el sentido de pertenencia y le mete chambón al chustro para no darte break. Y eso es en la autopista, porque si estás en San Juan y te topas con un taxista, lo mejor que haces es tirarte del carro porque esos no tienen piedad ni aunque la madre se les pare al frente.

Los puertorriqueños siempre intentamos salir de los problemas de la forma más irracional posible, es por eso que siempre estamos borrachos, y usamos la tarjeta de crédito para comprar cosas que ni necesitamos ni mucho menos podemos pagar. Nos preocupa más si van a legalizar la dichosa marihuana a saber qué diantre van a hacer con los muchachitos que se gradúan y no encuentran trabajo. Estamos moribundos por dentro y sin ilusiones, pero de pie bailando ‘Danza Kuduro’.

Basamos nuestras autoestima en el nalgaje de Jennifer López y nos apropiamos del éxito individual de artistas y deportistas que hicieron mil sacrificios y tuvieron que salir de aquí para triunfar; a muchos de ellos no los apoyamos cuando se fajaban aquí, y si cometen la herejía de no mencionarnos en el exterior, caen en desgracia eterna con millones de mulatos rencorosos. Me dueles, Puerto Rico.

Creamos altares ideológicos, ni siquiera los tumbamos en el camino aunque nos demos cuenta que están erróneos. Nos dividimos en bandos, polarizados hasta el tuétano, y vemos la neutralidad como una debilidad. El primer paso para ser apedreado es intentar ser objetivo sin pasarle la manito a nadie Además de triviales y tribales, al momento de debatir nos acusamos con una cantidad de epítetos que solo son superados por nuestros complejos. ¿Saben qué es lo peor, amiguitos? Los que nos gobiernan conocen nuestras debilidades, entienden que tenemos un eterno chijí chijá de lunes a viernes, y que estamos en una estadía perpetua en Lalalandia. En estos momentos el país se nos hunde en deudas, ante la amenaza de un exilio masivo y carencia de un plan que nos saque del boquete, nos tienen con cánticos de sirenas, con la fe como panfleteo político y una promoción de amor al país con la única explicación vacía del “porque sí”.

Hace una semanas vi por las redes sociales un artículo (que no se hizo por casualidad) de una norteamericana (porque al parecer para validar algo lo tiene que decir alguien de afuera) que “se quería quedar en la isla”, y nos daba las razones más mongas, estéticas y superficiales para creer en esta ínsula del Caribe. ¿Qué hicimos? Pues logramos que el reportaje se hiciera viral, bien contentitos porque decía cosas “chéveres”, sin darnos cuenta que con ese vano narcisismo nacional, “los de arriba” nos siguen metiendo las cabras al corral. Aún nos creemos que no estamos en una crisis seria y que no es con fotos “sin filtro” ni con amor a la patria que se llena un estómago vacío.

No tenemos un cuento épico que nos haga justicia como nación y quizás nunca lo tengamos. Tampoco podemos darle fundillo al sofá esperando que alguien llegue con tono mesiánico y resuelva esto con una varita mágica. Nos toca a nosotros -el pueblo- abrir los ojos y dejarnos de tanto discurso poético y suave lirismo que ha resultado ser tan repetitivo como La Macarena. Yo aspiro a que mi país sea el mejor, pero aunque nos moleste y duela, por ahora no estamos ni cerca de serlo.

Tenemos la oportunidad de cambiarlo, pero ya no puede ser usando el corazón, sino la cabeza. Hay que aceptar nuestros defectos, trabajar con nuestras fallas y meter caña sin tanto ñeñeñé. El orgullo de Puerto Rico ya no ponemos cimentarlo en pajaritos preñaos ni en campañas publicitarias, hay que empezar a construirlo con hechos.

Tomado 6/03/13 de http://elvocero.com/me-dueles-puerto-rico/#.UxhdOdxMHf5.twitter

Tacticas y estrategias para la transicion al socialismo del Siglo 21

El artículo Marxist Perspectives on 21st-Century Transition to Socialism (Forthcoming) resume y analiza críticamente las tres posturas principales discutidas en la izquierda como estrategias hacia el socialismo: 1) la visión socialista revolucionaria de tomar el Estado y transformar de manera abrupta y de raiz la sociedad, 2) la visión socialdemócrata de lograr un acuerdo con el Capital, aspirando a eventualmente, y paulatinamente, transformarlo, y 3) la visión anarquista (o marxista autonomista) de ignorar el Estado, y crear espacios alternativos (como cooperativas, huertos comunitarios, etc.) que poco a poco remplacen el Capital.

El artículo concluye que ninguna visión en sí sola será exitosa, y nuestra tarea es buscar como combinar estas visiones dependiendo de distintas circumstancias. Según el mismo, uno de los errores más graves que podría cometer la izquierda es pensar que la visión anarquista (o marxista autonomista) de ignorar el Estado, y crear espacios alternativos que poco a poco remplacen el Capital en sí sola podría funcionar. Se tiene que tener en agenda la toma del poder estatal. Sin embargo, igual de grave sería asumir que el Capital se puede humanizar y regular indefinidamente, como plantean muchos dentro de la visión socialdemócrata. La toma del Estado debe ser con el propósito de crear condiciones para romper con el Capital, no para regularlo.

 

A continuación un video con un debate interesante entre Enrique Dussel y John Holloway, quien es uno de los ideólogos principales de la visión anarquista/marxista autonomista.