Categoría: [Notas y Comentarios]

Comunidades en Guánica y Sábana Grande defienden su derecho a la salud (Puerto Rico)

Peligro!

Las comunidades de Arenas y Susúa en Guánica y Sábana Grande, PR han comenzado a organizarse para oponerse a la construcción de una antena de telefonía, dada la documentada evidencia sobre los enormes daños a la salud que éstas ocasionan. En la página de Facebook del movimiento comunitario, se han compartido varios reportajes (1, 2, 3) donde diversos especialistas discuten los efectos dañinos de este tipo de antena. Médicos especialistas en cáncer, autismo, tumores cerebrales y alzheimer afirman que existe una relación directa entre la exposición prolongada a las ondas electromagnéticas que producen las antenas y estas enfermedades. La comunidad además destaca que no fueron consultados en ningún momento sobre la construcción, y enfatizan que no permitirán que otros se lucren a costa del deterioro de su salud. Además, se ha documentado el daño ambiental en el área debido a la construcción (1, 2).

Cientos de bloques, una nevera y otras cosas aparecen en el camino que da acceso a los vehículos contratados por la empresa Soluwise, Inc. de Carlos Collazo para la construcción de la torre de antenas.

Entre las actividades que podemos hacer para colaborar con la comunidad, se incluyen escribirle a la empresa Soluwise, de Carlos Collazo y encargada de la construcción, exigiéndole que cancele este proyecto. Pueden escribir a su página de Facebook o enviándole un correo electrónico a: info@soluwise.com. Dale Like y comparte la página del movimiento comunitario. Si no eres del área, tómate una foto con el siguiente mensaje: “Desde (tu lugar de residencia) Apoyo a Susúa y Arenas. No a la Antena de Soluwise.” No te tomará ni 5 minutos. Envía tu foto por mensaje a la página: No A La Antena de Soluwise. Y si eres del área, mantente al tanto de las reuniones y asiste. Se estará montando un campamento a la entrada de los predios donde se levanta el cimiento para la torre. Visítalos e indaga de que formas tú o tu colectivo podrían colaborar. Por nuestra salud y la de nuestros hijos, actívate.

Estructuras de Clase y Cambio Social: Un dialogo sobre los ricos y la independencia

Por Ricardo R. Fuentes-Ramírez*/Especial para CLARIDAD

 

El compañero Hiram Lozada Pérez recientemente publicó una nota en [Claridad] titulada “Los ricos y la independencia,” que pone sobre la mesa el importantísimoasunto de las clases sociales y las tácticas de lucha dentro de la colonia. Lozada hace un llamado a “renunciar a lasconsignas de lucha de clases,” recalca que debemos tomar “cada cosa en su tiempo,” y así “utilizar, con visióntáctica, todo el imaginario liberal del consenso social.” Incluso, fue el propio Marx quien primero enfatizó laimportancia de aspirar a “cada cosa en su tiempo.” Para Marx, por ejemplo, la tarea de los irlandeses era unarevolución nacionalista, para adquirir su independencia de los ingleses, y lograr pleno desarrollo capitalista. Sololuego de esto se podía hablar de condiciones para luchar por el socialismo, en un futuro. Stalin continuópromoviendo esta visión de “cada cosa en su tiempo,” argumentando que la tarea de los comunistas en los paísesdominados por el imperialismo era aliarse, e incluso en ocasiones subordinarse, a las luchas anti-imperialistas bajoel liderato de los ricos.

 

La estrategia estalinista se promovió tanto en naciones que aun eran colonias, como en países en vías de desarrollo que ya habían adquirido su independencia, y por tanto eran neocolonias. Es en las neocolonias del mundo donde en la práctica se toparon con que en la fase actual del sistema mundial, la lucha anti-imperialista es ferozmente obstaculizada por los ricos de los países dominados. Como el propio Lozada reconoce, los ricos logran beneficiarse del arreglo colonial. Les resulta más táctico aliarse con el imperio, quearriesgarse con la posible volatilidad de un proceso emancipador. Precisamente por esto, José Carlos Mariátegui concluyó en 1927 que en Latinoamérica, “no es posible ser efectivamente nacionalista y revolucionario sin sersocialista.”1

 

Algunos argumentarán que la visión de Mariátegui, que luego fue la del Che, solo aplica a naciones que ya han obtenido su independencia. Por esto, vale la pena discutir la visión del teórico y revolucionario Amílcar Cabral, y su experiencia en la lucha por la independencia de Guinea-Bisáu y Cabo Verde. Cabral concluyó que en las colonias, cuando el poder político-administrativo está en manos del invasor, es posible lograr un grado de “consenso social,” como le llama Lozada, para organizar un frente amplio para la descolonización. Sin embargo,tan pronto se obtiene la independencia, y el poder político-administrativo se vuelca sobre manos locales, la luchade clases al interior de la nación se manifiesta, y cualquier tipo de proyecto que intente aglutinar los ricos y lostrabajadores estará destinado al fracaso. Precisamente esto ocurrió en Guinea-Bisáu y Cabo Verde, y suindependencia ha sido, como la de la mayoría de los países en vías de desarrollo, una farsa, reproduciendo losmismos problemas de la colonia en la neocolonia. Puerto Rico produce un caso particular, en donde aun siendocolonia, el poder político-administrativo ya está en manos locales. Por esta razón, la lucha de clases ya semanifiesta a nivel del estado colonial, y no solo resulta sumamente poco táctico enterrar nuestras consignas declase, sino que resulta ilusorio pensar que un proceso de liberación genuina pueda ser llevado a cabo en alianza detú a tú con los ricos. ¿Acaso la ola neoliberal que nos arropa, y el hecho de que sistemáticamente se pone sobre los hombros del pueblo trabajador la carga de la crisis, no basta como evidencia de que la lucha de clases es uno delos ejes de nuestros problemas contemporáneos?

 

No se trata, como intenta caricaturizar Lozada, de obtener laindependencia y la revolución social a la vez con un ejército. En Puerto Rico, hacen falta por ocurrir un sinnúmerode procesos antes de poder construir una economía plenamente socialista. Sin duda alguna, necesitamos primerola liberación nacional, la creación de una economía genuinamente nuestra, y su protección de la competenciadestructiva de los países capitalistas avanzados. Similarmente, hace falta integrar a nuestra economía la granporción de nuestra población que ha sido marginada de la misma, y asegurarle a todos los puertorriqueños ypuertorriqueñas una educación pública, accesible, y de calidad a todos los niveles. Estas tareas no sonnecesariamente socialistas, y no se trata de saltar etapas. Sin embargo, debemos reconocer, como reconocieronanteriormente Mariátegui y el Che, que estas tareas no serán completadas a profundidad bajo una alianza con obajo el liderato de los ricos. Junto a estos, siempre se lograrán victorias limitadas, tímidas, transitorias, o fáciles derevertir.

 

No se está planteando que no podemos hacer algunas alianzas con algunos ricos. Se está planteando que debemos reconocer que las relaciones sociales actuales provocan en nuestra lumpenburguesía local un carácter conservador y reaccionario. De éstos participar en un proceso de liberación nacional, debería ser subordinados al liderato del pueblo trabajador, en lugar de como socios iguales o bajo su liderato. Sería tragicómico que PuertoRico no sea capaz de internalizar las lecciones de los países que ya han logrado su independencia. Principalmente, debemos internalizar que las independencias obtenidas bajo el liderato de los ricos, no solo reproducen todos los problemas de la colonia en la neocolonia, sino que los empodera aun más, provocando un profundo retraso del cambio social. Si no queremos que nuestra independencia sea una farsa, no debemos enterrar el análisis ni las consignas de clases. Por el contrario, el análisis de clases nos permite asegurarnos que nuestra independencia sea genuina, y no meramente una transición del colonialismo al neocolonialismo. Sin duda alguna, como ya se ha dicho, obtener la independencia y una plena economía socialista madura simultáneamente es una propuestaabsurda. Antes de remplazar nuestra economía en su totalidad por una economía socialista, necesitamos unprofundo y largo proceso de reconstrucción, o mejor dicho construcción nacional. Sin embargo, solo el pueblotrabajador puede dirigir este proceso si deseamos que sea exitoso.

 

Nota

 

1. José Carlos Mariátegui- Prólogo a Tempestad en los Andes (1927)

 

* El autor es estudiante doctoral de economía en UMASS-Amherst.

© Claridad 2004-2009 | http://www.claridadpuertorico.com | Generado: may 06, 2014

 

 

Reseña del Inferno de Dan Brown: Un Discurso neo-maltusiano reaccionario en la ficción popular

Por Ricardo R. Fuentes Ramirez

Usted no podrá soltar Inferno hasta que la termine. Al igual que todas las aventuras de Robert Langdon, hay varios temas y elementos recurrentes. Sin embargo, esto no hace que el libro sea repetitivo o poco original respecto a Ángeles y Demonios, El Código Da Vinci, o El Símbolo Perdido. Por el contrario, hay suficientes elementos nuevos que hacen que el libro sea maravilloso en su propio derecho. Los elementos recurrentes de sus libros anteriores, sólo le dan el toque y la naturaleza adictiva de todas las aventuras de Langdon. El único elemento que encontré problemático fue un giro particular al final del libro. Dos de nuestros personajes (Langdon y Elizabeth Sinskey) desarrollan un fuerte desprecio hacia un personaje particular (Bertrand Zobrist), pero el sentimiento luego es transformado de forma poco realista en entendimiento y hasta un poco de admiración al final del libro. El cambio fue tan repentino que parece hasta fuera de lugar en la novela. Aparte de eso, el libro es todo lo que hemos aprendido a amar de las obras de Brown. Sus libros anteriores sin duda tenían implicaciones sobre debates actuales (el mejor ejemplo es la compleja y siempre cambiante relación entre ciencia y religión), pero siempre se han centrado en determinados elementos históricos que captaron el interés del lector, como los Illuminati o la historia del Santo Grial/María Magdalena. En este caso, el elemento histórico no es una organización secreta o una teoría de la conspiración bíblica, sino el poema épico de Dante Alighieri, La Divina Comedia, en especial el cántico sobre el Infierno. Personalmente, me pareció que los datos históricos divertidos que Dan Brown usa entre su cuento fueron menos emocionantes en comparación con los libros anteriores. Pero para ser justos, los lectores más interesados ​​en la literatura mundial, en lugar de organizaciones secretas o teorías de conspiración, pueden disfrutar de Inferno más que los libros anteriores sobre Robert Langdon. En cuanto a las implicaciones en los debates actuales, el problema es la sobrepoblación y la sustentabilidad. Aquí es donde Dan Brown realmente estropea, y se convierte en un defensor de una comprensión neo-maltusiana, burguesa, y reaccionaria de toda una serie de cuestiones económicas y medioambientales. Yo personalmente no creo que esa era su intención, pero definitivamente sí lo hizo, por lo que vale la pena criticar esta visión.

La ventaja es que está empujando a los lectores a reflexionar y reaccionar ante el hecho de que la humanidad se enfrenta actualmente a un problema que amenaza la supervivencia. Es un problema que tiene dos elementos, fundamentalmente vinculados, el de la sostenibilidad ambiental y el del desarrollo económico. La humanidad está consumiendo la Tierra hasta su destrucción, a la vez que los bienes y los recursos parecen insuficientes para satisfacer todas nuestras necesidades. El problema con la retórica de Dan Brown es que promueve la idea de que la variable fundamental es el crecimiento poblacional. El hambre, las enfermedades, la contaminación, el derretimiento de las capas de hielos, todos están explicados con la sobrepoblación. De acuerdo con esta visión, Malthus tenía razón, la población creció exponencialmente, mientras que nuestros medios de subsistencia se quedaron atrás. La visión pasa por alto el hecho de que la ciencia y la tecnología también se han desarrollado de manera exponencial en los últimos siglos. La población mundial creció en los últimos 200 años más de lo que creció en los 200.000 años anteriores. Sin embargo, la ciencia y la tecnología también se han desarrollado mucho más en los últimos 200 años que en los 200.000 años anteriores. Esto no es una idea novedosa que debió habérsele a Brown en sus lecturas preparatorias. Desde tan temprano como a unos 10 años después de la muerte de Malthus recorría esta idea. En 1844, Engels escribió en su Bosquejo de una Crítica de la Economía Política (traducción por idialectica):

Sin embargo, con el fin de privar al temor universal de la superpoblación de todo fundamento posible, deje que nosotros volvamos una vez más a la relación de la fuerza productiva a la población. Malthus establece una fórmula en la que se basa todo su sistema: la población se dice aumentar en progresión geométrica – 1+2 +4+8+16+32, etc, y el poder productivo de la tierra en una progresión aritmética – 1+2+3+4+5+6. La diferencia es obvia, es terrible, pero ¿es correcto? ¿Dónde se ha demostrado que la productividad de la tierra aumenta en una progresión aritmética? La extensión de la tierra es limitada. ¡Muy bien! La fuerza de trabajo a emplear en esta tierra de la superficie aumenta con la población. Incluso si asumimos que el aumento en el rendimiento debido al aumento de trabajo no siempre elevan en proporción al trabajo, aún existe un tercer elemento que, sin duda, no significa nada para el economista – ciencia – cuyo progreso es tan ilimitado y mínimamente tan rápido como el la de la población. Cuánto progreso no debe la agricultura de este siglo a la química nada más – de hecho, a dos hombres solos, Sir Humphry Davy y Justus Liebig! Pero la ciencia aumenta por lo menos tanto como la población. La población aumenta en proporción con el tamaño de la generación anterior, la ciencia avanza en proporción al conocimiento legado a ella por la generación anterior, y por lo tanto en las condiciones más comunes también en una progresión geométrica. ¿Y qué es imposible para la ciencia?

La sobrepoblación no es la raíz detrás de hambre, enfermedades, contaminación o derretimiento de las capas de hielo. El problema está dentro de nuestro sistema económico, nuestro modo de producción. ¿Cómo podemos decir que los bienes y los recursos son escasos, cuando tenemos, al mismo tiempo, personas que padecen hambre y excedentes de alimentos siendo destruidos, casas vacías sin inquilinos y personas sin hogar, y productos farmacéuticos en los almacenes mientras que sobran los enfermos? En la evaluación de las causas de la contaminación y el calentamiento global, ¿cómo podemos reducirlo al crecimiento de la población, sin mencionar las millones de toneladas de residuos y contaminantes que provienen de los métodos industriales de producción insostenibles? Las raíces de nuestros problemas se encuentran dentro de la distribución desigual de los recursos y el carácter no-planificado de nuestra economía. Con una distribución más racional de los bienes y recursos, junto con la sustitución de las fuerzas del mercado y el ánimo de lucro por la planificación social, podríamos escapar un apocalipsis Dantesco. Sin embargo, como Dan Brown presenta el problema, no sólo ignora las raíces reales del problema, sino que es casi un argumento racista. Decir que estamos superpoblados es decir que alguien que no debería estar aquí. ¿Quién? Bueno, la población no está en aumento en el Primer Mundo. Cada país con una tasa de crecimiento poblacional por encima de 1% es un país del Tercer Mundo. En otras palabras, los problemas del mundo son el resultado de los pobres sin educación que simplemente no pueden dejar de tener hijos (según este discurso neo-maltusiano). Dan Brown hace bien al enfocarnos en este tema. Si no hacemos algo, la humanidad, más temprano que tarde, en realidad podría enfrentar una crisis que amenace nuestra supervivencia. De hecho, la evidencia apunta al hecho de que ya estamos en esta crisis. Pero Dan Brown falla al no señalar al lector hacia soluciones reales. No deberíamos centrarnos en el crecimiento poblacional. Deberíamos centrarnos en el sistema en su totalidad, en cómo, qué y para quién se producen los bienes y servicios. En otras palabras, ¡el capitalismo es el problema! La solución: el socialismo (o si esto es una mala palabra, la democracia económica, la economía participativa, o cualquier otro eufemismo). En el espíritu de la obra de Dante, los seres más peligrosos de la Tierra son los miembros de la clase capitalista, ya que su existencia en realidad amenaza la supervivencia de nuestra especie. Por lo tanto, los rincones más profundos del infierno se guardan para ellos. Nuestro trabajo es hacer su infierno en la Tierra, al hacer nuestro paraíso en la Tierra.

Puerto Rico: La participación laboral más baja del mundo

Por Ricardo R. Fuentes Ramírez*/Especial para CLARIDAD

Publicado en Claridad, El Periódico de la Nación Puertorriqueña

http://www.claridadpuertorico.com

Según las estadísticas del Departamento del Trabajo, durante el mes de septiembre la tasa de participación de Puerto Rico cayó a 39.2%. No sólo es la más baja en nuestra historia, sino que es posiblemente la más baja del mundo. Según las estadísticas más recientes del Banco Mundial, en el 2010 los países con la tasa de participación más baja fueron Gaza, Moldavia, Jordania e Irak, con una tasa de 41%. Por otro lado, nuestros vecinos latinoamericanos tienen una tasa de participación promedio de 66.2% y Estados Unidos una tasa de 63.7%. ¿Cómo explicamos la tasa de participación tan baja presente en Puerto Rico? Este fenómeno sin duda alguna ha abierto las puertas a un sinnúmero de explicaciones no sólo erróneas, sino además elitistas y clasistas.

La explicación más elitista, simplemente argumenta que el puertorriqueño se caracteriza por ser un vago,

propenso por tanto a “vivir del mantengo.” Otra explicación, un poco menos elitista, argumenta que se trata

sencillamente de un asunto de incentivos. Estos argumentan que muchos trabajadores y trabajadoras en cierto

nivel de pobreza se encuentran en una situación en donde realmente salen mejor dejando de trabajar y recibiendo

programas de asistencia. Los partidarios de esta idea suelen comoquiera criminalizar las personas que reciben

programas de asistencia, estimulando el mito generalizado de que se trata de personas que llenan sus carros de

compra de artículos innecesarios e incluso viven mejor que segmentos de la clase trabajadora. Lo más lamentable

es que esta criminalización elitista es sumamente común en gran parte de los sectores progresistas del país. Tan

reciente como esta campaña electoral, podemos encontrar mensajes de candidatos y candidatas cayendo en este

discurso.

No cabe duda de que el asunto de los incentivos influye, pero se queda sumamente corto para comprender a

profundidad los procesos subyacentes en este fenómeno. Por otro lado, podemos encontrar información valiosa

para entender este particular si nos enfocamos en las dinámicas de clase que se dan al interior de nuestra

economía, y entre ésta y el capitalismo global. Específicamente, podemos comprender nuestra participación laboral

si la contextualizamos con nuestro proceso de desarrollo capitalista dependiente, o como lo llamó el sociólogo y

economista alemán Andre Gunder Frank: el lumpendesarrollo.

El análisis no es nuevo. A principios del siglo pasado, Trotsky y Lenin ya hablaban de la “ley de desarrollo desigual y

combinado” y de imperialismo, para explicar cómo las potencias capitalistas bloquean en gran medida el desarrollo

de las naciones del Tercer Mundo, hoy eufemísticamente llamadas “en vías de desarrollo.” El poder económico de

los países capitalistas avanzados les permite explotar y empobrecer a las naciones del Tercer Mundo. No sólo se

trata de que nuestros pueblos están económicamente atrasados, sino que nuestro subdesarrollo es el resultado del

enriquecimiento de los países desarrollados. No obstante, ocurren transferencias de capital y tecnología de esos

países a los nuestros, por tanto vemos desarrollo. Pero es un desarrollo dependiente, siempre a favor de los

intereses del capital extranjero; es decir, lumpendesarrollo.

¿Cómo esto nos ayuda a entender nuestra participación laboral? El imponer desde afuera procesos de producción

capitalistas en países que no habían pasado por procesos de desarrollo industrial propios, creó una incongruencia

en las fuerzas productivas de éstos. El capital de los países avanzados sólo necesita una cantidad limitada de

obreros y obreras, dejando fuera del proceso de producción a una cantidad abrumadora de personas o

integrándolas sólo levemente en el mismo. Esto creó un fenómeno que algunos teóricos han llamado

semi-proletarización, refiriéndose a que muchas de las personas en el Tercer Mundo son integradas a procesos de

producción capitalistas sólo en parte, obligándolas a tener que recurrir a actividades de subsistencia como la

siembra de alimentos y la cría de animales. La teórica alemana Rosa Luxemburgo introdujo la idea, hoy elaborada

por el sociólogo estadounidense John Bellamy Foster, de que esto les permite a los capitalistas mantener los

salarios depreciados a nivel global. En términos marxistas, implica que el ejército de reserva industrial del

capitalismo global se encuentra mayormente en el Tercer Mundo.

Puerto Rico no se excluyó de este proceso. Nuestro proceso de industrialización, iniciado con Operación Manos a la

Obra, es un clásico ejemplo del lumpendesarrollo. Las empresas extranjeras nunca generaron suficientes empleos

como para integrar la mayoría de nuestra fuerza laboral, y tampoco crearon eslabonamientos con nuestra economía

local, dejándonos en gran medida subdesarrollados, o lumpendesarrollados. Pero las particularidades de nuestro

local, dejándonos en gran medida subdesarrollados, o lumpendesarrollados. Pero las particularidades de nuestro

caso económico colonial implicaron que en vez de semi-proletarización y actividades de subsistencia como la

siembra de alimentos y la cría de animales, tenemos actividades económicas informales y programas de asistencia

social. No obstante, el lumpendesarrollo capitalista al que fuimos sometidos es la raíz de nuestra baja participación

laboral, no la vagancia de los puertorriqueños o un arreglo de incentivos reformable.

A modo de ejemplo, supongamos que se lleva a cabo una reforma que logre incentivar el trabajo en vez del

“mantengo,” y la participación laboral sube a un 60%. Usando los últimos datos del Departamento del Trabajo,

vemos que esto incrementaría nuestro Grupo Trabajador en cerca de 661,000 personas, para un total de cerca de

1,927,000 personas. Actualmente, 173,000 personas no consiguen trabajo. Por tanto, podemos suponer que la

mayoría de esas nuevas adiciones al Grupo Trabajador tampoco conseguirán. En otras palabras, tendríamos cerca

de 834,000 personas desempleadas, con una tasa de desempleo sobre un 40%. Contrastemos esta cifra con que

durante la Gran Depresión, la tasa de desempleo en Puerto Rico nunca subió sobre un 25%. Es decir, nuestra

estructura económica, no podría sustentar un aumento en nuestra participación laboral.

No cabe duda de que el problema no es ni de vagancia o incentivos; es estructural. Pero, no se trata de cualquier

problema estructural, es un problema estructural causado por el lumpendesarrollo capitalista de nuestro país. Esto

debe servir como recordatorio de que la reestructuración económica que nos urge debe ser guiada hacia la

democratización de nuestra economía, socializando nuestros recursos económicos y utilizándolos de una manera

planificada, democrática y participativa. Ésa debe ser la visión que guíe nuestro trabajo actual, una visión socialista

para el Siglo XXI. Finalmente, debemos desprendernos de todo discurso que reproduzca el elitismo, el clasismo,

nuestra denigración como pueblo, y que además promueva visiones que en nada ayudan a comprender o

transformar nuestra realidad. Es fundamental ser críticos de esta retórica, que criminaliza y ataca nuestras

comunidades pobres y marginadas, cuando deberíamos estar integrándonos a sus luchas e integrándolas a las

nuestras.

* El autor es estudiante en el programa doctoral de economía en UMASS.

© Claridad 2004-2009 | http://www.claridadpuertorico.com | Generado: nov 27, 2012

Sobre el voto útil en las elecciones en Puerto Rico

Como en toda elección dominada por el bipartidismo, se promueve la idea de votar por el menos malo. Es lógico, ¿no? Podríamos decir que es sentido común, si solo dos tienen posibilidades, escojamos al menos malo. El problema fundamental recae en asumir que con el “menos malo”, las cosas irán menos mal en el país. La realidad es que no hay diferencias fundamentales entre el PNP y el PPD en asuntos como la política pública, la política económica, su aceptación del libre mercado como el único camino,  su visión de la familia tradicional y patriarcal como el modelo familiar a seguir y defender, su desplazamiento de los problemas ambientales a un plano secundario siempre subyugado a los intereses desarrollistas, etc. Se trata de que la única, realmente la única, diferencia profunda entre el PPD y el PNP, es su visión de status. En términos de administración publica, dan igual. Considerando que el futuro de nuestro status no es decidido en las elecciones, resulta que realmente da igual si nos administra el PPD o el PNP. Ambos gobernarán desde una perspectiva machista, desde una visión desarrollista poco sustentable, y desde una perspectiva empresarial y capitalista. Resulta entonces, que gane el PPD o gane el PNP, las cosas seguirán igual de mal.

Si entendemos y procesamos que las cosas seguirán igual de mal si siguen ganando el PNP y el PPD, resulta que lo lógico es comenzar a fortalecer alternativas. Quizás estas elecciones ningún partido minoritario ganará, pero al fortalecerlos, dejamos las puertas abiertas para que en un futuro sí tengamos una alternativa con posibilidad de triunfo. ¿Imposible? ¿Improbable? Para nada.

Son muchos los países que han sido plagados por el bipartidismo, en donde ambos partidos son igual de malos; pero han logrado romper con él. Uruguay, por dar un ejemplo, por décadas se turnaba entre el Partido Colorado y el Partido Nacional (los “blancos”). Similar a Puerto Rico, los “colorados” eran supuestamente los liberales, y los “blancos” los conservadores, pero en realidad, eran lo mismo. Los blancos y colorados llevaban turnándose desde el 1825. Después de literalmente cientos de años de bipartidismo, un grupo minoritario llamado el Frente Amplio, tras cerca de 30 años dando la batalla para fortalecerse, logró romper con el bipartidismo, ganando la presidencia en el 2005.

Un voto inútil es un voto que fortalece el bipartidismo actual, que fortalece este cerco electoral, donde se turnan dos partidos que para todos los efectos, son lo mismo. Un voto útil es un voto que fortalece una nueva alternativa, una nueva oposición. Un voto que abre las puertas para que en un futuro no tan lejano podamos, como los uruguayos, romper con el bipartidismo de los ricos y elegir un partido del pueblo y para el pueblo.

Defensores de la agricultura enfrentan carcel por medida inconstitucional en Puerto Rico

El pasado 15 de diciembre, 6 manifestantes fueron arrestados en las inmediaciones de la construcción de un complejo de molinos de viento que construye la empresa Pattern Energy en terrenos de alto valor agrícola en Santa Isabel.

Se les radicaron cargos por violentar el artículo 208A del Código Penal, de la autoría del renunciante senador Antonio “El Chuchin” Soto. Esta ley penaliza como delito grave de cuarto grado cualquier tipo de manifestación que se alegue interrumpa construcciones públicas o privadas. Plantea una sentencia que va desde 6 meses hasta 3 años de cárcel más el pago de las pérdidas que alegue la empresa ocasionó la manifestación, en este caso $6,000.

El artículo 208A violenta el derecho constitucional a la libertad de expresión y tiene el objetivo de paralizar las luchas sociales, ambientales y comunitarias en Puerto Rico. Ha sido un preludio a la imposición del nuevo código penal. El caso de los arrestados y la arrestada en Santa Isabel es el primero en el que se pretende aplicar la ley 208A en Puerto Rico.

Visita la pagina de Apoyo a los arrestados para suscribirte a información, regar la voz, y dar donativos.  

Tendencias electorales en Puerto Rico 2000-2012: Posibles estrategias para la izquierda

(Versión actualizada tras los resultados de Nov 2012)

El descontento generalizado hacia Fortuño fue tan significante, que fue capaz de alterar la sumamente fuerte tendencia de continuo crecimiento del PNP durante la última década. Esto trae a la luz una profunda contradicción. El partido que quiera permanecer en el poder debe intentar mantener una política populista, lejos del neoliberalismo o de las políticas de austeridad. Pero por otro lado, la crisis fiscal y económica de la colonia está en su punto más profundo, seriamente obstaculizando el potencial de los partidos dominantes de practicar una política populista. Se cuaja una crisis que podría abrir muchas oportunidades tácticas para la izquierda. Esto se suma al hecho que la participación electoral se continuó reduciendo. Del 2000 al 2012 el número de votantes se redujo en cerca de un 7%. Por otro lado, se confirmó nuevamente la existencia de una masa de cerca de 100,000 electores que están dispuestos a votar por partidos no-dominantes. De canalizar los electores desalentados y unificar estos votos, en el mediano/largo plazo podría ser viable un tercer partido de izquierda con mayor peso en la política del país. Para lograrlo, y profundizar su potencial de cambio, se deben abandonar los intentos de alianza con el PPD, y se debe concretizar un discurso de transición a la única genuina independencia: el socialismo del siglo 21.

votos integros 2000 2012 

La población en edad de votar ha aumentado de 2,716,509 a 2,830,195 entre el 2000 y el 2011. Sin embargo, desde las elecciones del 2000, el número de votantes se ha reducido en un promedio de 6.6%.

Para las elecciones del 2008, los votos por candidatos PNP a la gobernación habían aumentado en un 5.07% y los votos íntegros PNP en un 4.53%. En otras palabras, los electores que habían decido salir de las filas electorales provenían del PPD y el PIP. Los votos a gobernación del PPD y sus votos íntegros ambos se habían reducido en un 9.6%. En el caso del PIP, los votos a gobernación se habían reducido en un 38.04% y los votos íntegros en un 34.18%.

Según nuestros cálculos, dada la tendencia de reducción en la participación electoral, en el 2012 votarían cerca de 1,879,540 personas. Efectivamente, votaron un total 1,878,969. Según la tendencia 2000-2008 en los votos por candidatos a la gobernación del PNP, hubieran contado con cerca de 1,066,300 votos en el 2012, asegurándoles una cómoda victoria. Usando solo la tendencia de votos íntegros PNP, hubieran contado con 1,017,674. En este caso, el PNP hubiera ganado con un 54% de los votos. Suponiendo que los electores populares que se habían salido de las filas electorales regresaran para votar por AGP, usando el 2000 como base, el PNP comoquiera hubiera ganado con un 50.6% de los votos.

Es decir, el descontento generalizado hacia Fortuño fue tan significante, que fue capaz de alterar la sumamente fuerte tendencia de continuo crecimiento del PNP durante la última década. Esto trae a la luz una profunda contradicción. El partido que quiera permanecer en el poder debe intentar mantener una política populista, lejos del neoliberalismo o de las políticas de austeridad. Pero por otro lado, la crisis fiscal y económica de la colonia está en su punto más profundo, seriamente obstaculizando el potencial de los partidos dominantes de practicar una política populista. Se cuaja una crisis que podría abrir muchas oportunidades tácticas para la izquierda.

Tácticas y estrategias en la izquierda

En el caso de los votos por candidatos a gobernación de partidos no-dominantes, se redujeron de cerca de 114,000 a cerca de 67,000 en el 2004; y luego volvieron a aumentar a 115,000 en el 2008. En el 2012 se redujeron nuevamente a cerca de 96,000 y además por primera vez se dividieron entre 4 partidos. En el 2000, el PIP obtuvo el 92% de estos votos mientras que en el 2012 obtuvo el 49%, el PPT el 19%, y el restante se distribuyó entre el MUS, PPR y nominaciones directas.

distribucion de votos por partidos no dominantes

El PIP logró mejorar levemente relativo al 2008, pero desde el 2000 han perdido cerca de 50,000 votos íntegros (una reducción de 55.8%). En otras palabras, la base electoral del PIP se ha literalmente cortado por más de la mitad desde finales del Siglo XX. Paralelamente, como vimos, el PIP actualmente obtiene aproximadamente la mitad de los votos para partidos no-dominantes. Por tanto, se puede decir que el PIP ha perdido la capacidad de unificar bajo su proyecto esos cerca de 100,000 votos que están dispuestos a romper con la dinámica del “menos malo,” contrastándose con las elecciones del 2000 donde el asunto de Vieques los ayudó a lograr dicho objetivo. Por tanto, la consigna de corto/mediano plazo del PIP debería ser “unificar los 100,000.”

Evidentemente el PIP se encuentra en una crisis política en donde su actitud de “no los queremos, no los necesitamos” respecto a otros independentistas, ha sido fundamental en obstaculizar crecimiento significativo en el partido. No obstante, la insistencia de gran parte del independentismo en buscar alianzas con el PPD agrava las posibilidades de “unificar los 100,000.”

El programa del PIP es sumamente abarcador y progresista, pero sus campañas giran alrededor del eje del orgullo patrio, una retórica que ya pasó a la historia como instrumento de agitación en nuestro país. ¿Acaso la retórica de puertorriqueñidad no es uno de los instrumentos de mercadeo del Banco Popular? El PIP debe enfatizar aun más en su campaña las preocupaciones del pueblo trabajador. El PIP ya hace eso, muchos dirán. Pero, el asunto es que lo debe hacer aun más. El PIP en un momento funcionó como un frente de izquierda, en donde cabían socialdemócratas junto a socialistas. Su táctica de abandonar el socialismo junto a su consigna de “arriba los de abajo,” no atrajo votos del centro, pero sí enajeno votos de izquierda. El PIP debe buscar “unificar los 100,000” moviéndose a la izquierda, no al centro.  Es más táctico para el PIP, aunque les parezca contradictorio, sin titubeo alguno hablar del socialismo del siglo XXI.

De la mano a esto, el independentismo debe abandonar toda estrategia de alianza con el PPD. Solo tiene dos posibilidades de fracaso, un fracaso rotundo que provocó un desperdicio de tiempo y recursos, o un fracaso rotundo sumado a total cooptación del movimiento, obstaculizando aun más futuras posibilidades.

Las organizaciones principales del ala nacionalista del independentismo (PIP,MINH), deben reconocer que en la abrumadora mayoría del mundo, incluso regiones aun colonizadas como el país vasco, la retórica nacionalista se fusionó al discurso socialista. Del independentismo lograr crecer, será necesario profundizar el trabajo con el movimiento socialista puertorriqueño, y enterrar la retórica vacía del patriotismo.