Etiquetado: capitalismo

Estructuras de Clase y Cambio Social: Un dialogo sobre los ricos y la independencia

Por Ricardo R. Fuentes-Ramírez*/Especial para CLARIDAD

 

El compañero Hiram Lozada Pérez recientemente publicó una nota en [Claridad] titulada “Los ricos y la independencia,” que pone sobre la mesa el importantísimoasunto de las clases sociales y las tácticas de lucha dentro de la colonia. Lozada hace un llamado a “renunciar a lasconsignas de lucha de clases,” recalca que debemos tomar “cada cosa en su tiempo,” y así “utilizar, con visióntáctica, todo el imaginario liberal del consenso social.” Incluso, fue el propio Marx quien primero enfatizó laimportancia de aspirar a “cada cosa en su tiempo.” Para Marx, por ejemplo, la tarea de los irlandeses era unarevolución nacionalista, para adquirir su independencia de los ingleses, y lograr pleno desarrollo capitalista. Sololuego de esto se podía hablar de condiciones para luchar por el socialismo, en un futuro. Stalin continuópromoviendo esta visión de “cada cosa en su tiempo,” argumentando que la tarea de los comunistas en los paísesdominados por el imperialismo era aliarse, e incluso en ocasiones subordinarse, a las luchas anti-imperialistas bajoel liderato de los ricos.

 

La estrategia estalinista se promovió tanto en naciones que aun eran colonias, como en países en vías de desarrollo que ya habían adquirido su independencia, y por tanto eran neocolonias. Es en las neocolonias del mundo donde en la práctica se toparon con que en la fase actual del sistema mundial, la lucha anti-imperialista es ferozmente obstaculizada por los ricos de los países dominados. Como el propio Lozada reconoce, los ricos logran beneficiarse del arreglo colonial. Les resulta más táctico aliarse con el imperio, quearriesgarse con la posible volatilidad de un proceso emancipador. Precisamente por esto, José Carlos Mariátegui concluyó en 1927 que en Latinoamérica, “no es posible ser efectivamente nacionalista y revolucionario sin sersocialista.”1

 

Algunos argumentarán que la visión de Mariátegui, que luego fue la del Che, solo aplica a naciones que ya han obtenido su independencia. Por esto, vale la pena discutir la visión del teórico y revolucionario Amílcar Cabral, y su experiencia en la lucha por la independencia de Guinea-Bisáu y Cabo Verde. Cabral concluyó que en las colonias, cuando el poder político-administrativo está en manos del invasor, es posible lograr un grado de “consenso social,” como le llama Lozada, para organizar un frente amplio para la descolonización. Sin embargo,tan pronto se obtiene la independencia, y el poder político-administrativo se vuelca sobre manos locales, la luchade clases al interior de la nación se manifiesta, y cualquier tipo de proyecto que intente aglutinar los ricos y lostrabajadores estará destinado al fracaso. Precisamente esto ocurrió en Guinea-Bisáu y Cabo Verde, y suindependencia ha sido, como la de la mayoría de los países en vías de desarrollo, una farsa, reproduciendo losmismos problemas de la colonia en la neocolonia. Puerto Rico produce un caso particular, en donde aun siendocolonia, el poder político-administrativo ya está en manos locales. Por esta razón, la lucha de clases ya semanifiesta a nivel del estado colonial, y no solo resulta sumamente poco táctico enterrar nuestras consignas declase, sino que resulta ilusorio pensar que un proceso de liberación genuina pueda ser llevado a cabo en alianza detú a tú con los ricos. ¿Acaso la ola neoliberal que nos arropa, y el hecho de que sistemáticamente se pone sobre los hombros del pueblo trabajador la carga de la crisis, no basta como evidencia de que la lucha de clases es uno delos ejes de nuestros problemas contemporáneos?

 

No se trata, como intenta caricaturizar Lozada, de obtener laindependencia y la revolución social a la vez con un ejército. En Puerto Rico, hacen falta por ocurrir un sinnúmerode procesos antes de poder construir una economía plenamente socialista. Sin duda alguna, necesitamos primerola liberación nacional, la creación de una economía genuinamente nuestra, y su protección de la competenciadestructiva de los países capitalistas avanzados. Similarmente, hace falta integrar a nuestra economía la granporción de nuestra población que ha sido marginada de la misma, y asegurarle a todos los puertorriqueños ypuertorriqueñas una educación pública, accesible, y de calidad a todos los niveles. Estas tareas no sonnecesariamente socialistas, y no se trata de saltar etapas. Sin embargo, debemos reconocer, como reconocieronanteriormente Mariátegui y el Che, que estas tareas no serán completadas a profundidad bajo una alianza con obajo el liderato de los ricos. Junto a estos, siempre se lograrán victorias limitadas, tímidas, transitorias, o fáciles derevertir.

 

No se está planteando que no podemos hacer algunas alianzas con algunos ricos. Se está planteando que debemos reconocer que las relaciones sociales actuales provocan en nuestra lumpenburguesía local un carácter conservador y reaccionario. De éstos participar en un proceso de liberación nacional, debería ser subordinados al liderato del pueblo trabajador, en lugar de como socios iguales o bajo su liderato. Sería tragicómico que PuertoRico no sea capaz de internalizar las lecciones de los países que ya han logrado su independencia. Principalmente, debemos internalizar que las independencias obtenidas bajo el liderato de los ricos, no solo reproducen todos los problemas de la colonia en la neocolonia, sino que los empodera aun más, provocando un profundo retraso del cambio social. Si no queremos que nuestra independencia sea una farsa, no debemos enterrar el análisis ni las consignas de clases. Por el contrario, el análisis de clases nos permite asegurarnos que nuestra independencia sea genuina, y no meramente una transición del colonialismo al neocolonialismo. Sin duda alguna, como ya se ha dicho, obtener la independencia y una plena economía socialista madura simultáneamente es una propuestaabsurda. Antes de remplazar nuestra economía en su totalidad por una economía socialista, necesitamos unprofundo y largo proceso de reconstrucción, o mejor dicho construcción nacional. Sin embargo, solo el pueblotrabajador puede dirigir este proceso si deseamos que sea exitoso.

 

Nota

 

1. José Carlos Mariátegui- Prólogo a Tempestad en los Andes (1927)

 

* El autor es estudiante doctoral de economía en UMASS-Amherst.

© Claridad 2004-2009 | http://www.claridadpuertorico.com | Generado: may 06, 2014

 

 

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Tacticas y estrategias para la transicion al socialismo del Siglo 21

El artículo Marxist Perspectives on 21st-Century Transition to Socialism (Forthcoming) resume y analiza críticamente las tres posturas principales discutidas en la izquierda como estrategias hacia el socialismo: 1) la visión socialista revolucionaria de tomar el Estado y transformar de manera abrupta y de raiz la sociedad, 2) la visión socialdemócrata de lograr un acuerdo con el Capital, aspirando a eventualmente, y paulatinamente, transformarlo, y 3) la visión anarquista (o marxista autonomista) de ignorar el Estado, y crear espacios alternativos (como cooperativas, huertos comunitarios, etc.) que poco a poco remplacen el Capital.

El artículo concluye que ninguna visión en sí sola será exitosa, y nuestra tarea es buscar como combinar estas visiones dependiendo de distintas circumstancias. Según el mismo, uno de los errores más graves que podría cometer la izquierda es pensar que la visión anarquista (o marxista autonomista) de ignorar el Estado, y crear espacios alternativos que poco a poco remplacen el Capital en sí sola podría funcionar. Se tiene que tener en agenda la toma del poder estatal. Sin embargo, igual de grave sería asumir que el Capital se puede humanizar y regular indefinidamente, como plantean muchos dentro de la visión socialdemócrata. La toma del Estado debe ser con el propósito de crear condiciones para romper con el Capital, no para regularlo.

 

A continuación un video con un debate interesante entre Enrique Dussel y John Holloway, quien es uno de los ideólogos principales de la visión anarquista/marxista autonomista.

 

Reseña del Inferno de Dan Brown: Un Discurso neo-maltusiano reaccionario en la ficción popular

Por Ricardo R. Fuentes Ramirez

Usted no podrá soltar Inferno hasta que la termine. Al igual que todas las aventuras de Robert Langdon, hay varios temas y elementos recurrentes. Sin embargo, esto no hace que el libro sea repetitivo o poco original respecto a Ángeles y Demonios, El Código Da Vinci, o El Símbolo Perdido. Por el contrario, hay suficientes elementos nuevos que hacen que el libro sea maravilloso en su propio derecho. Los elementos recurrentes de sus libros anteriores, sólo le dan el toque y la naturaleza adictiva de todas las aventuras de Langdon. El único elemento que encontré problemático fue un giro particular al final del libro. Dos de nuestros personajes (Langdon y Elizabeth Sinskey) desarrollan un fuerte desprecio hacia un personaje particular (Bertrand Zobrist), pero el sentimiento luego es transformado de forma poco realista en entendimiento y hasta un poco de admiración al final del libro. El cambio fue tan repentino que parece hasta fuera de lugar en la novela. Aparte de eso, el libro es todo lo que hemos aprendido a amar de las obras de Brown. Sus libros anteriores sin duda tenían implicaciones sobre debates actuales (el mejor ejemplo es la compleja y siempre cambiante relación entre ciencia y religión), pero siempre se han centrado en determinados elementos históricos que captaron el interés del lector, como los Illuminati o la historia del Santo Grial/María Magdalena. En este caso, el elemento histórico no es una organización secreta o una teoría de la conspiración bíblica, sino el poema épico de Dante Alighieri, La Divina Comedia, en especial el cántico sobre el Infierno. Personalmente, me pareció que los datos históricos divertidos que Dan Brown usa entre su cuento fueron menos emocionantes en comparación con los libros anteriores. Pero para ser justos, los lectores más interesados ​​en la literatura mundial, en lugar de organizaciones secretas o teorías de conspiración, pueden disfrutar de Inferno más que los libros anteriores sobre Robert Langdon. En cuanto a las implicaciones en los debates actuales, el problema es la sobrepoblación y la sustentabilidad. Aquí es donde Dan Brown realmente estropea, y se convierte en un defensor de una comprensión neo-maltusiana, burguesa, y reaccionaria de toda una serie de cuestiones económicas y medioambientales. Yo personalmente no creo que esa era su intención, pero definitivamente sí lo hizo, por lo que vale la pena criticar esta visión.

La ventaja es que está empujando a los lectores a reflexionar y reaccionar ante el hecho de que la humanidad se enfrenta actualmente a un problema que amenaza la supervivencia. Es un problema que tiene dos elementos, fundamentalmente vinculados, el de la sostenibilidad ambiental y el del desarrollo económico. La humanidad está consumiendo la Tierra hasta su destrucción, a la vez que los bienes y los recursos parecen insuficientes para satisfacer todas nuestras necesidades. El problema con la retórica de Dan Brown es que promueve la idea de que la variable fundamental es el crecimiento poblacional. El hambre, las enfermedades, la contaminación, el derretimiento de las capas de hielos, todos están explicados con la sobrepoblación. De acuerdo con esta visión, Malthus tenía razón, la población creció exponencialmente, mientras que nuestros medios de subsistencia se quedaron atrás. La visión pasa por alto el hecho de que la ciencia y la tecnología también se han desarrollado de manera exponencial en los últimos siglos. La población mundial creció en los últimos 200 años más de lo que creció en los 200.000 años anteriores. Sin embargo, la ciencia y la tecnología también se han desarrollado mucho más en los últimos 200 años que en los 200.000 años anteriores. Esto no es una idea novedosa que debió habérsele a Brown en sus lecturas preparatorias. Desde tan temprano como a unos 10 años después de la muerte de Malthus recorría esta idea. En 1844, Engels escribió en su Bosquejo de una Crítica de la Economía Política (traducción por idialectica):

Sin embargo, con el fin de privar al temor universal de la superpoblación de todo fundamento posible, deje que nosotros volvamos una vez más a la relación de la fuerza productiva a la población. Malthus establece una fórmula en la que se basa todo su sistema: la población se dice aumentar en progresión geométrica – 1+2 +4+8+16+32, etc, y el poder productivo de la tierra en una progresión aritmética – 1+2+3+4+5+6. La diferencia es obvia, es terrible, pero ¿es correcto? ¿Dónde se ha demostrado que la productividad de la tierra aumenta en una progresión aritmética? La extensión de la tierra es limitada. ¡Muy bien! La fuerza de trabajo a emplear en esta tierra de la superficie aumenta con la población. Incluso si asumimos que el aumento en el rendimiento debido al aumento de trabajo no siempre elevan en proporción al trabajo, aún existe un tercer elemento que, sin duda, no significa nada para el economista – ciencia – cuyo progreso es tan ilimitado y mínimamente tan rápido como el la de la población. Cuánto progreso no debe la agricultura de este siglo a la química nada más – de hecho, a dos hombres solos, Sir Humphry Davy y Justus Liebig! Pero la ciencia aumenta por lo menos tanto como la población. La población aumenta en proporción con el tamaño de la generación anterior, la ciencia avanza en proporción al conocimiento legado a ella por la generación anterior, y por lo tanto en las condiciones más comunes también en una progresión geométrica. ¿Y qué es imposible para la ciencia?

La sobrepoblación no es la raíz detrás de hambre, enfermedades, contaminación o derretimiento de las capas de hielo. El problema está dentro de nuestro sistema económico, nuestro modo de producción. ¿Cómo podemos decir que los bienes y los recursos son escasos, cuando tenemos, al mismo tiempo, personas que padecen hambre y excedentes de alimentos siendo destruidos, casas vacías sin inquilinos y personas sin hogar, y productos farmacéuticos en los almacenes mientras que sobran los enfermos? En la evaluación de las causas de la contaminación y el calentamiento global, ¿cómo podemos reducirlo al crecimiento de la población, sin mencionar las millones de toneladas de residuos y contaminantes que provienen de los métodos industriales de producción insostenibles? Las raíces de nuestros problemas se encuentran dentro de la distribución desigual de los recursos y el carácter no-planificado de nuestra economía. Con una distribución más racional de los bienes y recursos, junto con la sustitución de las fuerzas del mercado y el ánimo de lucro por la planificación social, podríamos escapar un apocalipsis Dantesco. Sin embargo, como Dan Brown presenta el problema, no sólo ignora las raíces reales del problema, sino que es casi un argumento racista. Decir que estamos superpoblados es decir que alguien que no debería estar aquí. ¿Quién? Bueno, la población no está en aumento en el Primer Mundo. Cada país con una tasa de crecimiento poblacional por encima de 1% es un país del Tercer Mundo. En otras palabras, los problemas del mundo son el resultado de los pobres sin educación que simplemente no pueden dejar de tener hijos (según este discurso neo-maltusiano). Dan Brown hace bien al enfocarnos en este tema. Si no hacemos algo, la humanidad, más temprano que tarde, en realidad podría enfrentar una crisis que amenace nuestra supervivencia. De hecho, la evidencia apunta al hecho de que ya estamos en esta crisis. Pero Dan Brown falla al no señalar al lector hacia soluciones reales. No deberíamos centrarnos en el crecimiento poblacional. Deberíamos centrarnos en el sistema en su totalidad, en cómo, qué y para quién se producen los bienes y servicios. En otras palabras, ¡el capitalismo es el problema! La solución: el socialismo (o si esto es una mala palabra, la democracia económica, la economía participativa, o cualquier otro eufemismo). En el espíritu de la obra de Dante, los seres más peligrosos de la Tierra son los miembros de la clase capitalista, ya que su existencia en realidad amenaza la supervivencia de nuestra especie. Por lo tanto, los rincones más profundos del infierno se guardan para ellos. Nuestro trabajo es hacer su infierno en la Tierra, al hacer nuestro paraíso en la Tierra.

Puerto Rico: La participación laboral más baja del mundo

Por Ricardo R. Fuentes Ramírez*/Especial para CLARIDAD

Publicado en Claridad, El Periódico de la Nación Puertorriqueña

http://www.claridadpuertorico.com

Según las estadísticas del Departamento del Trabajo, durante el mes de septiembre la tasa de participación de Puerto Rico cayó a 39.2%. No sólo es la más baja en nuestra historia, sino que es posiblemente la más baja del mundo. Según las estadísticas más recientes del Banco Mundial, en el 2010 los países con la tasa de participación más baja fueron Gaza, Moldavia, Jordania e Irak, con una tasa de 41%. Por otro lado, nuestros vecinos latinoamericanos tienen una tasa de participación promedio de 66.2% y Estados Unidos una tasa de 63.7%. ¿Cómo explicamos la tasa de participación tan baja presente en Puerto Rico? Este fenómeno sin duda alguna ha abierto las puertas a un sinnúmero de explicaciones no sólo erróneas, sino además elitistas y clasistas.

La explicación más elitista, simplemente argumenta que el puertorriqueño se caracteriza por ser un vago,

propenso por tanto a “vivir del mantengo.” Otra explicación, un poco menos elitista, argumenta que se trata

sencillamente de un asunto de incentivos. Estos argumentan que muchos trabajadores y trabajadoras en cierto

nivel de pobreza se encuentran en una situación en donde realmente salen mejor dejando de trabajar y recibiendo

programas de asistencia. Los partidarios de esta idea suelen comoquiera criminalizar las personas que reciben

programas de asistencia, estimulando el mito generalizado de que se trata de personas que llenan sus carros de

compra de artículos innecesarios e incluso viven mejor que segmentos de la clase trabajadora. Lo más lamentable

es que esta criminalización elitista es sumamente común en gran parte de los sectores progresistas del país. Tan

reciente como esta campaña electoral, podemos encontrar mensajes de candidatos y candidatas cayendo en este

discurso.

No cabe duda de que el asunto de los incentivos influye, pero se queda sumamente corto para comprender a

profundidad los procesos subyacentes en este fenómeno. Por otro lado, podemos encontrar información valiosa

para entender este particular si nos enfocamos en las dinámicas de clase que se dan al interior de nuestra

economía, y entre ésta y el capitalismo global. Específicamente, podemos comprender nuestra participación laboral

si la contextualizamos con nuestro proceso de desarrollo capitalista dependiente, o como lo llamó el sociólogo y

economista alemán Andre Gunder Frank: el lumpendesarrollo.

El análisis no es nuevo. A principios del siglo pasado, Trotsky y Lenin ya hablaban de la “ley de desarrollo desigual y

combinado” y de imperialismo, para explicar cómo las potencias capitalistas bloquean en gran medida el desarrollo

de las naciones del Tercer Mundo, hoy eufemísticamente llamadas “en vías de desarrollo.” El poder económico de

los países capitalistas avanzados les permite explotar y empobrecer a las naciones del Tercer Mundo. No sólo se

trata de que nuestros pueblos están económicamente atrasados, sino que nuestro subdesarrollo es el resultado del

enriquecimiento de los países desarrollados. No obstante, ocurren transferencias de capital y tecnología de esos

países a los nuestros, por tanto vemos desarrollo. Pero es un desarrollo dependiente, siempre a favor de los

intereses del capital extranjero; es decir, lumpendesarrollo.

¿Cómo esto nos ayuda a entender nuestra participación laboral? El imponer desde afuera procesos de producción

capitalistas en países que no habían pasado por procesos de desarrollo industrial propios, creó una incongruencia

en las fuerzas productivas de éstos. El capital de los países avanzados sólo necesita una cantidad limitada de

obreros y obreras, dejando fuera del proceso de producción a una cantidad abrumadora de personas o

integrándolas sólo levemente en el mismo. Esto creó un fenómeno que algunos teóricos han llamado

semi-proletarización, refiriéndose a que muchas de las personas en el Tercer Mundo son integradas a procesos de

producción capitalistas sólo en parte, obligándolas a tener que recurrir a actividades de subsistencia como la

siembra de alimentos y la cría de animales. La teórica alemana Rosa Luxemburgo introdujo la idea, hoy elaborada

por el sociólogo estadounidense John Bellamy Foster, de que esto les permite a los capitalistas mantener los

salarios depreciados a nivel global. En términos marxistas, implica que el ejército de reserva industrial del

capitalismo global se encuentra mayormente en el Tercer Mundo.

Puerto Rico no se excluyó de este proceso. Nuestro proceso de industrialización, iniciado con Operación Manos a la

Obra, es un clásico ejemplo del lumpendesarrollo. Las empresas extranjeras nunca generaron suficientes empleos

como para integrar la mayoría de nuestra fuerza laboral, y tampoco crearon eslabonamientos con nuestra economía

local, dejándonos en gran medida subdesarrollados, o lumpendesarrollados. Pero las particularidades de nuestro

local, dejándonos en gran medida subdesarrollados, o lumpendesarrollados. Pero las particularidades de nuestro

caso económico colonial implicaron que en vez de semi-proletarización y actividades de subsistencia como la

siembra de alimentos y la cría de animales, tenemos actividades económicas informales y programas de asistencia

social. No obstante, el lumpendesarrollo capitalista al que fuimos sometidos es la raíz de nuestra baja participación

laboral, no la vagancia de los puertorriqueños o un arreglo de incentivos reformable.

A modo de ejemplo, supongamos que se lleva a cabo una reforma que logre incentivar el trabajo en vez del

“mantengo,” y la participación laboral sube a un 60%. Usando los últimos datos del Departamento del Trabajo,

vemos que esto incrementaría nuestro Grupo Trabajador en cerca de 661,000 personas, para un total de cerca de

1,927,000 personas. Actualmente, 173,000 personas no consiguen trabajo. Por tanto, podemos suponer que la

mayoría de esas nuevas adiciones al Grupo Trabajador tampoco conseguirán. En otras palabras, tendríamos cerca

de 834,000 personas desempleadas, con una tasa de desempleo sobre un 40%. Contrastemos esta cifra con que

durante la Gran Depresión, la tasa de desempleo en Puerto Rico nunca subió sobre un 25%. Es decir, nuestra

estructura económica, no podría sustentar un aumento en nuestra participación laboral.

No cabe duda de que el problema no es ni de vagancia o incentivos; es estructural. Pero, no se trata de cualquier

problema estructural, es un problema estructural causado por el lumpendesarrollo capitalista de nuestro país. Esto

debe servir como recordatorio de que la reestructuración económica que nos urge debe ser guiada hacia la

democratización de nuestra economía, socializando nuestros recursos económicos y utilizándolos de una manera

planificada, democrática y participativa. Ésa debe ser la visión que guíe nuestro trabajo actual, una visión socialista

para el Siglo XXI. Finalmente, debemos desprendernos de todo discurso que reproduzca el elitismo, el clasismo,

nuestra denigración como pueblo, y que además promueva visiones que en nada ayudan a comprender o

transformar nuestra realidad. Es fundamental ser críticos de esta retórica, que criminaliza y ataca nuestras

comunidades pobres y marginadas, cuando deberíamos estar integrándonos a sus luchas e integrándolas a las

nuestras.

* El autor es estudiante en el programa doctoral de economía en UMASS.

© Claridad 2004-2009 | http://www.claridadpuertorico.com | Generado: nov 27, 2012

“La Teoria del Desarrollo Capitalista: Principios de la Economia Politica Marxista” de Paul Sweezy

“Desde su publicación en 1942, este libro se ha convertido en el estudio analítico clásico de la economía marxista. Escrito por un economista conocedor de la teoría académica moderna así como la literatura marxista, ha sido reconocido como el libro de texto ideal para la materia. Exhaustivo, lucido, autoritario, no ha sido retado, ni siquiera acercado, por otro trabajo posterior.”

Oprime para descargar La Teoria del Desarrollo Capitalista de Paul Sweezy en PDF

Venezuela: Peligros de no profundizar la revolución

Venezuela: Peligros de no profundizar la revolución
Escrito por Editorial Lucha de Clases (Venezuela)
Miércoles 11 de Abril de 2012

Para todos los revolucionarios y revolucionarias está perfectamente claro que el año 2012 será un año de grandes desafíos y definiciones. Actualmente la Revolución Bolivariana se encuentra en una encrucijada. O se radicaliza la Revolución y se profundizan los cambios, o la política reformista de sólo regular el capitalismo pero no acabar con él, puede llevar a la Revolución a sufrir una peligrosa derrota en el largo o incluso en el mediano plazo.
Sin embargo, como marxistas que somos, los compañeros y compañeras que nos agrupamos en torno al periódico Lucha de Clases entendemos también perfectamente que existe una enorme reserva de apoyo entre la clase trabajadora y las masas oprimidas a la Revolución Bolivariana y al Camarada Presidente, y que por lo tanto, el pueblo trabajador de nuestro país saldrá a votar masivamente este 7 de Octubre en defensa de la Revolución Socialista.

Ahora bien, no todo es color de rosas. La vanguardia de la clase trabajadora y del movimiento popular, sabe que al frente del proceso revolucionario se encuentran una capa de dirigentes que una vez que han llegado al poder y han adquirido groseros privilegios, han comenzado a dejar de un lado las luchas populares, las luchas que llevan adelante la clase trabajadora y las masas oprimidas para emanciparse de la opresión capitalista y poder así dignificar sus condiciones de vida.

Esta dirigencia reformista, que se contenta con hacerle meras reformas al capitalismo, como fijar controles de precios y establecer regulaciones a la banca privada, pero que no está dispuesta a romper con los capitalistas y a nacionalizar la banca, la industria y los latifundios, para ponerles a producir bajo control de la clase obrera y de las comunidades organizadas a fin de satisfacer todas las necesidades materiales y espirituales del pueblo, constituye actualmente un freno total y criminal para el proceso revolucionario.

Es cierto que las políticas sociales y misiones que ha impulsado el Camarada Presidente han permitido elevar de una manera significativa el nivel y la calidad de vida de nuestro pueblo en materia de salud, educación, alimentación y acceso a la cultura y al deporte, sin embargo, mientras se mantenga intacto el estado burgués, y mientras las grandes palancas de la economía se sostengan en manos de capitalistas, latifundistas y banqueros, es imposible terminar de resolver definitivamente los problemas más acuciantes de las masas como la escasez de vivienda, el acceso al empleo, el transporte, la salud y la seguridad, y mientras se mantenga así esta situación, existirá la posibilidad de un desgaste, desmovilización y apatía por parte de importantes sectores de la población que apoyan a la revolución. La historia nos ofrece crudos y trágicos ejemplos de ello.

Es en este punto donde las elecciones presidenciales del próximo 7 de Octubre jugarán un papel crucial para el proceso revolucionario. Como ya hemos dicho, confiamos en que las masas revolucionarias defenderán hasta el final a la Revolución, antes, durante y después del 7-O, sin embargo, el trabajo contrarrevolucionario que está haciendo la quinta columna burocrática dentro de nuestras propias filas también tiene sus consecuencias. La gloriosa Revolución Sandinista, aunque mucha gente no lo sabe, fue derrotada en las urnas. Daniel Ortega fue el candidato del Frente Sandinista en las elecciones presidenciales de 1989, y a pesar del enorme apoyo popular con el que contaba entre la clase trabajadora y el campesinado, este apoyo no fue suficiente para vencer al candidato de la burguesía en las urnas ¿Cuál fue la razón de su derrota? Una parte importante de las masas revolucionarias, al ver que sus problemas más acuciantes no fueron nunca resueltos por la Revolución, cayeron en la apatía y el desgaste.

Ahora bien, en este caso debemos tomar en cuenta la presión que sobre la conciencia de estos sectores de las masas que apoyaban al FSLN ejerció la guerra civil criminal promovida por el imperialismo norteamericano y la burguesía nicaragüense, sin embargo, hay un factor que fue aún más determinante que éste factor.

La dirigencia del FSLN, al igual que una gran parte de la dirigencia del PSUV, al llegar al poder degeneró burocráticamente como consecuencia de la opulencia en el nivel de vida y los privilegios adquiridos. La antigua dirigencia combatiente, guerrillera y “revolucionaria” del FSLN se volvió reformista, y su único interés pasó a ser el vivir de la revolución y no por la revolución, por lo cual se conformó con dedicarse a hacer meras reformas al capitalismo nicaragüense, sin tener intención alguna de expropiar a los capitalistas, demoler el estado burgués y construir el socialismo.

Si la dirigencia del FSLN hubiese nacionalizado los bancos, expropiado a los latifundistas y entregado las tierras a los campesinos, y si hubiese nacionalizado la industria con participación activa de la clase obrera nicaragüense, tal y como se hizo en la revolución cubana en los 60, el apoyo de los obreros y campesinos nicaragüenses a la revolución hubiese sido tan rotundo y poderoso que sin duda alguna, el imperialismo no hubiese podido derrotar a la revolución ni siquiera utilizando al plan criminal y asesino de los contras. El ejército revolucionario obrero y campesino de Nicaragua, habría hecho morder el polvo al imperialismo más duramente que en Vietnam y Daniel hubiese ganado aplastantemente en las elecciones. Es importante a su vez, señalar que estas no son “elucubraciones” de unos marxistas locos y radicales, como muchos reformistas a veces hacen ver, sino que son tesis basadas en la ciencia histórica, a la que tanto llama a estudiar y aprender el Camarada Presidente.

Las lecciones para Venezuela son claras. He allí los grandes desafíos que tenemos ante nosotros los revolucionarios y revolucionarias. Aún y venciendo el 7-O, debemos radicalizar la revolución a la izquierda de una vez por todas, como única garantía para avanzar de manera contundente hacia el socialismo y asegurar el triunfo definitivo de la revolución bolivariana sobre las fuerzas de la reacción.

Las cooperativas navegan mejor la crisis económica

POR LEILA ANDREU CUEVAS / CENTRO DE PERIODISMO INVESTIGATIVO
PUBLICADO MARTES, 17 DE ENERO DE 2012/TOMADO DE WWW.PRENSACOMUNITARIA.COM

El movimiento cooperativista mundial ha podido navegar mejor las difíciles aguas de la crisis financiera mundial que desató la gran recesión del 2008 y que ha jamaqueado al capital internacional desde sus cimientos debido a su modelo centrado más en el servicio y el bien común que en las ganancias.
Un estudio de las 300 empresas cooperativistas más grandes del mundo concluyó que, aunque se vieron afectadas por la crisis, lograron mantener su estabilidad y seguridad gracias a su modelo de análisis de riesgo y el énfasis en el servicio a sus miembros.
El informe anual Global300, divulgado por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), sirve para abrir la discusión del 2012 en el marco del Año Internacional de las Cooperativas, promulgado el 18 de diciembre de 2009 por las Naciones Unidas.
El 2012 será un año importante para el movimiento cooperativista mundial y puertorriqueño porque servirá de marco para analizar de forma integral la situación y perspectivas de las cooperativas desde el nivel local, nacional hasta el internacional, y lo que han hecho para mejorar la calidad de vida de sus socios y las sociedades donde viven.
El Global300 reveló que las 300 empresas cooperativas más grandes del mundo tuvieron ingresos conjuntos de $1.6 trillones, lo cual es comparable al Producto Interno Bruto de lo que sería la novena economía mundial. Esta cifra se basó en los informes anuales de las cooperativas sobre el año fiscal 2008.
“Por consiguiente, el modelo cooperativo una vez más demuestra que representa una contribución importante para el bienestar económico y social de las poblaciones y sus comunidades”, señala ACI.
Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, reconoció que el éxito de las cooperativas “ha contribuido a impedir que muchas familias y comunidades caigan en la pobreza”.
“Con su distintivo énfasis en los valores, las cooperativas han demostrado ser un modelo empresarial versátil y viable, que puede prosperar incluso en épocas difíciles”, dijo Ki-moon con motivo de la proclamación del 2012 como Año Internacional de las Cooperativas.
En este contexto, al evaluar la situación actual de cooperativismo en Puerto Rico, se reconoce una situación similar de crecimiento a pesar de la crisis con el importante auspicio de sobre un millón de personas.

Cooperativismo puertorriqueño se consolida
Las cifras más recientes de la Corporación para la Supervisión y Seguro de cooperativas de Puerto Rico (COSSEC) de los pasados cinco años, hasta el 30 septiembre de 2011, muestran un crecimiento sostenido en el total de activos de las cooperativas en Puerto Rico, y en otros renglones excepto en el rendimiento de los mismos, que como es natural, se precipitaron en el 2008 con la crisis financiera, pero en el 2010 comenzaron a recuperar y en el 2011 continuó una leve tendencia alcista.
De acuerdo a las estadísticas recopiladas desde 1949 hasta el 2002, en los años entre el 1968 y 1974 hubo un boom de cooperativas de ahorro y crédito, llegando al pico de 485 en el 1970, pero a partir de ese momento, aunque comenzó un descenso en cantidad, se aprecia un aumento en el número de socios y sus haberes.
La tendencia observada ha sido de mayor fortaleza económica entre menos cooperativas. Aún tomando en cuenta los cambios económicos de Puerto Rico entre el 1970 y el 2011, la membresía total de las cooperativas aumentó junto con sus depósitos de ahorro, préstamos, reservas y haberes.
La baja en el número de cooperativas continuó hasta el 2010, cuando se registraron 119, según COSSEC.

El auspicio a las cooperativas es particularmente fuerte fuera del área metropolitana de San Juan, siendo ocho de las primeras 10 en total de activos las de Rincón, Arecibo (Coopaca), Aguada, Isabela, Vega Alta, San Rafael de Quebradillas, Credicentro de Barranquitas y Las Piedras. Entre la primera decena también está Medi-Coop y Dr. Manuel Zeno Gandía, con sucursales en San Juan.
No obstante todo lo anterior, las cooperativas de ahorro y crédito, con todo y sus $7,818 millones de dólares en conjunto, representan una fracción del mercado bancario y financiero del País, según las cifras de la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras hasta el 30 de septiembre de este año.
La banca comercial en Puerto Rico tenía en conjunto a dicha fecha $69,973 mil millones, seguida por las instituciones internacionales con $42,949, los bancos gubernamentales $17,180 y las compañías de inversión $14,664 mil millones, entre otros.
Conforme a estas cifras recientes, las cooperativas tienen un 4.64% del bizcocho financiero frente a un 41.33% de la banca comercial, 25.37% de las internacionales y 10.15% del Gobierno.

Diversificación es la clave
Para el economista Juan Lara, el “sector cooperativista está muy poco diversificado”. “Las cooperativas de ahorro y crédito, y dos de las aseguradoras más grandes del País (Cooperativa de Seguros Múltiples y Cooperativa de Seguros de Vida, COSVI) son piezas destacadas de la economía puertorriqueña. Por otro lado, son muy pocas las cooperativas industriales y de servicios, así como las cooperativas agrícolas”, explicó al Centro de Periodismo Investigativo.
Por lo tanto, una gran parte del potencial cooperativista nuestro no se ha logrado, a pesar de su crecimiento en las actividades financieras, como se ha discutido por mucho tiempo en el sector.
En contraparte está el modelo de cooperativismo de Mondragón en España, que ha tenido grandes logros e importante participación en la manufactura, construcción, vivienda, ventas al detalle, finanzas, y otras, indicó Lara.

Nuevo panorama en el 2012
Toda la variedad de sociedades en el mundo enfrenta una nueva coyuntura en la que el pueblo se ha tirado a las calles y acampado en espacios públicos para expresar su indignación y descontento con la crisis económica y la forma en que sus gobiernos la han manejado. Los modelos tradicionales capitalistas han sido cuestionados en España como en Estados Unidos, y la llamada “primavera árabe” no solo ha derrocado antiguos gobernantes, sino que ha propiciado cuestionamientos profundos al sistema capitalista.
Esas experiencias de millones de personas ha confirmado la pertinencia del modelo cooperativista porque lo han incluido en la agenda que proponen los pueblos que se han tirado a las calles.
En este contexto, Naciones Unidas comienza en enero un periodo de una forma imprevista que deberá aprovechar para su propuesta de crear conciencia, fomentar el apoyo y desarrollo de este sector con la celebración del Año Internacional de las Cooperativas. Cuando hizo esta proclamación, la ONU resaltó la contribución de las cooperativas al desarrollo económico y social de los países, especialmente su impacto en la reducción de la pobreza, la creación de empleos y la integración social y lo resumió en el lema oficial “Las empresas cooperativas ayudan a construir un mundo mejor”. Estos son los tres objetivos principales que definió para el 2012:
1.Crear mayor conciencia pública sobre la contribución de las cooperativas al desarrollo económico y social, y el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio;
2.Promover el crecimiento de cooperativas, compuestas de personas e instituciones, para abordar sus necesidades económicas mutuas además de lograr una plena participación económica y social; y
3.Establecer políticas adecuadas en los gobiernos y organismos reguladores para implementar políticas, leyes y normativas que propicien la constitución y el crecimiento de las cooperativas.

La solución cooperativista
La alternativa cooperativista no es exclusiva de los países capitalistas. La propia sociedad cubana, que desarrolla ahora un modelo socialista más flexible, la acoge también. Al comentar sobre la presente situación en Cuba, en un reciente viaje a Uruguay, la hija mayor del legendario Ché, Aleida Guevara March, afirmó que “las nuevas medidas económicas debieran encaminarnos hacia el cooperativismo”.
La doctora en medicina, que se encuentra en gira de promoción del último libro de su madre, habló a la revista Brecha sobre los nuevos desafíos que enfrenta la sociedad cubana y medidas tomadas como la flexibilización del trabajo por cuenta propia y la entrega de tierras a campesinos particulares.
Cuestionada si Cuba se “encamina a una economía distinta”, Guevara March dijo “para mi gusto estas medidas deben encaminarnos a una economía cooperativista. Me gusta más la asociación en cooperativas para una sociedad socialista que la salida individualista. Pero tampoco puedes imponer eso a la gente. Ellos mismos se tienen que dar cuenta si esta solución es mejor o peor. Vamos a esperar. Hay que ver cómo nos desenvolvemos, cómo influenciamos a estas personas y seguimos adelante”.


Visualizan la integración cooperativa
Aun cuando el cooperativismo sea visto como una alternativa real para los grupos locales organizados por intereses comunes, como el ahorro, la agricultura o la producción artesanal, el expresidente de Mondragón Corporación Cooperativa y fundador de Eroski en España, Antonio Cancelo, planteó la concentración de las cooperativas como el modelo futuro.
Cancelo destacó, en una entrevista de EFE publicada en Expansión.com, que este sector en España se olvida de la cantidad de estas sociedades “porque es desproporcionado”, y ese “gran número de empresas cooperativas” hace que “tengan una talla demasiado pequeña con una respuesta insuficiente con los que tienen que negociar”.
El fundador de Eroski agruparía cooperativas de diferentes mercados con unas estrategias comunes, similar a lo que ya se practica en los países escandinavos.
El Grupo Mondragón, que con 239 empresas es el primer grupo empresarial del País Vasco y el séptimo de España, llamó a ajustarse los pantalones porque el 2012 va a ser extremadamente “difícil” y con “riesgos crecientes”.
Aún en este escenario, Mondragón aspira a reinventarse mediante un “redimensionamiento de las cooperativas”, reforzando la internacionalización, innovación y la intercooperación, según reportó el DiarioVasco.com.
La preocupación estriba en que los datos de los países avanzados “vuelven a ser decepcionantes” y los países emergentes empiezan a verse afectados, indica el diario citando a Paco Azpiazu, responsable de la Unidad de Planificación y Control del Centro Corporativo y de las líneas maestras del plan de gestión de las cooperativas para el 2012.
La estrategia que se planteó el Grupo es priorizar en los objetivos a largo plazo y los intereses cooperativos de responsabilidad social, por encima de los individuales de los socios trabajadores.
Dentro de los movimientos de acampada o indignados que existen en España se está discutiendo algo similar. Por ejemplo, el Movimiento 15-M de Zaragoza propone la creación de cooperativas integrales, combinando diferentes tipos, como las de servicio y consumo, de manera que satisfagan necesidades de vida y ayuden a la independencia de los mercados y el Estado.
Todos estos planteamientos, que parten de sociedades diferentes, tienen en común la gran insatisfacción con el modo de vida social actual y la necesidad de encontrar otros modelos que les permitan ser más autosuficientes e independizarse del sistema, para no caer como víctimas de sus desatinos.

Este contenido se publica como resultado de la alianza entre Prensa Comunitaria y Puerto Rico Cooperativista, el periódico de la Liga de cooperativas de Puerto Rico.