Etiquetado: colombia

Paramilitar confiesa que le fue ofrecido 25 millones de dólares por matar a Chávez

TeleSUR _

Un paramilitar colombiano de nombre Geovanny Velásquez Zambrano, confesó que recibió una oferta de 25 millones de dólares de parte del opositor venezolano Manuel Rosales, para asesinar al presidente Hugo Chávez, de acuerdo con un video difundido este sábado por la cadena árabe Al Jazeera.

El irregular relató que fue llamado por el ex candidato presidencial, y en una reunión secreta en 1999 le fue ofertada la alta suma de dinero.

Chávez ha denunciado en numerosas oportunidades que existen grupos colombianos que han sido contratados para matarlo y que tienen vínculos con la oligarquía venezolana, pero ha afirmado que gracias a su cuerpo de inteligencia se ha evitado el magnicidio.

Rosales ha sido acusado por el gobierno venezolano se liderar planes para la muerte de Hugo Chávez y también se le ha investigado por casos de corrupción mientras fue gobernador en el estado occidental del Zulia.

El paramilitar Zambrano, afirmó que un grupo paramilitar colombiano tomó la oferta, sin embargo no lo identificó en la declaración que difundió Al Jazeera.

Manuel Rosales escapó de la justicia venezolana en abril de esta año hacia Perú, gobierno que le otorgói asilo político por ser supuestamente un perseguido del Gobierno venezolano.

A Rosales se le acusa de enriquecimiento ilícito durante su gestión como gobernador y ha sido pedida a la Interpol su captura.

Rosales debía presentarse el pasado lunes 20 de abril a la segunda citación por las acusaciones de la Fiscalía que lo acusa de haber obtenido 147 mil 389,97 bolívares (68 mil 500 dólares) de manera ilícita durante su gestión como gobernador del occidental estado Zulia entre 2002 y 2004.

Entre las acusaciones consignadas ante el Ministerio Público contra Manuel Rosales se encuentran: caso Lotería del Zulia; compra de mansiones en La Virginia, Maracaibo y en Miami, Estados Unidos, por un millón y medio de dólares, 799 mil dólares y 306 mil dólares respectivamente; registro de 13 empresas; depósito ilegal de divisas en cuentas internacionales; compra de 400 reses y la donación fraudulenta de unos 200 vehículos (camionetas y motos) de la Gobernación del Zulia (occidente del país).

teleSUR–/PR

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FARC ratifica decisión de liberar al Moncayo y pide a Uribe garantías “claras y públicas”

TeleSUR _

FARC-EP

FARC-EP


Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ratificaron su decisión de liberar unilareralmente al cabo Pablo Emilio Moncayo y el soldado profesional José Daniel Calvo y pidieron al gobierno de Álvaro Uribe garantías “claras y públicas” para la entrega de los retenidos.

En un comunicado, el grupo rebelde exigió que la Senadora Piedad Córdoba sea la encargada recibir a los oficiales, así como también los restos del mayor Guevara, muerto en combate.

“Los mencionados militares serán entregados personalmente a la senadora Piedad Córdoba como representante de Colombianos Por la Paz, garante de transparencia en estas liberaciones y en la entrega de los restos del mayor Guevara”, se extrae del texto.

Las FARC saludó la “vinculación de la Conferencia Episcopal, el CICR, el profesor Moncayo y la señora Emperatriz de Guevara, a esta misión humanitaria” y deploró el tiempo en el que tardó el Ejecutivo para dar la autorización para consumarse la liberaciones.

“Con este gesto de liberación unilateral reafirmamos nuestra voluntad para avanzar en el proceso de canje que facilite la libertad de todos los prisioneros de guerra, tanto de la guerrilla como del Estado”, expresa el comunicado.

A continuación teleSUR publica el comunicado de las FARC

COMUNICADO

Restituida la senadora Piedad Córdoba en sus funciones humanitarias, reiteramos:
1. Que el cabo Pablo Emilio Moncayo y el soldado profesional José Daniel Calvo, prisioneros de guerra, serán liberados unilateralmente por las FARC, tal como fue anunciado a comienzos de año. Los mencionados militares serán entregados personalmente a la senadora Piedad Córdoba como representante de Colombianos Por la Paz, garante de transparencia en estas liberaciones y en la entrega de los restos del mayor Guevara. Saludamos la vinculación de la Conferencia Episcopal, el CICR, el profesor Moncayo y la señora Emperatriz de Guevara, a esta misión humanitaria.
2. Deploramos la innecesaria indolencia y la crueldad presidencial que prolongó por cinco meses más el cautiverio de los mencionados militares, así como su precaria sensibilidad frente al drama que afrontan los prisioneros de las dos partes. Trabas, ingratitud y olvido gubernamental, como dice Moncayo, es lo que ha prevalecido.
3. Con este gesto de liberación unilateral reafirmamos nuestra voluntad para avanzar en el proceso de canje que facilite la libertad de todos los prisioneros de guerra, tanto de la guerrilla como del Estado. Nos asiste la certeza que un acuerdo de canje generaría condiciones favorables para abordar la solución política del conflicto que claman las mayorías nacionales.
4. Ante las vicisitudes que rodearon la pasada liberación de militares y policías en el Caquetá, en cuyo desarrollo el ejército asesinó a un guerrillero y desapareció a otro, es imperativo precisar las garantías oficiales y protocolos para esta nueva liberación, los cuales deben ser claros y públicos.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, septiembre 22 de 2009

TeleSUR – /PR

Diario estadounidense revela plan de magnicidio contra Chávez que vincula a Manuel Rosales

TeleSUR _

La Fiscalía General de Colombia tiene el testimonio de un ex militar colombiano condenado por paramilitarismo según el cual el ex gobernador del estado venezolano de Zulia (noroeste), Manuel Rosales, participó en un complot con escuadrones de la muerte para asesinar al presidente, Hugo Chávez, según lo publicó este jueves el diario estadounidense El Nuevo Herald.

El periódico publicó de forma detallada las reuniones que Manuel Rosales sostuvo con diferentes soldados colombianos en diciembre de 1999 cuando ofreció la cantidad de 25 millones de dólares para poner en marcha la operación contra el mandatario venezolano que, para ese entonces, tendría sólo un año como presidente.

Uno de los ex soldados que se reunió con Rosales en aquel entonces fue Geovanny Velásquez Zambrano, condenado a 40 años de prisión por haber cometido masacres con paramilitares en la región colombiana de Catatumbo, fronteriza con Venezuela, quien declaró a un reportero de El Nuevo Herald en un despacho judicial de Bogotá.

Luego de sus declaraciones, el ex soldado colombiano fue víctima de atentados contra su vida estando en prisión, pues desconocidos intentaron ahorcarlo con una media de nylon; más tarde recibió una golpiza y luego se salvó de morir asfixiado con una funda de polietileno que desconocidos le pusieron en la cabeza.

En su publicación, el diario detalla que Rosales, quien ha sido señalado previamente de estar detrás de un plan para matar al presidente Chávez, no acudió a las citas pautadas por este rotativo en Lima, Perú, donde actualmente se encuentra asilado, para aclarar las denuncias en su contra.

Relata el periódico estadounidense que en enero de 2006 el dirigente político Gian Carlo Di Martino acusó a Manuel Rosales de haberse reunido supuestamente en Colombia con “militares golpistas que planeaban derrocar a Chávez”; sin embargo, en esa ocasión, Rosales afirmó que “no existen pruebas y no las podrá presentar jamás porque no existe ninguna evidencia”.Y enfatizó que tenía varios años que no iba a Colombia.

Los primeros detalles del presunto plan de asesinato de Chávez fueron publicados por El Nuevo Herald desde abril del 2003 cuando Rafael García, el destituido jefe de informática del Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia (DAS), declaró en entrevista exclusiva que funcionarios de alto nivel del gobierno de Colombia, entre quienes se encontraba el director del DAS, Jorge Noguera, realizaron reuniones para asesinar a líderes de Venezuela y desestabilizar políticamente a ese país.

“Existió un plan de desestabilización contra el gobierno venezolano y hay mucha gente comprometida en el asunto”, afirmó entonces García y ratificó este testimonio en un documento obtenido por El Nuevo Herald hace un mes y que está en poder de los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos.

Según García, el plan también contemplaba el asesinato de altos funcionarios del gobierno de Chávez Jesse Chacón, Isaías Rodríguez y de José Vicente Rangel.

Por su parte Geovanny Velásquez sostuvo en la entrevista con El Nuevo Herald que estuvo dos veces con Rosales: “Un jueves en Cúcuta y un viernes en Ureña”, dijo y señaló que en la primera reunión “estuvieron Rosales, (el narcotraficante y comandante paramilitar Jorge Iván Laverde, alias) El Iguano y unos empresarios que al verlos yo los recuerdo. Son manes (hombres) de plata de Venezuela que estuvieron ahí”.

Velásquez indicó que tan pronto como Rosales habría ofrecido los 25 millones de dólares, “el Iguano se paró y dijo: ‘Yo acepto la oferta, yo tengo los muchachos para matar a ese señor, pero que sea en Ureña o sea en San Antonio’ ”, pues en Caracas, agregó, sería más difícil.

El Nuevo Herald añadió en su artículo que Laverde actualmente está preso e incomunicado en Colombia. En sus confesiones ya ha mencionado los nombres de altos oficiales del Ejército colombiano que cooperaron con los frentes paramilitares en la comisión de delitos de lesa humanidad y narcotráfico en la frontera de Colombia con Venezuela.

En la segunda reunión que, según Velásquez, se celebró en Ureña, ciudad venezolana del estado Táchira (suroeste), en el conjunto cerrado Las Casitas, se citó al señor Manuel Rosales, opositor de Chávez.

Según explicó Velásquez, “el fin era darle (matar) a Chávez cuando Chávez viniera a Ureña, en el estado Táchira, o fuera a San Antonio, para darle con arma corta y arma larga, puro entrenamiento con equipo de asalto'”.

El Nuevo Herald logró acceso a otro ex militar colombiano que también ha declarado ante la fiscalía sobre el plan contra Chávez, el mayor del Ejército colombiano Mauricio Llorente Chávez, condenado por haber permitido que paramilitares cometieran en 1999 tres masacres en Catatumbo, quien reveló que el comandante de las fuerzas ilegales preparadas para matar a Chávez fue un soldado profesional que estuvo bajo su mando, identificado como José Misael Valero Santa, alias Lucas, quien aún hoy permanece en ese país al mando de una tropa de mil paramilitares.

Según este diario estadounidense, Velásquez afirmó que en la reunión del jueves 23 de diciembre de 1999, celebrada en Cúcuta, estuvo “con Jorge Iván Laverde, El Iguano; Jairo El Sicario, El Veneco, uno más que es de Venezuela, El Aguado, otro de Venezuela y yo y empresarios venezolanos que Chávez les quitaba los bienes y entonces ellos, ofendidos, pagaban para matar a Chávez”‘.

Durante las dos reuniones, agregó, “a Rosales lo tuve a unos dos o cuatro metros”‘. Aseguró que Rosales habría anunciado que él daba el dinero para ejecutar la operación que daría muerte al presidente venezolano pero que no era él directamente quien los pagaba sino unos estadounidenses ofendidos con Chávez.

Velásquez sostuvo que, además, participó en el entrenamiento del primer grupo de paramilitares armados con FAL infrarrojos, que entró a Venezuela en el 2000 con la misión de asesinar a Chávez.

“Como yo fui militar”‘, señaló, “les enseñé arrastre bajo, arrastre alto, avanzada uno, avanzada dos, saltos vigilados, tiro al blanco de fogueo”‘.

Finalmente, El Nuevo Heral indica en su artículo, según palabras de Velásquez, que el entrenamiento se hizo en una base paramilitar de frontera instalada en la hacienda Las Timbas y en él también participaron, “el señor El Iguano, Jairo El Sicario, el comando (comandante) Cordillera, que está muerto, y el comando Mauricio, en la base de Las Timbas, más allá de (el sitio) El 60, entre El 60 y la pista (aérea) Río de Oro”, en la zona colombiana de frontera.

En reiteradas ocasiones, el presidente venezolano ha denunciado diversos planes de magnicidio que, desde Estados Unidos, se planean en su contra con la colaboración de sus adversarios venezolanos y desde la Asamblea Nacional (Parlamento) de este país se han investigado a personalidades vinculadas a estos hechos.

teleSUR-El Nuevo Herald/ve – MM

¿Concierto de Juanes o paz sin fronteras?

Por: Arleen Rodríguez Derivet*
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Es lo mismo, pero no se dice igual. Fuera del circuito periodístico, nadie se refiere al suceso de esta semana en Cuba con el título que su creador le dio.

Paz sin fronteras se llamará en los diarios, pero en la memoria de los cubanos se guardará como “el concierto de Juanes”, aunque posiblemente el colombiano sea el de menos kilometraje artístico entre todos los que su proyecto convocó para La Habana.

Hasta la legendaria Plaza de la Revolución, donde este domingo reverberarán los calores de la única estación de la isla, puede dar fe de multitudinarios conciertos con Silvio, Amaury y Los Van Van, por solo citar a los primeros convocados cubanos y contra los que se desató la impotente furia de los dinosaurios de la política anticubana.

Especialmente ladró la jauría contra ellos -que lo pusieron todo, desde el entusiasmo hasta la pelea, para un concierto que no los hará más amados de lo que ya son en Cuba y en el extranjero-, pero también contra el escenario, por ser sólido conjunto -artistas y plaza- de un patrimonio intangible, no ya de la cultura, sino del alma misma de la nación en los pasados 50 años.

Pero vuelvo a la pregunta que motiva el comentario: ¿Paz sin fronteras o Concierto de Juanes? En una isla, cuya soberanía no conoce otra frontera que el perímetro de la base militar yanqui en Guantánamo; donde hace más de 40 años estudian decenas de miles de jóvenes del tercer mundo, y médicos y maestros locales salen a salvar y enseñar por todo el mundo, convencidos de que su patria es la humanidad, el “sin fronteras” es relativamente común.

En cuanto a la paz, difícilmente haya otra tierra, de norte a sur y de este a oeste del planeta, donde la alegría tenga tanto que ver con la ausencia de violencia.

Considerando, por sus antecedentes y por su nombre, que el proyecto de Juanes está destinado a aliviar zonas de conflicto y que ya se ha anunciado que el próximo será en la dramática frontera México- Estados Unidos (¿será detrás o sobre el muro de la ignominia?), lo más cercano en el caso de Cuba, habría sido el Estrecho de Florida, por donde tantas veces, sobre lanchas artilladas, viajó la muerte hasta la isla y donde se perdieron y aun se pierden cientos de soñadores del sueño americano a los que Estados Unidos niega visas para hacer que se lancen al mar, antes en balsas rústicas y más recientemente en las rápidas lanchas del tráfico humano, porque deben tener los pies secos para clasificar.

Con perdón del aliento apolítico del concierto, hablo, por supuesto, de la Ley de Ajuste Cubano, razón actual de la conflictividad del Estrecho de Florida. Pero, claro, Juanes no es Cristo que caminó sobre las aguas. Es sólo un ser humano, nacido y crecido en el país de las fronteras y las violencias, y que a pesar de eso, aún cree en el poder de la amistad, del canto y en los hombres, valores que lo convierten en un revolucionario, según el más revolucionario de los hombres y aunque el propio Juanes no lo sepa.

Por eso Cuba le abrió las puertas. Y aunque los periódicos le llamen de otro modo, para todo el cubano que tenga memoria, este será el histórico concierto de Juanes en La Habana. El canto que derritió los odios de este lado -el que siempre ha puesto las víctimas- al sur del conflictivo estrecho.

*Periodista cubana

Fuente: http://www.telesurtv.net/noticias/opinion/1296/-iquestconcierto-de-juanes-o-paz-sin-fronteras/

El Estado Libre Asociado de Colombia

Por Carlos Rivera Lugo

La América nuestra tiene hoy un nuevo Estado Libre Asociado, sujeto a los poderes plenarios del imperio estadounidense. Colombia es el novel “socio asociado en sociedad”, como describió magistralmente el poeta cubano Nicolás Guillén el funesto artificio jurídico-político implantado originalmente en Puerto Rico. Ya la Isla antillana no está sola como la última colonia en la región. álvaro Uribe, el más reciente paladín de los “happy colonials”, ha embargado la soberanía de los colombianos a los intereses estratégicos de Wáshington.

Al igual que en Puerto Rico, Colombia está gobernada de facto por una lumpenburguesía que, mediante un Tratado de Libre Comercio, ha decidido atar el destino de su país al mercado de Estados Unidos. Ello se ha hecho en desmedro de los aún frágiles procesos de integración andina y sudamericana. Ahora Colombia se propone, bajo Uribe, dar un nuevo salto en la entrega de la soberanía colombiana: casarse con los intereses estratégicos de Estados Unidos en la región y convertirse en plataforma militar yanqui en el corazón mismo de la América del Sur.

Mientras el pueblo puertorriqueño hace pocos años se levantó en rebeldía para forzar el cierre de Roosevelt Roads, la más importante base naval estadounidense en el Caribe, y el fin del uso de la isla-municipio de Vieques para sus ejercicios bélicos, Colombia se presta incondicionalmente para que Wáshington reemplace con siete bases en el país lo perdido en Puerto Rico y más recientemente en Ecuador. Una de las siete bases, la de Palanquero, será suficiente para trastocar por completo el marco de seguridad regional. ésta le proveerá a Estados Unidos acceso, por la vía aérea, a todo el continente sudamericano, cuyos aviones militares C17 podrían desplazarse libremente sin necesidad de reabastecimiento de combustible.

“Hablar de soberanía colombiana es un chiste”, afirmó recientemente desde Caracas Noam Chomsky. No es para menos. Desde la puesta en marcha del Plan Colombia, bajo la administración del presidente William J. Clinton, lo que se ha vivido en el país suramericano es un proceso de intervención expansiva que, bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, sólo ha servido para apuntalar al régimen corrupto y represivo que allí le sirve fielmente de aliado. El resultado ha sido miles de ciudadanos colombianos asesinados y otros miles despojados de sus tierras o desplazados. El principal uso dado a las tropas estadounidenses ha sido en función de la lucha de contrainsurgencia que conduce el gobierno colombiano contra los diferentes movimientos guerrilleros que operan hace años en el país. éste y no otro fue siempre el motivo del lobo. Ahora Wáshington se propone ampliar las bases de apoyo de su estrategia de contrainsurgencia para garantizar su movilidad operativa hacia el resto de la América nuestra.

“Es la estrategia global de dominación de los Estados Unidos. Esa es la razón, es la razón de esto. Es la razón de que se estén instalando esas bases en Colombia”, declaró el presidente venezolano Hugo Chávez Frías en Bariloche ante la reciente Cumbre de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur) citada para evaluar la crisis regional creada por la unilateral decisión de Bogotá y Wáshington de proceder con este controvertible acuerdo.

Por su parte, el mandatario ecuatoriano Rafael Correa pidió una reunión urgente con el presidente de Estados Unidos Barack Obama para que dé explicaciones sobre las intenciones de su gobierno. “No es posible que se nos siga tratando como colonia y patio trasero”, puntualizó.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha insistido también en que el mandatario estadounidense dialogue con sus pares suramericanos sobre esta expansión significativa de la presencia militar de su país en Colombia. Según se informa, un intento inicial suyo en este sentido, transmitido por vía telefónica, no fue bien recibido por Obama. éste se negó a acceder a un encuentro con los mandatarios suramericanos en septiembre en Nueva York, con motivo de la sesión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Obama sigue insistiendo en que no hay nada que discutir y que el tema constituye un asunto estrictamente interno entre Colombia y Estados Unidos. Curiosamente, esa es la misma razón que aduce el gobierno de Wáshington cada vez que se le pide que rinda cuentas ante la comunidad internacional por la soberanía negada al pueblo puertorriqueño bajo el régimen colonial que mantiene en Puerto Rico.
Por ello la importancia de que, no obstante no haber incluido medidas de acción más concretas en la declaración final de la Cumbre del Unasur, los mandatarios presentes expresaron inequívocamente su compromiso en impedir “la injerencia en la soberanía de los pueblos latinoamericanos” e indicaron su deseo de fortalecer la región como una zona de paz.

El presidente ecuatoriano denunció ante el cónclave el completo fracaso del mentado Plan Colombia que, pese a las sumas multimillonarias invertidas, ha fracaso en todos sus objetivos declarados. Luego de más de una década de la presencia y la ayuda militar estadounidense, el narcotráfico sigue pujante, la producción va en incremento y los vínculos de los narcotraficantes con el gobierno ya es notorio. Incluso, se habla de la existencia de un nuevo cartel de la droga en Colombia, integrado por cuadros militares y asesores privados estadounidenses que operan al amparo de las protecciones que les cobija bajo el acuerdo actual. En ese sentido, Colombia sigue siendo uno de los principales proveedores de narcóticos para la mayor concentración de sus consumidores, que están precisamente localizados en Estados Unidos. Al igual que en Puerto Rico, donde el gobierno de Estados Unidos controla fronteras, puertos y aeropuertos, y aún así el país constituye uno de los focos de mayor trasiego de drogas ilegales y de paso se consume en medio de una mortífera guerra social que tiene en éste tráfico una de sus principales causas inmediatas.

Y lo que es peor, en el caso de los puertorriqueños, Wáshington pretendió legitimar su engendro “estadolibrista” mediante la celebración de un referendo y la adopción de una Constitución subordinada al orden político-jurídico estadounidense. En el caso de los colombianos, ni siquiera una consulta popular y en cuanto a la Constitución, se ha ignorado olímpicamente sus disposiciones pertinentes.

El Estado Libre Asociado de Colombia se constituye así a modo de un Estado de hecho producto de un acuerdo inconsulto suscrito por su Presidente con el gobierno estadounidense. Por ejemplo, la Constitución de 1991 requiere, cuanto menos, que el acuerdo internacional, al que Uribe califica de hecho irreversible, cuente con la aprobación del Congreso y de un proceso de control de constitucionalidad por la Corte Constitucional del país.

Ante ello el opositor Polo Democrático Alternativo emitió una declaración en la que se refiere a la “indigna condición a la que queda sometida la soberanía nacional” producto de la decisión de Uribe y Obama. “Esta aberrante concesión es contraria a la Constitución. Ni los artículos concernientes a estos asuntos, ni las instancias a las cuales deberían consultarse, han sido respetados. Es una de las más flagrantes violaciones que ha cometido este gobierno al Estado Social de Derecho”, señala.

Tal vez habría que concluir que tanto en el caso de Colombia como en el de Puerto Rico, vivimos bajo unos Estados de hecho representativos de un orden imperial para el cual la soberanía de los demás sobra ante la pretendida omnipotencia de la suya. En ese caso, habrá que entender que vivimos en un mundo en que la soberanía sólo puede anidar en otra parte: no en nuestros respectivos gobiernos coloniales o neocoloniales, sino en la fuerza potenciadora del pueblo, como poder soberano originario, para reconstituirla a partir de sus propias luchas y aspiraciones.

Fuente: http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=7C068F06304856266FE51A380923085C

El eje del mal está en otro sitio

Por: Juan Carlos Monedero
::Público

Una cualidad extraña de la existencia de presidentes como Álvaro Uribe es que permite tomar sin margen de error el pulso moral a la política internacional.

Su notada actividad, incluyendo bombardeos a países vecinos, y la trinchera que cava con sus políticas contra la disidencia -asesinato de civiles por el Ejército y su presentación como guerrilleros, el hostigamiento mortal a comunidades indígenas, o el hecho de que el 70% de los sindicalistas asesinados en el mundo sean colombianos- podría ayudar a pensar que el eje del mal está en otro sitio diferente al que normalmente se refiere. Pero la política internacional es el reino hobbesiano por excelencia.

En el movido escenario latinoamericano, la presencia anacrónica de un gobierno de derecha dura y plenamente alineado con la política más rancia de EEUU recuerda con cierta exageración aquellos vientos antiguos de la política de la contención, según la cual no hay otro escenario de relaciones internacionales que el que marca el principio de conmigo o contra mí. Ya lo dijo Roosevelt de Somoza y nadie le llevó la contraria: ”Es un hijo de perra pero es nuestro hijo de perra”. Con una lógica de cierre geográfico, la Honduras de Micheletti hace igualmente su parte.

Los golpes se avalan

Con el declive del PAN mexicano, Uribe se ha convertido en la pieza clave de la estrategia norteamericana, empeñada en remendar los rotos neocon de Bush en su intento mesiánico de evangelizar a los judíos ayudándoles previamente a machacar a los árabes. Así, los golpes se condenan pero se avalan; la IV Flota vuelve a estar operativa; se instalan bases militares; la política antidrogas se monopoliza entre el mayor productor y el mayor consumidor; y se estigmatiza cualquier política alternativa que se salga de ese esquema.

La política de patio trasero reclama gobernantes algo más que amables con los intereses norteamericanos. En un documento desclasificado de septiembre de 1991, se señala por parte de la DIA estadounidense que Uribe fue un importante actor del cártel de Medellín, amigo personal de Pablo Escobar y responsable en la alta política colombiana de los contactos con el narco y los paramilitares.

Igualmente se señala que el asesinato de su padre -a menudo presentado por el propio Uribe como el argumento para su compromiso contra la guerrilla- fue fruto de una venganza interna de las luchas entre clanes del narcotráfico.

Tantas reelecciones como fueran necesarias

Con semejante historial, es evidente que el control estadounidense sobre Uribe va más allá, incluso, del que pudo tener en su día con Noriega en Panamá. Como se vio en la cumbre de la UNASUR en Bariloche, le corresponde a Uribe, en estricta soledad, defender los intereses de EEUU en la región. Bases militares extranjeras incluidas. Esto, igualmente, da muchas claves de las razones de Uribe para lograr mantenerse en la Presidencia de Colombia. Un seguro jurídico hacia fuera y hacia dentro. Lo que obliga a tantas reelecciones como sean necesarias.

No deja de llamar la atención que la reelección de Chávez , motivada por la incapacidad de la revolución bolivariana de articular otros liderazgos capaces de profundizar los logros del proceso, haya sido estigmatizada a la altura del golpe constitucional de Hitler en 1933, mientras que la reelección de Uribe se presenta como un honrado ejercicio democrático. De hecho, y como ha denunciado la oposición, la discusión acerca de las bondades o maldades democráticas de la reelección ni se tocaron. La discusión era otra.

La Cámara de Representantes colombiana, donde casi la mitad de los congresistas uribistas están investigados, procesados o bajo sospecha de vinculaciones con el narcotráfico, el paramilitarismo y la corrupción , acaba de aprobar un proyecto de ley que permite a Uribe un tercer mandato. Como en tantas otras ocasiones, la democracia colombiana tiene una última salvaguarda en la Corte Constitucional.

Pero la política internacional no suele detenerse en la gramática jurídica. Y aún menos cuando el trío Chávez, Morales y Correa corre con la cuenta de todo lo realmente preocupante. No lo olvidemos: lo relevante es que Uribe es ”uno de los nuestros”.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/248325/uribe/colombia/eje/mal/sitio

Juan Carlos Monedero es profesor de ciencia política en la Universidad Complutense (Madrid).

Noam Chomsky: ”Hablar de soberanía colombiana es un chiste”

TeleSUR _ 28/08/2009

Primera Parte: Entrevista a Noam Chomsky durante su primera visita a Venezuela realizada por Eva Golinger para Venezolana de Televisión (VTV)
Caracas 24 Agosto 2009

Eva Golinger (EG): Bienvenido a Venezuela, Sr. Noam Chomsky. Estamos muy emocionados por su visita, especialmente durante un momento histórico en el que están ocurriendo muchos cambios en América Latina, potenciales cambios en la relación de EE.UU. con naciones latinoamericanas, y actualmente existen importantes tensiones y conflictos que causan gran preocupación a los latinoamericanos.

En este contexto, y con el recrudecimiento de las agresiones en los últimos meses, con el golpe de Estado en Honduras, el aumento de la presencia militar en Colombia, con la ocupación de más de siete bases militares, además de un control territorial a nivel militar en Colombia, tenemos también la reactivación de la cuarta flota de la armada que ocurrió el año pasado pero está siendo usada ahora en este contexto. También el tono del discurso hacia Venezuela se ha hecho más fuerte, con acusaciones que ya se hacían y ahora continúan ahora más formales, acusando a Venezuela de permitir el narcotráfico, terrorismo, y ha habido un aumento del presupuesto militar del Pentágono, para el Comando Sur en esta región.

La pregunta es, ¿es este algún tipo de fenómeno? Ahora con un presidente supuestamente progresista en la Casa Blanca vemos más ataques contra movimientos progresistas en América Latina.

Noam Chomsky (NC): Y en el resto del mundo. Pero lo que ocurre en América Latina ha ocurrido por más tiempo. EE.UU. por mucho tiempo dio por sentado que podía controlar a América Latina, y de hecho este fue un principio básico de su política exterior desde sus orígenes como república, como una aspiración, que lograron concretar en el siglo XX. El Consejo de Seguridad Nacional, la mayor entidad de planificación, dice que si no podemos controlar América Latina, ¿cómo podemos el resto del mundo?

Henry Kissinger, cuando el golpe de Pinochet, dijo “tenemos que deshacernos de Allende o no tendremos credibilidad en el resto del mundo”. Esa es la clave para controlar el mundo, y por supuesto gran parte de la economía estadounidense estaba basada en inversiones, que eran una especie de saqueo, desde el siglo XIX. Todo esto ocurrió por mucho tiempo y de distintas maneras, intervención militar, golpes de Estado, agresiones, durante el gobierno de Kennedy, con agresión de Estado, el ejército instaurando Estados de seguridad al estilo neonazi. Luego llegó el período neoliberal, el control de los países por medios económicos, pero a finales de los noventa ya no era tan frecuente, Venezuela es un ejemplo, pero ocurría en muchos otros países. Lentamente los países latinoamericanos empezaron a escapar del largo período, desde la época de los conquistadores españoles y portugueses, de una u otra forma de colonización.

Empezaron a librarse del FMI, pagar y reestructurar sus deudas, enfocarse en los problemas internos, y EE.UU. empezaba a perder control, y tenía que haber una respuesta, que se ha desplegado desde finales de los noventa, y que tiene dos frentes, uno militar, y el otro que denominan promoción de la democracia, que es un eufemismo de sometimiento. Uno es militar y el otro es el sometimiento, y Obama sencillamente les está dando continuidad. No está haciendo nada nuevo. Parece diferente a Bush, pero la razón es, si vemos la opinión pública, voceros del gobierno, ellos critican a Bush por no haber prestado atención a América Latina, y que la región sufrió por esto. De hecho es lo mejor que le ha pasado a América Latina, que EE.UU. dirija su atención a otras regiones. Pero Obama quiere remediar esa situación desde una perspectiva progresista liberal, prestando más atención a América Latina, lo que implica un retorno a políticas más tradicionales, la militarización y el sometimiento. Lo que tú mencionas es un ejemplo, pero viene de antes, de hace muchos años, por ejemplo el entrenamiento de militares latinoamericanos por los últimos diez o quince años ha aumentado en gran medida, quizá 50% más de lo que era en los años noventa. Y ahora la posición militar de EE.UU. en América Latina es relativamente mayor que durante la Guerra Fría. Por primera vez, hay más oficiales de entrenamiento militar que asesores económicos. La estrategia ha cambiado hacia un esfuerzo por reconstruir una estructura de intervención potencial, y también para la llamada promoción de la democracia.

EG: Que hemos experimentado en gran medida aquí en Venezuela a través de la USAID, la National Endowment for Democracy con financiamiento a grupos opositores y ahora con participación en una campaña de contrainsurgencia al interior de las fuerzas revolucionarias que apoyan al gobierno, que intentan neutralizar.

NC: Pero estas son políticas de larga data. EE.UU. de hecho inició una nueva fase del imperialismo hace un siglo, al convertirse en una potencia mundial, ya había sido una potencia regional, pero con la conquista de Filipinas, ese fue el momento crucial, por los años 1900, mató a cientos de miles de personas, estableció un control militar parcial, pero tenían que gobernar el país. ¿Cómo gobernar el país? Bueno, desarrollaron una nueva forma de colonialismo, con un Estado de vigilancia muy complejo, usando la última tecnología de la época para socavar movimientos políticos, para desintegrarlos, promover el faccionalismo. Crearon una fuerza militar-policial paralela que podía usar la fuerza cuando fuese necesario. Era muy minucioso y complejo, y de hecho ha regresado a los países de origen, los Estados de vigilancia el Occidente: EE.UU., Inglaterra, desde la Primera Guerra Mundial, basados en el modelo filipino. Y sigue hasta hoy. Filipinas es el único país en el este asiático que no ha participado en el rápido crecimiento económico de las últimas décadas, y aún tiene una fuerza militar terrorista, violaciones a derechos humanos, etc.

Las técnicas son: primero, una fuerza militar internamente, si es necesaria, y segundo la colaboración de los líderes del Estado, por eso es que quieren infiltrar los movimientos revolucionarios, incitar la separación, socavar el poder de otros grupos y obtener beneficios de sus contactos con el poder imperial. Los británicos y los franceses hicieron cosas parecidas, pero esta vez se hizo con gran detalle, algo nuevo en la historia del imperialismo, y por supuesto se extendió a América Latina. Por eso es que después de cada intervención, por ejemplo Haití, República Dominicana, Nicaragua, donde sea, dejan el país en manos de la Guardia Nacional y en colaboración con líderes del Estado. Y la Guardia Nacional es una fuerza de terrorismo de Estado. La Guardia Nacional haitiana nunca luchó contra otro país. Su ejército lucha contra la población, lo mismo con Somoza.

Esa capacidad se perdió en parte en los años noventa y ahora se reconstruye de otra manera. Pero es una tradición antigua. De hecho data de mucho antes. Vale recordar que EE.UU. es el único país del mundo que fue fundado como un imperio. George Washington lo describió como un imperio infante y por supuesto tuvieron que conquistar el territorio nacional, eso es imperialismo, no cruzaron mares, pero aparte de eso, es imperialismo estándar. Prácticamente exterminaron a la población, se robaron la mitad del territorio de México y en 1898 empezaron a expandirse a otras regiones, pero el proceso es el mismo. Y es importante saber que lo hacen con toda franqueza y con una creencia en el carácter divino de su misión. Es un país religioso y siempre ha actuado para cumplir la misión de la Divina Providencia. George Bush hablaba en esos términos. Obama no necesita usar las mismas palabras. Es sofisticado. El mejor ejemplo, como todos saben, es la primera colonia en EE.UU.: Massachussets. Su carta fundacional es de 1629, establecieron su escudo en el que aparecía un indio apuntando su lanza hacia abajo y un pergamino saliendo de su boca, que decía “venid a ayudarnos”, así que los colonos que iban allá a quitarles sus tierras y exterminarlos estaban convencidos de que estaban respondiendo a ese llamado de auxilio, y esa actitud sigue en la actualidad. Cada agresión, intento de sometimiento tiene la misma inspiración. Otros países imperialistas como Francia tienen actitudes similares pero está mucho más arraigada en la cultura y creencia estadounidenses. Hay un importante trasfondo religioso, todo se justifica. Lo más que puede pasar es que se cometan errores.

EG: Eso es también como una guerra psicológica, una manipulación de la realidad, para dar esa impresión.

NC: Es importante entender que es aceptado internamente. Por ejemplo, no se puede hacer un comentario crítico sobre cualquier acción de EE.UU. Obama, por ejemplo, es muy elogiado por ser uno de los principales críticos de la guerra en Irak. ¿Cuál fue su crítica? Dijo que era un error garrafal estratégico. Asumió la misma posición que asumió el estado mayor alemán después de Stalingrado. O la posición de los rusos sobre Afganistán a principios de los ochenta. Y no lo llamamos crítica cuando es de nuestros enemigos, lo llamamos servilismo al poder. Pero en nuestro caso, los liberales, progresistas lo llaman oposición principal. Y se puede ir más allá y estar aún dentro del marco doctrinal básico, y viene de esa autopercepción de nobleza, de la misión divina de civilizar el mundo, elevarlo a un mayor nivel, entonces el sometimiento y la militarización son considerados primordiales, y de hecho en el caso de América Latina la izquierda condena a Bush por no enfocarse en América Latina, por no cumplir con la misión civilizadora. No es sorpresa entonces las acciones de Obama.

EG: Y es un proceso cuyo ritmo está aumentando rápidamente.

NC: En parte por estas razones y en parte porque los problemas son más apremiantes. La llamada “marea rosa” es considerada un verdadero peligro. De hecho el gobierno de EE.UU. está apoyando gobiernos que hace cuarenta años habría derrocado. El gobierno de Brasil, por ejemplo. Las políticas de Lula no son tan diferentes de las políticas de Goulart a principios de los sesenta, cuando el gobierno de Kennedy inició un golpe militar e instaló el primer Estado de seguridad nacional estilo neonazi, y ahora es un país amigo, porque todo el espectro se ha desplazado tanto que ahora EE.UU. debe apoyar al tipo de gobierno que antes habría derrocado y por supuesto tratar de someter a los otros.

EG: Hablemos de eso específicamente, porque está el tema del aumento de presencia militar estadounidense en Colombia, que ha causado tensión en la región. El gobierno de Colombia y el gobierno de EE.UU., Obama, sostienen que esto es un asunto bilateral, que esto no es una ocupación o el establecimiento de nuevas bases militares; es un acuerdo de cooperación en seguridad. Pero algunos de los detalles que sabemos, aparte de las tres bases que EE.UU. ya ha ocupado bajo el Plan Colombia, y más de una docena de estaciones de radar, es que definitivamente tendrán acceso a siete bases, una de las cuales, en Palanquero, les dará acceso aéreo a todo el hemisferio, que no tenían anteriormente, con gigantescos aviones militares de carga tipo C17, y más allá de eso, está el tema de lo que EE.UU. llama defensa interna en un país extranjero, con la que entrenan fuerzas armadas colombianas, equipos comando especiales, fuerzas especiales, la Policía Nacional colombiana, los entrenan, los comandan y los controlan, y ahora existe la posibilidad de una reubicación de la Escuela de las Américas, ahora llamada WHINSEC, en Colombia, para empezar el entrenamiento en otros países de la región. El próximo viernes 28 habrá una reunión de presidentes de Unasur en Argentina para tratar este tema, que muchos dicen que es una amenaza para la estabilidad regional. Pero hay naciones que mantienen la posición de que hay que respetar la soberanía colombiana. Con gobiernos apoyados por Washington como Brasil, y con el golpe en Honduras que ha sido visto como un ataque contra los países del ALBA, ¿es esta ocupación o ampliación de presencia militar en Colombia un intento de dividir e impedir un mayor progreso de la integración latinoamericana, primero mediante la promoción de estos conflictos entre naciones, aparte del conflicto entre Colombia como gobierno de derecha y Venezuela como gobierno de izquierda, con países como Brasil o Chile, que pueden asumir una posición más ambigua u neutral en cuanto al respeto de la soberanía colombiana, que se oponen a la expansión militar estadounidense pero sin llegar a condenarla.

NC: Hablar de soberanía colombiana es un chiste. El Plan Colombia, creado por Clinton, es una intervención agresiva en los asuntos internos de Colombia, que ha tenido consecuencias. Hay un pretexto, y el pretexto es la guerra contra el narcotráfico, pero es solo un pretexto y no se puede tomar en serio. Y el establecimiento de las bases militares en Colombia es una reacción al hecho de que EE.UU. ha perdido su posición militar en otros países. Ecuador desactivó la base en Manta, que le daba a EE.UU. gran capacidad de vigilancia aérea en la región. Paraguay era una especie de base militar estadounidense, y eso ya se acabó. Tenían que reconstruirla en otra parte y Colombia es el único país donde podían hacerlo. El golpe en Honduras es parte de otro proceso. Centroamérica había sido tan devastada por las guerras contra el terrorismo de Reagan que no era parte de la tendencia de la llamada marea rosa, hacia la integración latinoamericana. Honduras estaba en el camino de la integración, y bueno ahora ya no, ellos creen, y en realidad se ha expandido en Centroamérica. Nicaragua es otro caso. Todo esto me parece que es un intento de recuperar la posición tradicional incluso antes, hace 10 ó 15 años el entrenamiento de oficiales ha aumentado rápidamente, y ha cambiado, ahora el entrenamiento es en tácticas de infantería. La idea es crear fuerzas paramilitares, no están entrenando policías de tránsito. El control de la “ayuda” oficial ha cambiado del Departamento de Estado, ahora está en manos del Pentágono, que es un cambio relevante. Cuando estaba bajo el Departamento de Estado tenía al menos en teoría supervisión del Congreso, que quiere decir que había condiciones que había que cumplir sobre derechos humanos por ejemplo, que no se implementaban mucho, pero eran una limitación a posibles abusos, pero bajo el control del Pentágono, no hay reglas, todo es válido.

Eva Golinger