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Las Opiniones “Secretas” del Tribunal Supremo de Estados Unidos: ¿El Fin del Debate Sobre el Estatus? Por: Joel Colón-Ríos

Comentario de idialectica: La lección que interpretamos de este escrito, es que la lucha legalista siempre debe estar subordinada a la lucha por la educación, organización y agitación de las masas, y nunca lo inverso. Comentarios son bienvenidos! 

Las Opiniones “Secretas” del Tribunal Supremo de Estados Unidos: ¿El Fin del Debate Sobre el Estatus? Por: Joel Colón-Ríos

Por: Joel Colón-Ríos
Tomado de losexpatriados.blogspot.com
Artículo originalmente publicado en Claridad

El pasado 25 de julio de 2011, el Tribunal Supremo de Estados Unidos emitió un inusual comunicado de prensa que ha pasado desapercibido en la mayoría de los medios noticiosos. En dicho documento, el máximo foro judicial de EEUU anunció la publicación de tres opiniones emitidas entre octubre del 2001 y abril del 2002, cuya divulgación había sido pospuesta indefinidamente luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 por considerarse “potencialmente inflamatorias y de limitada aplicación a controversias futuras”. Uno de esos casos, U.S. v. Rodríguez ____ U.S. ____ (2002), es de particular relevancia para Puerto Rico, y podría tener importantes repercusiones en el actual debate sobre nuestro estatus político (el número de volumen y de página se encuentran en blanco pues aun no está claro si el caso será añadido como suplemento al tomo de los U.S. Reports que le hubiese correspondido en el 2002, pero el mismo ya puede leerse, junto a los otros dos casos, en el portal cibernético del tribunal,http://www.supremecourt.gov/). Los hechos de U.S. v. Rodríguezpueden resumirse de la siguiente manera.

Carlos Rodríguez, nacido en Mayagüez, pero residente en el estado de Arizona, fue acusado criminalmente en California bajo la Sección 2261 (violencia doméstica interestatal) del United States Code. A través de su representación legal, Rodríguez solicitó el traslado del caso a Puerto Rico, alegando que, al identificarse con una “comunidad política fundamentalmente distinta a los demás estados de la unión”, no podía ser juzgado imparcialmente por un jurado californiano. El Tribunal del Distrito Central de California rechazó la solicitud de traslado y Rodríguez recibió un veredicto de culpabilidad. Los abogados de Rodríguez presentaron una solicitud de nuevo juicio basándose principalmente en la ausencia de un juicio imparcial, solicitud que eventualmente fue denegada por el Noveno Circuito de Apelaciones (por razones que este autor desconoce, dicha decisión aún no ha sido publicada).En una opinión mayoritaria escrita por el Juez Kennedy (la mayoría de 6 a 2 estuvo compuesta por los Jueces Kennedy, Stevens, Ginsburg, O’Connor, Souter, y Breyer), el Tribunal Supremo confirmó la decisión del Noveno Circuito, fundamentándose en que Rodríguez no presentó evidencia que demostrara la existencia de un prejuicio en su contra que hiciera imposible un juicio justo e imparcial en el Distrito Central de California. Interesantemente, parte de la opinión mayoritaria consistió en un esfuerzo por determinar si Puerto Rico constituye o no una ‘comunidad política fundamentalmente distinta a los demás estados de la unión’, lo cual, según el Tribunal, supondría que el gobierno de la isla cuenta con poderes adicionales a los de los gobiernos estatales en Estados Unidos.A pesar de que la mayoría del Tribunal estaba consciente de que responder a esa pregunta no era estrictamente necesario para disponer de la controversia ante sí, expresó que el caso brindaba la rara oportunidad de aclarar el estatus constitucional de la isla así como examinar en algún detalle los límites del federalismo estadounidense. La opinión es extensa y en las siguientes líneas me limitaré a resaltar algunas de la expresiones más importantes de la misma (para facilitar la lectura he traducido partes de la opinión al español, pero en aquellos casos en que entiendo que la traducción literal puede crear confusión, he incluido el texto original en inglés en paréntesis).En su análisis, el Tribunal Supremo comenzó señalando que la pregunta de si Puerto Rico es una comunidad política de naturaleza distinta a los demás estados es importante más allá del estatus constitucional de la isla, pues hace necesario reflexionar acerca de si en los Estados Unidos puede constitucionalmente existir un federalismo asimétrico (asymmetric federalism). Es decir, un sistema federal en el cual el gobierno central tiene el poder de relacionarse de maneras especiales con algunas entidades que forman parte de la federación. Para el Juez Kennedy, el federalismo asimétrico es inconsistente con la Constitución de los EEUU, la cual descansa en la idea de la igualdad entre los diversos estados. Sin embargo, el gobierno federal tiene el poder de establecer acuerdos (compacts) con territorios que interesan mantener vínculos estrechos con los Estados Unidos sin formalmente convertirse en parte de la federación. Dichos acuerdos, expresó el Juez Kennedy, son similares a los tratados internacionales gobernados por el Artículo II de la Constitución de EEUU (“akin to an Article II Treaty”).

Según la opinión mayoritaria, la Ley 600 es un ejemplo de esos acuerdos (este aspecto de la decisión, como podrá apreciar el lector, posiblemente revolucionará el debate en cuanto al estatus de la isla). Al refrendar esa ley, “el pueblo de Puerto Rico expresó su voluntad democrática de crear la constitución de un gobierno soberano y al mismo tiempo [énfasis en el original] entró en una asociación voluntaria con los Estados Unidos” (“Under Public Law 600, the people of Puerto Rico expressed their democratic will to draft the constitution of a sovereign government and at the same time entered into a voluntary association with the United States of America”). Bajo dicho acuerdo, continúa la opinión del Tribunal, el pueblo de Puerto Rico delegó permanentemente en el gobierno de los Estados Unidos el poder de legislar para sus ciudadanos, a cambio de la protección de las leyes federales y de la mayoría de las disposiciones de la Constitución de los EEUU. Añadió el Juez Kennedy:

“Si bien dicha delegación de poderes podría considerarse demasiada extensa, incompatible con la idea de ‘gobierno propio’, la misma fue el producto de la libre decisión de un pueblo que en el ejercicio de su soberanía [énfasis suplido], decidió mantener una relación estrecha con el orden jurídico estadounidense. Al igual que los creadores de la Constitución Federal en 1787 (“founding fathers”), quienes decidieron sujetarse a sí mismos y a las futuras generaciones a una ley fundamental de forma permanente, los puertorriqueños determinaron a través de su consentimiento a la Ley 600 someterse a la Ley de Relaciones Federales de 1950, la cual en su Sección 9 le otorga al Congreso de los Estados Unidos el poder de legislar unilateralmente para la isla.”

Para el Tribunal, lejos de verse como un acto de subordinación política, el consentimiento a la Ley 600 debe entenderse como una expresión clara (“pure expression”) del deseo de someterse a un estado de derecho que los padres fundadores del Estado Libre Asociado estimaron justo y conveniente (“deemed just and desirable by the founding fathers of the Commonwealth of Puerto Rico). En una de las partes sin duda más controversiales de la opinión, el Tribunal señaló lo siguiente: “Todo acuerdo bilateral crea obligaciones en ambas partes. Por lo tanto, la Ley 600 viene acompañada de un compromiso implícito pero moralmente vinculante de parte del Congreso de los Estados Unidos” (“an implicit but morally binding committment from the U.S. Congress”). A través de dicho compromiso el Congreso renunció a sus poderes plenarios sobre la isla, comprometiéndose a no adoptar leyes perjudiciales a los puertorriqueños (esta parte de la decisión contiene una discusión extensa del significado de la frase ‘localmente inaplicable’ o ‘not locally applicable’ contenida en la Sección 9 de la Ley de Relaciones Federales de 1950).

Para el Juez Kennedy, ese compromiso constituye un claro límite a los poderes de Estados Unidos sobre la isla, “aunque si bien es un límite de naturaleza política que el Congreso viene obligado a imponerse a sí mismo (tal y como lo ha hecho desde 1952)”. Y en una frase que probablemente cambie para siempre el debate sobre el estatus en la isla, la opinión mayoritaria del máximo Tribunal estadounidense señala: “De este compromiso se desprende una verdad irrefutable: Puerto Rico no está sujeto a la cláusula territorial de la Constitución de EEUU” (“Puerto Rico is no longer subject to the Territorial Clause of the Constitution”). En ese sentido, sentenció el Juez Kennedy, Puerto Rico se encuentra en una situación similar (reminiscent) a la de Nueva York o Massachussets bajo los Artículos de la Confederación: es decir, un estado político libre, pero asociado (“a free, but associated commonwealth”).

Para la mayoría del Tribunal, asumir que Puerto Rico está sujeto a la cláusula territorial constituye un serio error jurídico, pues no sólo supone que la Ley 600 no constituye “un pacto entre soberanos” (“a compact among sovereigns”), sino que implica que los Estados Unidos puede gobernar a ciertos territorios como colonias, lo cual sería inconstitucional de su faz pues contradice el espíritu de libertad (“the spirit of freedom”) que acompaña a la Constitución Federal y que en todo momento guió a los padres fundadores. “Estados Unidos”, expresó con fuerza el Tribunal, “no tiene, ni puede constitucionalmente tener, colonias”. La opinión mayoritaria pasa entonces a describir a Puerto Rico de la siguiente manera:

“[U]n pueblo soberano, no sujeto al Artículo IV [cláusula territorial] y asociado voluntariamente a los Estados Unidos, que en el ejercicio de su derecho a la libre determinación decidió delegar en el Congreso Federal el poder de legislar unilateralmente sobre su territorio. Dicho poder está sujeto a unos límites implícitos que surgen de la naturaleza misma del pacto, límites que cada Congreso se encuentra moralmente obligado a imponerse a sí mismo.”

Llama la atención que el Tribunal Supremo no se refirió directamente a ninguno de los llamados ‘casos insulares’, decididos en la primera parte del siglo pasado (tampoco citó en ningún momento al más reciente caso de Harris v. Rosario, 446 U.S. 651 (1980)), pero no es arriesgado concluir que esos casos fueron revocados en Rodríguez (al menos en cuanto al estatus de Puerto Rico se refiere). No obstante, el Tribunal fue muy cuidadoso al indicar que su determinación técnicamente no modifica la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos, sino que permite entenderla correctamente y aclara de forma definitiva el estatus constitucional de la isla. (“The nature of the powers that the U.S. Congress has over the island remains intact -as it was Puerto Rico who decided to delegate part of its sovereignty to our Federal legislature-, but the bases of the relationship between the two countries has been saved from any unjust charges of colonialism”).

Rodríguez vino acompañado de una opinión concurrente del Juez Breyer (a la que se unió el Juez Souter) y una opinión disidente del Juez Scalia (el Juez Thomas disintió sin opinión escrita, y el Juez Rehnquist no intervino). A continuación reseño brevemente la opinión concurrente, pues la misma podría ser de gran interés para el Partido Popular Democrático, ya que parece tener el potencial de crear importantes coincidencias entre el liderato de ese partido y su llamada ala ‘soberanista’.

El Juez Breyer indicó que el debate en cuanto a si Puerto Rico ha alcanzado un nivel de gobierno propio superior al de los estados de la unión es uno inconsecuente, pues si el acuerdo de 1952 se hubiese llevado a cabo luego de 1960, no existe duda de que el mismo hubiese sido correctamente considerado como un tratado de libre asociación (“free association with an independent State”), consistente con la Resolución 1541(XV) (1960) de las Naciones Unidas.

“Esto significa”, expresó el Juez Breyer, “que bajo el derecho internacional Puerto Rico es al día de hoy un país soberano, tan soberano como, por ejemplo, la República de Palau”. El hecho de que la naturaleza de los poderes delegados en el caso de Puerto Rico sea más amplia que en el caso del ex-territorio del Pacífico es, según la opinión concurrente, jurídicamente irrelevante (“legally meaningless”). No obstante lo anterior, el Juez Breyer reconoció que el hecho de que Puerto Rico decidiese en 1950 delegar extensos poderes al gobierno federal desafortunadamente se ha convertido en una fuente de gran confusión, hasta el punto de que en ocasiones el estatus de la isla ha sido descrito como territorial o colonial.

Sin embargo, indicó el togado, si bien es cierto que desde la perspectiva del derecho doméstico estadounidense Puerto Rico es virtualmente indistinguible (“virtually undistinguishable”) de lo que la doctrina constitucional identifica como un ‘territorio no incorporado’, “nadie debe llamarse a engaño: Puerto Rico es una nación soberana por derecho propio que ha decidido retener ciertos poderes de autogobierno local, y delegar el resto a los Estados Unidos” (“But we should not fool ourselves: Puerto Rico is a sovereign nation in its own right, even though it has freely chosen to retain only certain powers of local self-government and delegate the rest to the United States”).

A pesar de que la opinión concurrente sólo fue suscrita por los Jueces Souter y Breyer, la misma no fue contradicha en ningún momento por la opinión mayoritaria. Por su parte, en una breve pero agresiva opinión disidente, el Juez Scalia señaló que la mayoría se extralimitó (“acted presumptuously”) al expresarse sobre asuntos que no estaban ante su consideración. Respecto a si Estados Unidos tiene el poder constitucional de adquirir colonias y de ejercer poderes plenarios sobre las mismas, el Juez Scalia señaló que aunque esa práctica le parecía abominable, no existía fundamento alguno en la Constitución para sugerir que existe una prohibición al coloniaje, y que el propio texto del Artículo IV sugería lo contrario.

Demás está decir que, independientemente de las disidencias de los Jueces Thomas y Scalia, esta decisión debe ser estudiada cuidadosamente por los juristas y políticos del país. De hecho, en cierta forma, la misma da por concluido el debate en torno a nuestro estatus político. Si bien puede haber algunos que todavía insistan en la estadidad federada o en la independencia, por lo menos todos los puertorriqueños podemos descansar tranquilos en que el Tribunal Supremo del país más poderoso del planeta ha confirmado lo que ya muchos nos habían dicho: ¡Puerto Rico no es colonia!

Por supuesto, el caso de U.S. v. Rodríguez, así como la existencia de tres opiniones secretas del Tribunal Supremo de EEUU, son producto de la imaginación de este autor. Sin embargo, invito al lector a hacerse la siguiente pregunta. ‘Si el Tribunal Supremo de EEUU adoptara los fundamentos expresados en Rodríguez, ¿qué pasaría?’ La respuesta es que, aparte de los gritos triunfales de algunos líderes políticos y la confusión y quejas de otros, ¡no pasaría nada! Es decir, seguiríamos estando exactamente igual de subordinados al Congreso de los EEUU, exactamente igual de obligados a obedecer leyes y reglamentos federales creados por los políticos y burócratas de otro país, es decir, igualmente imposibilitados de gobernarnos a nosotros mismos, que lo que estamos al día de hoy. En el mejor de los casos, los tribunales no pueden hacer otra cosa que describir nuestra relación con Estados Unidos, y en el peor de los casos, justificarla (como sucedió en el caso ficticio de Rodríguez).

Por eso, no vale la pena perder el tiempo tratando de descifrar cuál es la ‘verdadera’ posición de los tribunales de EEUU en cuanto al estatus de Puerto Rico: nuestra situación colonial no depende del lenguaje contenido en opiniones de los tribunales. Quienes se benefician de debatir a profundidad el significado de tal o cual decisión judicial para nuestro estatus político son aquellos que están satisfechos con la colonia y sólo necesitan una teoría jurídica defendible, una re-interpretación legal de nuestro estatus político, para legitimarla. Pero para descolonizar a Puerto Rico, para transformar nuestra relación con los EEUU, es necesaria una acción política concertada que no les corresponde ni a jueces ni juristas.
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Independencia: Socialismo o Socialdemocracia

Algunos hemos hecho la observación de que los partidos colonialistas dominantes en Puerto Rico, a pesar de su retórica de antagonismo entre sí, coinciden en su interpretación del rol que debe tener el gobierno hacia la economía; específicamente, respecto al capital. En otras palabras, ambos el PNP y el PPD defienden el sistema capitalista, independientemente de sus peleas respecto al status de la isla. Por otro lado, una observación parecida se puede hacer de una porción significativa de las organizaciones independentistas en Puerto Rico. Por ejemplo, tanto el PIP, el MINH y el natimuerto experimento del MUS, a pesar de los antagonismos entre sí, coinciden en una síntesis socialdemócrata y tienen mínimas o inexistentes diferencias en su interpretación del rol que debe tener el gobierno respecto al capital.

El objetivo máximo del sistema capitalista es la acumulación capitalista. Se produce no para satisfacer las necesidades de la población, sino para expandir el capital infinitamente, maximizando ganancias en el proceso. La síntesis socialdemócrata de estos grupos independentistas es la misma que la del reformismo liberal a través de todo el siglo XX: un Estado democrático, representando los intereses del pueblo, puede enmarcar la dinámica capitalista de tal manera que logre que el objetivo del sistema económico sea la satisfacción de las necesidades de la población en vez de la acumulación capitalista.

El fallecido economista Paul Sweezy, ante la propuesta de reformismo liberal, hizo una serie de planteamientos sumamente interesantes. Para Sweezy, un partido político liberal (o socialdemócrata) al tomar el poder del Estado, debe cumplir con ciertas condiciones para tener la capacidad de lograr su objetivo de regular el capitalismo. Sweezy, partiendo de los procesos o intentos de reforma liberar a través del mundo, enumeró las siguientes condiciones necesarias para el triunfo de la “humanización” del capitalismo: 1) el partido debe mantenerse libre de influencia política de parte del capital en todo momento, 2) debe tomar el poder y eliminar a todos los capitalistas y sus representantes de posiciones críticas del aparato estatal, y 3) debe establecer y ejercer su poder lo suficientemente firme para que el capital reconozca que debe operar en la economía siguiendo las normas que le trace el Estado. Para Sweezy, que un partido logre estas condiciones en la actualidad es prácticamente imposible ya que el capital se encuentra en las posiciones estratégicas; el dinero, la burocracia, las fuerzas armadas, los medios de comunicación, todos son controlados por el capital. Todas estas posiciones estratégicas seguirán utilizadas por el capital para mantener la hegemonía del capital. En otras palabras, el resultado de la política liberal o socialdemócrata no será la regulación o humanización del capitalismo, sino el fracaso de la política liberal o socialdemócrata.

El independentista socialdemócrata probablemente citará el caso del capitalismo “humanizado” en Europa o los “modelos a seguir” del libro de “Soberanías Exitosas” de Collado Schwarz. Dada la actual crisis de la socialdemocracia europea y el proceso de retorno del neoliberalismo a esa parte del mundo, aparentan sustentarse los planteamientos de Sweezy de que la política liberal esta predestinada al fracaso y a la perpetuación de la hegemonía del capital. Sin embargo, aunque no se hubiese desatado la última crisis en la economía mundial, citar las socialdemocracias europeas como modelos para Puerto Rico ignora por completo la importantísima realidad de que la economía mundial no se trata de países más adelantados y países más atrasados; implicando que los atrasados pueden “alcanzar” los adelantados emulando sus modelos. La economía mundial consiste de procesos internacionales de explotación; en donde el capital de los países del centro (el primer mundo) explota los recursos y seres humanos de los países periféricos (el tercer mundo).

Partiendo de los planteamientos de Immanuel Wallerstein, cabe destacar que algunos países de la periferia han logrado convertirse en semi-periféricos, y quizás en este renglón podamos ubicar algunos de la lista de países del libro “Soberanías Exitosas.” Se trata de países que han logrado industrializarse y diversificarse lo suficiente para jugar un rol distinto en la dinámica de explotación a nivel internacional. Continúan subyugados al capital monopolista de los países del centro pero logran algún tipo de poder sobre sus países vecinos que aun son estrictamente periféricos. ¿Este es el destino que aspiran para la futura República de Puerto Rico? ¿Una situación híbrida entre explotado y explotador justificada con mayores indicadores de crecimiento que poco se relacionan al bienestar de la población?

La socialdemocracia no humanizará nuestro sistema económico. Seguirá fundamentalmente destinado a la expansión del capital a nivel local y global y no a mejorar el bienestar de los puertorriqueños. Como plantea el economista Samir Amin, las luchas anti-imperialistas están enredadas en la lucha por un sistema económico distinto, en última instancia, por una perspectiva socialista. En otras palabras, la victoria sobre el imperialismo no llegará con la independencia de Puerto Rico. Tampoco llegará si esa independencia es acompañada de intentos de reformas liberales o socialdemócratas. La victoria sobre el imperialismo solo se dará cuando se comiencen a remplazar los procesos capitalistas por procesos socialistas.

Estos planteamientos probablemente provocan en muchos de los “pragmáticos realistas” lo que el filósofo Slavoj Zizek llama el vulgar cliché anti-comunista que plantea que el fracaso del totalitarismo del siglo XX hace hablar de un retorno al socialismo una farsa. A modo de respuesta a este cliché, Samir Amin trae a colación que el capitalismo antes de establecerse como el sistema dominante a nivel mundial dio varios tropezones antes de encontrar el modo particular que asegurara su triunfo. ¿Por qué no concebir los experimentos socialistas del siglo XX como olas o tropiezos en el camino hacia esa nueva etapa superior de civilización, lejos de la barbarie implícita en la perpetuación del capitalismo? Por eso Amin insiste en que debemos aspirar a la destrucción del capitalismo mediante nuevos procesos socialistas basados en la planificación, la participación ciudadana, y la socialización de la producción y sus procesos administrativos.

Por eso considero (es mi opinión claro está; no quiero molestar a la posmodernidad insinuando que yo pienso que tengo la razón universal) que el independentismo en Puerto Rico no debe partir de la premisa de que el capitalismo no esta en “issue.” ¡El capitalismo es uno de los “issues” fundamentales! En segundo lugar, el independentismo debe desprenderse de la idea de que dentro de la colonia o tras vencer el colonialismo clásico se vencerá el imperialismo económico moderno con una política reformista socialdemócrata. Esa es la verdadera utopía. Y no es de las utopías que nos pondrán a caminar como dice Galeano; sino es de las utopías que nos estancarán en la barbarie capitalista. En el trabajo de agitación, educación y organización popular tienen que estar presentes los planteamientos relacionados a las consecuencias de la acumulación capitalista y la urgencia de crear nuevos procesos socialistas.

La Vagancia y el Mantengo de los Puertorriqueños

Cuantas veces no hemos escuchado lo siguiente??:

“El problema es q la mayoría de los boricuas son mantenidos; tienen 8 hijos pa llenar el carrito y coger suficientes cupones pa tener un plasma y directv en el caserío”–

El libro “Sobrevivencia, pobreza y “mantengo”, la política asistencialista estadounidense en Puerto Rico: el PAN y el TANF” de Linda I. Colon Reyes derrota este estereotipo y lo recomiendo fuertemente. A continuación una reseña del libro adquirida en la pagina web de Prensa Comunitaria:

Desenmascaran mitos sobre la pobreza en Puerto Rico

LUNES, 21 DE MARZO DE 2011 10:17 CARLA MINET

Como si tuviera una lupa que le permite ver al detalle la realidad del país, Linda Colón se lanzó al reto de estudiar los datos y estadísticas relacionadas con la composición socioeconómica de los grupos en desventaja en Puerto Rico y como resultado de su investigación, entrega el libro Sobrevivencia, pobreza y “mantengo”, la política asistencialista estadounidense en Puerto Rico: el PAN y el TANF. La publicación de Ediciones Callejón será presentada por la Dra. Norma Rodríguez y el Dr. Héctor Meléndez Lugo en la Librería La Tertulia en Río Piedras, este miércoles, 23 de marzo a las 7:00pm.

Durante su investigación, Colón encontró datos que confrontan de forma contundente muchos de los mitos sobre los pobres en el país. La experta en el tema, desmitifica algunas de esas concepciones. En Puerto Rico, son más las personas que viven bajo los niveles de pobreza que las personas que dependen de los programas de asistencia federal. Este y muchos otros datos sobre la política asistencialista estadounidense en Puerto Rico, están detallados en el libro.

La profesora Colón ha dedicado muchos años de estudio al análisis de la pobreza, y enseña sobre el tema en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. También fue directora de la Oficina de Comunidades Especiales y es presidenta interina de la Junta de Directores de Prensa Comunitaria.

Siempre se ha dicho que en Puerto Rico más del 60% de la población vive de la asistencia del gobierno federal. “Falso, nunca ha sido así”, asegura Colón. Según los hallazgos revelados en el libro, en septiembre del 2007, el PAN ofreció servicios asistenciales a 1,086,811 personas. Las mismas constituían el 27% de la población total de Puerto Rico. En septiembre del 2008, debido a la profundización de la crisis nacional e internacional, esa cifra aumentó a 1,243,653 (32%) personas.

Otro mito echado por el piso por Colón es aquel de que “los pobres viven cómodos porque les dan mucho dinero sin tener que trabajar”. También es falso, sustenta. “Las ayudas del PAN y el TANF son ayudas complementarias que no alcanzan para vivir. El promedio de dinero otorgado en ayuda para compra de alimento osciló entre 18 centavos diarios por persona en 1973-74, $1.62 diario en 1989-90 y alrededor de $3.57 diarios en el 2007. Esta última cifra equivale a $1.19 por comida. El promedio de ayuda recibido por personas en el 2008 era $112.87 mensuales equivalentes a $3.64 diario. En ese mismo año hubo un aumento de 8% en el precio de los alimentos. El pasado año llegó a $1.25 diario”.

Colón también exploró el perfil socioeconómico de los residenciales públicos de la isla. En el 2006 el Departamento de la Vivienda informó que en los residenciales públicos de Puerto Rico vivían 134,418 personas y alrededor de 49,413 familias. Entre las familias, 81% estaban encabezadas por mujeres. En el 2006, de acuerdo con los datos provistos por el Departamento de la Vivienda, los porcentajes de familias encabezadas por mujeres en los residenciales se mantenían sobre el 80% en muchos municipios y sobre el 70% en todos.

La situación de pobreza y su efecto en las mujeres se puede atisbar con algunos datos que recopila la socióloga. Por ejemplo, en el 2006, de acuerdo con los datos provistos por el Departamento de la Vivienda, los porcentajes de familias encabezadas por mujeres en los residenciales se mantenían sobre el 80% en muchos municipios.

Otra repetida leyenda de que las familias pobres son numerosas porque las mujeres tienen hijos para que les den más ayudas y el gobierno los mantenga también resulta ser falsa según las estadísticas. La población de Puerto Rico frenó su crecimiento y las familias que reciben el PAN tiene las mismas características que las demás. El 92% de las familias que recibían el PAN tenían 4 miembros o menos.

La presentación del libro Sobrevivencia, pobreza y “mantengo”, la política asistencialista estadounidense en Puerto Rico: el PAN y el TANF será transmitida en directo por http://www.prensacomunitaria.com.

En el contexto del nuevo Informe de Casa Blanca sobre Puerto Rico emitido esta semana, esta discusión adquiere pertinencia pues el informe parece proponer que se aumente la dependencia de la isla de los fondos federales.

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Otras entradas de idialectica relacionadas al tema:

Los puertorriqueños son vagos igual que los negros

Movimiento Unión Soberanista: ¿Colonialismo decorado?

“…hace falta comprender que el colonialismo no es meramente un estado jurídico, es un proceso político, económico y cultural. Romper con el colonialismo, no se resuelve meramente declarandonos soberanos mediante una libre asociación. Si algo debemos aprender de nuestros hermanos y hermanas en America Latina, es que la lucha por la independencia no se acaba al volvernos repúblicas soberanas. La lucha por la independencia continua, porque la lucha por la independencia no es otra cosa que la lucha contra el imperialismo capitalista…
…Si la meta es un Puerto Rico democrático y participativo desde la política a la economía, desde el gobierno del pueblo hasta la empresa obrera; verdaderamente trabajemos para lograr este objetivo y no perdamos nuestro tiempo trabajando para lograr una versión mutilada con el adjetivo de soberanía de decoración. Hagamos el trabajo en nuestras escuelas, universidades, comunidades y sindicatos; y construyamos un movimiento verdaderamente del pueblo y para una nueva sociedad…”

El Movimiento Unión Soberanista se presenta al país como una nueva alternativa electoral en el 2012. Según ellos, la soberanía es una solución anti-colonial que no es independencia. ¿Soberanía no es independencia? Según la enciclopedia Britannica, soberanía es cuando un país o nación tiene suprema autoridad sobre si misma y su territorio. Independencia es cuando un país o nación tiene autoridad sobre si misma; en contraste con pertenecer o estar bajo la autoridad de algún otro ente. ¿Alguien ve diferencias fundamentales entre estas definiciones? La independencia y la soberanía son conceptos que siempre han ido de la mano. ¿Entonces porque el MUS hace tanto énfasis en aislar el concepto de independencia del de soberanía?

Una de las razones, según ellos, es que el pueblo puertorriqueño le tiene miedo al concepto de independencia; así que quieren dejar de usar esa palabra para no espantar posibles seguidores o electores. Otra posibilidad es que quieren aislarse del concepto de independencia porque a pesar de que su retórica soberanista parecería aspirar a esto, su propuesta puede que no tenga nada que ver con independencia. A mediados de octubre El Nuevo Día publicó un artículo sobre el MUS que empieza con una cita de uno de sus líderes, David Noriega, afirmando que considera la libre asociación como un adelanto. El MUS aspira, o considera como una opción válida a la cual podríamos aspirar,  la libre asociación, la república asociada, o el Estado Libre Asociado Soberano como se le comienza a llamar en el PPD.

Podemos esperar que un acuerdo de Libre Asociación entre Puerto Rico y Estados Unidos probablemente le permitirá a Estados Unidos, con el fin de asegurar la “seguridad” de ambas naciones, continuar operando sus agencias de vigilancia y represión en el territorio puertorriqueño. A pesar de que el MUS se ha expresado en contra del militarismo estadounidense en la isla, sería poco realista asumir que, de sentarse a negociar un acuerdo de libre asociación, EEUU no haga hincapié en poder preservar sus privilegios militares sobre nuestra isla. En la actualidad, EEUU utiliza nuestro país como una base militar desde donde vigila y atenta contra la soberanía (independencia) de otros pueblos al igual que vigila y reprime movimientos sociales puertorriqueños. Un estudio reciente de The Washington Post titulado “Top Secret America” elabora sobre las organizaciones de inteligencia estadounidenses y afirma que en Puerto Rico operan estas organizaciones represivas en once localizaciones distintas alrededor de nuestra isla, desde donde atentan contra nuestro desarrollo como sociedad al igual que contra nuestros pueblos vecinos.

El presidente boliviano Evo Morales en una ocasión dijo que “donde hay una base militar de Estados Unidos…no se aseguran ni la paz ni la democracia.” Históricamente, el intervencionismo estadounidense ha sido uno de los más grandes enemigos de la paz y la democracia en América Latina y en muchas otras regiones del mundo. Aspirar a una relación política que le permita a Estados Unidos continuar utilizando nuestras tierras, aguas y cielo con sus propósitos imperialistas y anti-democráticos es hacer de nuestra nación cómplice de las fechorías del gobierno estadounidense.

Además, como explica el Lic. Berríos Martínez en el libro Puerto Rico Nación Independiente Imperativo del Siglo XXI:

“en la práctica…en el caso de Puerto Rico la Libre Asociación solo serviría para prolongar innecesariamente la subordinación a los Estados Unidos mediante la delegación de facultades de gobierno propio al gobierno de ese país… las circunstancias políticas y materiales en que se ha implantado esta versión mutilada de la soberanía nacional no están presentes en nuestro país, y por lo tanto, dicha alternativa constituiría una abdicación gratuita e inexplicable de nuestro derecho inalienable a la plenitud de los poderes de una nación libre y soberana…

Contrario a las estructuras de integración federativas o supranacionales en que los componentes delegan ciertas atribuciones y competencias a una entidad central en la que cada componente tiene, a su vez, algún grado proporcional de participación decisoria, en el modelo de libre asociación el ejercicio de los poderes delegados por parte del socio “menor” se lleva a cabo de manera virtualmente unilateral por parte del socio “mayor” en la relación de asociación. Para que no resulte obliterado el principio de soberanía se requiere que el socio “menor” tenga la facultad para poder revocar la delegación de competencias. La realidad, sin embargo, es que la absoluta dependencia financiera y gubernamental en el socio “mayor” por parte del socio “menor” convierte a este último en un ente sometido y subordinado…

La experiencia histórica, por lo tanto, es que el modelo de libre asociación ha sido una opción para lograr la descolonización jurídica solo en casos en que las circunstancias de exigua población y dependencia extrema del territorio colonial no hacían posible la creación de un aparato estatal y un sistema económico autosostenido que pudiera ejercer efectivamente todos los atributos de soberanía que componen la independencia nacional… Se trata de retazos coloniales que jamás podían ser integrados a la metrópoli pero que no contaban con la escala y el desarrollo necesarios para ser plenamente responsables por todos sus asuntos nacionales como lo requeriría el modelo descolonizador de la independencia.

Sorprende pues que en Puerto Rico, con cuatro millones de habitantes y una economía mayor y más sofisticada que la de muchísimos países independientes, y con una larga tradición de modernidad y tecnificación en sus estructuras gubernamentales, haya quien pueda ver en el modelo de la libre asociación una alternativa de descolonización para nuestro país…

Proponer el modelo de libre asociación para Puerto Rico, por lo tanto, también equivale a reafirmar el mito colonial de que Puerto Rico no tiene la capacidad de poder ser un país plenamente independiente, abonando así a la ofuscación y a los prejuicios existentes.”

Los planteamientos de Berríos son fundamentales ya que el MUS argumenta “que en Siglo XXI no hay ya países plenamente independientes y que las alianzas basadas en sus propias soberanías que establecieron los países de la Unión Europea y, en alguna medida, los de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), … , están en vías de convertirse en la manera predilecta de organización política a nivel internacional.”

El problema es que el MUS no toma en cuenta que esas relaciones como la UE y UNASUR son más simétricas, los países miembros son más equivalentes y se ve menos la dinámica de países dominantes y dominados; a diferencia de una posible asociación en soberanía con EEUU, que perpetuaría la relación de metrópoli y neo-colonia.

Una de las mejores expresiones hechas sobre la propuesta de libre asociación la hizo el Comandante Filiberto Ojeda Ríos en un mensaje que le envío en el 2001 al capítulo de Mayagüez de la Federación Universitaria Pro-Independencia en la ocasión de su 25to Congreso:

“En nuestro país escuchamos constantemente voces que presentan alternativas que en el fondo y por bien intencionadas que puedan ser encierran graves peligros. Son voces que hacen llamados para que todos los independentistas nos unamos a las reformas que emanan de los intereses de los explotadores tradicionales. No nos cabe duda alguna de que es muy importante aprovechar todos los espacios que puedan ser creados por los partidos tradicionales en aras de su propia consolidación y supervivencia.

Si esos partidos en su tradicional vacilación y oportunismo quieren mas autonomía, bienvenida sea. Si esos partidos en aras de sus propios intereses y por temor a perder todos sus beneficios y privilegios solicitan a los colonialistas mayores poderes, bienvenido sea. Si esos oportunistas y mentirosos que han subido a nuestro pueblo al estado de indefensión y mendicidad que lacera de manera dolorosa nuestra dignidad como seres humanos y como pueblo ahora quieren Repúblicas Asociadas, bienvenida sea. Aprovecharemos esos espacios pero no trabajaremos para ellos ni para que lo logren. Que lo hagan solos de la misma manera que por décadas han mentido, reprimido de manera criminal, engañado, manipulado, y vivido como parásitos a expensas de nuestro pueblo.

Han sido ellos quienes por cobardía han permitido convertir a nuestro pueblo en uno de pordioseros, de carne de cañón, y de disolución social que se caracteriza por el flagelo de las drogas, de la corrupción y la politiquería. Cada vez que se han encontrado en una encrucijada entonces miran hacia la izquierda y piden auxilio; y los independentistas en nuestra debilidad ideológica los rescatamos para que puedan continuar con sus desmanes contra todo el pueblo una vez vuelven a sentirse seguros en el poder…

Tenemos que romper con nuestras incertidumbres y actitudes derrotistas. No somos un pueblo diferente a otros pueblos que han logrado conquistar sus vindicaciones políticas y humanas con el sacrificio que siempre fue la fortaleza de nuestros patriotas mas abnegados. La unidad de nuestro pueblo tiene que emanar de las propias raíces del pueblo. Tiene que ser como lo sucedido en Vieques, el resultado de esfuerzos mancomunados y que se desatan aun por encima de las intenciones de los partidos tradicionales… Mientras exista un solo soldado yanqui en nuestra patria, los puertorriqueños no somos libres y nuestros hermanos latinoamericanos se verán amenazados …. ¡Que viva Puerto Rico Libre! ¡Hasta la victoria siempre!”

No considero útil comenzar a afirmar que los independentistas que ahora se vinculan al MUS no son “verdaderos” independentistas”.  Sin embargo, sí considero útil exhortar a los independentistas a que sean críticos de la propuesta de libre asociación. Me tomo el atrevimiento de especular que este movimiento tiene tres posibles desenlaces: 1) no recluta suficientes adeptos y eventualmente se disuelve o no aporta nada a algún cambio fundamental en la política del país, 2) se alía con el PPD y perpetúa la dictadura de los politiqueros demagogos y sus amigos adinerados al igual que perpetúa el colonialismo en Puerto Rico, o el último desenlace, que sería el menos probable, 3) que se convierta en una fuerza electoral abrumadora, logre un acuerdo de libre asociación con EEUU, y perpetúe el neocolonialismo por décadas más; lo que a su vez perpetuaría que el poder político y económico se quede en las manos de minorías nacionales o extranjeras en vez de distribuirse entre todos los puertorriqueños y las puertorriqueñas.

Sobre todo, hace falta comprender que el colonialismo no es meramente un estado jurídico, es un proceso político, económico y cultural. Romper con el colonialismo, no se resuelve meramente declarandonos soberanos mediante una libre asociación. Si algo debemos aprender de nuestros hermanos y hermanas en America Latina, es que la lucha por la independencia no se acaba al volvernos repúblicas soberanas. La lucha por la independencia continua, porque la lucha por la independencia no es otra cosa que la lucha contra el imperialismo capitalista. La lucha por la independencia, si es genuina, es la lucha por el Socialismo del Siglo XXI.

El trabajo educativo que el MUS  llevo a cabo bajo el Instituto Soberanista fue valioso; pero es fundamental que mantengamos claras nuestras metas y nuestros objetivos. Si la meta es un Puerto Rico democrático y participativo desde la política a la economía, desde el gobierno del pueblo hasta la empresa obrera; verdaderamente trabajemos para lograr este objetivo y no perdamos nuestro tiempo trabajando para lograr una versión mutilada con el adjetivo de soberanía de decoración. Hagamos el trabajo en nuestras escuelas, universidades, comunidades y sindicatos; y construyamos un movimiento verdaderamente del pueblo y para una nueva sociedad.

Luis Muñoz Marín de Pablo Neruda

LUIS MUÑOZ MARÍN
Hay un gordo gusano en estas aguas
en estas tierras un rapaz gusano;
se comió la bandera de la isla
izando la bandera de sus amos,
se nutrió de la sangre prisionera,
de los pobres patriotas enterrados.
En la corona de maíz de América
creció la gusanera del gusano
prosperando a la sombra del dinero,
sangriento de martirios y soldados,
inaugurando falsos monumentos,
haciendo de la patria que heredaron
sus padres, un terrón esclavizado,
de la isla transparente como estrella
una pequeña tumba para esclavos,
y convivió este verme con poetas
por sus propios destierros derribados
repartió estímulo a sus profesores
pagando a pitagóricos peruanos
para que propagaran su gobierno,
y su Palacio era por fuera blanco
y adentro era infernal como Chicago
con el bigote, el corazón, las garras
de aquel traidor, de Luis Muñoz Gusano,
Muñoz Marín para la concurrencia,
Judas del territorio desangrado,
gobernador del yugo de la patria,
sobornador de sus pobres hermanos,
bilingüe traductor de los verdugos,
chofer del whisky norteamericano.

Silvio Rodriguez habla de Puerto Rico

“Mi nocion primera de Puerto Rico, me la dio Marti, en
su ultima carta a Manuel Mercado, cuando dijo que todo
lo que habia hecho y lo que haria era para impedir que
los Estados Unidos se aduenara de Cuba y Puerto Rico y
caer con esa fuerza mas sobre los pueblos de LatinoAmerica.
Eso fue lo primero que a mi he hizo pensar en Puerto Rico,
no como una isla que en la geografia, sino como otra cosa.

Porque Marti dijo eso? Que pasa con Puerto Rico? A partir
de alli yo me empece a hacer preguntas. Empece a adentrarme
en el drama de Puerto Rico.
Luego duranto tantos anos del conocimiento, del contacto con
tantos amigos, muy especialmente Roy, aunque conozco mucho
otros Puertorriquenos y muchos otros trovadores, cantantes y
musicos Puertorriquenos, muy patriotas, como El Topo, como
Lucecita, como El Jibaro, como Danny Rivera, que son mis amigos
a traves del tiempo. Y a traves de ellos he aprendido lo que es
el sentimiento del Puertorriqueno Patriota.

Y luego conocer parte de la historia de Puerto Rico, las frustraciones
a las que obligaron a este Pueblo, la rebeldia que tambien encarnaron
gente como Don Pedro Albizu Campos y luego con la generacion de
Lolita Lebron y de todos aquellos que asaltaron el Congreso.
Y luego lo que ha sucedido entonces aca.

Ahora el drama que ha sucedido con los Presos Politicos Puertorriquenos,
que se declararon Prisioners de Guerra, que tienen Condenas Absurdas,
y que nadie habla de eso y que parecen cosas olvidadas y como
condenadas a que sean asi per secula seculorum.

Es una cosa asombrosa. El otroa dia hablando yo con Roy hablando de
otras cosas y de pronto caimos en este tema y me habla de un pintor
que tenia echado creo que 90 y pico de anos de carcel.
Meterle 97 anos a alguien me parece una cosa totalmente desmedida.
Y contra eso no se puede hacer nada? Contra eso se ha luchado mucho,
yo te voy a explicar bien, pero eso es una cosa muy dificil.

Yo decia: Caballero! En Cuba ha pasado que uno no es ni artista, que
se finge artista, que se la ha capturado en actividades propiamente
militares, se laha metido no se que cantidad de anos por atentar contra
la seguridad del Estado, se ha hecho una campana internacioncal que ha
llegado hasta la ONU, se ha precionado, lo han soltado, y el tipo no
es ni artista. Ya se han armado unos lios tremendos y este hombre que
es un artista de berdad (Elizam Escobar) le han metio casi 100 anos y
nadie habla de este hombre.
Entonces por que se habla tanto de cualquier cosa que suceda en Cuba, y por
que se habla tan poco de las verdaderas cosas horribles que pasan en
Puerto Rico? Eso es asombroso. Eso es sencillamente asombroso.

Silvio Rodriguez

Fuente: http://www.silviorodriguez.org/content/p-0117.htm