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Puerto Rico y Honduras en el mismo tornado político

Ambos pueblos, el hondureño y el puertorriqueño, se encuentran sufriendo los estragos de básicamente el mismo tipo de tornado político y económico. En el caso de Honduras, el golpe de estado del 2009 puso en alto los avances que intentaba llevar a cabo el gobierno de Manuel Zelaya en aquel momento para profundizar la democracia mediante mecanismos participativos. El golpe de estado representó un distanciamiento del concepto de democracia y el poder del pueblo y un regreso al gobierno de unos pocos y para unos pocos. Este ataque dio paso a la implementación de la ya desacreditada receta neoliberal. El gobierno de Porfirio Lobo ahora implementa medidas que solo perjudicarán a los pobres en ese país al aumentar los costos de los servicios públicos (como el agua y la luz) mientras que reduce gastos en programas sociales que ayudan a la población empobrecida.

En el caso de Puerto Rico, vivimos desde hace siglos en un ataque permanente a nuestra democracia sencillamente porque vivimos colonizados. El poder, en última instancia, recae en las manos de un poder extranjero, y no en las manos de los puertorriqueños. En adición, el gobierno colonial del ELA carece de mecanismos participativos que nos pudiesen comenzar a acercar a una verdadera democracia. El modelo pseudo-democrático puertorriqueño nos asegura un gobierno de unos pocos y para unos pocos igual que en Honduras. Este modelo es el que permitió que el arduo defensor de los ricos y empresarios Luis Fortuño llegase a la gobernación de nuestro país y comenzará a aplicar la misma receta neoliberal que aplica Lobo en Honduras. El gobierno gasta menos y cobra más por sus servicios con el objetivo de permitirle a los ricos y empresarios jugar un rol más protagónico en el país. De eso se trata en realidad. ¿Quién debe participar más y ser más protagónico en la toma de decisiones? ¿el pueblo? ¿o los ricos y empresarios? Para Fortuño, Lobo, Estados Unidos, el PNP y el PPD la respuesta es los ricos y empresarios. El pueblo debe responder con combatividad y militancia que la participación y el protagonismo donde deben estar es en las manos del pueblo.

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El eje del mal está en otro sitio

Por: Juan Carlos Monedero
::Público

Una cualidad extraña de la existencia de presidentes como Álvaro Uribe es que permite tomar sin margen de error el pulso moral a la política internacional.

Su notada actividad, incluyendo bombardeos a países vecinos, y la trinchera que cava con sus políticas contra la disidencia -asesinato de civiles por el Ejército y su presentación como guerrilleros, el hostigamiento mortal a comunidades indígenas, o el hecho de que el 70% de los sindicalistas asesinados en el mundo sean colombianos- podría ayudar a pensar que el eje del mal está en otro sitio diferente al que normalmente se refiere. Pero la política internacional es el reino hobbesiano por excelencia.

En el movido escenario latinoamericano, la presencia anacrónica de un gobierno de derecha dura y plenamente alineado con la política más rancia de EEUU recuerda con cierta exageración aquellos vientos antiguos de la política de la contención, según la cual no hay otro escenario de relaciones internacionales que el que marca el principio de conmigo o contra mí. Ya lo dijo Roosevelt de Somoza y nadie le llevó la contraria: ”Es un hijo de perra pero es nuestro hijo de perra”. Con una lógica de cierre geográfico, la Honduras de Micheletti hace igualmente su parte.

Los golpes se avalan

Con el declive del PAN mexicano, Uribe se ha convertido en la pieza clave de la estrategia norteamericana, empeñada en remendar los rotos neocon de Bush en su intento mesiánico de evangelizar a los judíos ayudándoles previamente a machacar a los árabes. Así, los golpes se condenan pero se avalan; la IV Flota vuelve a estar operativa; se instalan bases militares; la política antidrogas se monopoliza entre el mayor productor y el mayor consumidor; y se estigmatiza cualquier política alternativa que se salga de ese esquema.

La política de patio trasero reclama gobernantes algo más que amables con los intereses norteamericanos. En un documento desclasificado de septiembre de 1991, se señala por parte de la DIA estadounidense que Uribe fue un importante actor del cártel de Medellín, amigo personal de Pablo Escobar y responsable en la alta política colombiana de los contactos con el narco y los paramilitares.

Igualmente se señala que el asesinato de su padre -a menudo presentado por el propio Uribe como el argumento para su compromiso contra la guerrilla- fue fruto de una venganza interna de las luchas entre clanes del narcotráfico.

Tantas reelecciones como fueran necesarias

Con semejante historial, es evidente que el control estadounidense sobre Uribe va más allá, incluso, del que pudo tener en su día con Noriega en Panamá. Como se vio en la cumbre de la UNASUR en Bariloche, le corresponde a Uribe, en estricta soledad, defender los intereses de EEUU en la región. Bases militares extranjeras incluidas. Esto, igualmente, da muchas claves de las razones de Uribe para lograr mantenerse en la Presidencia de Colombia. Un seguro jurídico hacia fuera y hacia dentro. Lo que obliga a tantas reelecciones como sean necesarias.

No deja de llamar la atención que la reelección de Chávez , motivada por la incapacidad de la revolución bolivariana de articular otros liderazgos capaces de profundizar los logros del proceso, haya sido estigmatizada a la altura del golpe constitucional de Hitler en 1933, mientras que la reelección de Uribe se presenta como un honrado ejercicio democrático. De hecho, y como ha denunciado la oposición, la discusión acerca de las bondades o maldades democráticas de la reelección ni se tocaron. La discusión era otra.

La Cámara de Representantes colombiana, donde casi la mitad de los congresistas uribistas están investigados, procesados o bajo sospecha de vinculaciones con el narcotráfico, el paramilitarismo y la corrupción , acaba de aprobar un proyecto de ley que permite a Uribe un tercer mandato. Como en tantas otras ocasiones, la democracia colombiana tiene una última salvaguarda en la Corte Constitucional.

Pero la política internacional no suele detenerse en la gramática jurídica. Y aún menos cuando el trío Chávez, Morales y Correa corre con la cuenta de todo lo realmente preocupante. No lo olvidemos: lo relevante es que Uribe es ”uno de los nuestros”.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/248325/uribe/colombia/eje/mal/sitio

Juan Carlos Monedero es profesor de ciencia política en la Universidad Complutense (Madrid).

Ante el golpe militar, resistencia popular

Por Dr. Michael González-Cruz
http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=EBDD6C7C304856266F66560C55909EBA

El domingo 28 de junio de 2009 nos sorprendió el secuestro y expatriación del presidente hondureño Manuel Zelaya Rosales. La potente señal de Telesur en la voz del presidente Hugo Rafael Chávez Frías comunicaba al mundo que los mandos del ejército hondureño al servicio de la elite de derecha tomó el poder en abierta violación al derecho constitucional de la república hondureña. Desde Venezuela, Chávez inicia una red de solidaridad y comunicación que tuvo el efecto inmediato de movilizar respuestas populares y diplomáticas en todo el hemisferio.

En resumen, la respuesta diplomática consiste en condenar el golpe de estado y encauzar recursos para preservar la paz y el orden en la región. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega quien actualmente coordina los esfuerzos del ALBA preparó el terreno para levantar un sólido respaldo al gobierno legítimo del Presidente Zelaya. Podemos afirmar que la política de los países del ALBA influyo el rumbo que siguieron organismos internacionales tradicionales como la Organización de Estados Americanos y la Organización de Naciones Unidas y determinó el tono de las herramientas regionales como el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y el MERCOSUR.

Desde el Paraguay el P-MAS nos informa que en la reunión del MERCOSUR “El discurso más fuerte provino de Evo Morales, quien acusó a Estados Unidos de ser el principal causante del Golpe a la democracia de Honduras. “El origen del golpe de Estado es la presencia militar norteamericana en Honduras que fundamentalmente se basa en el Comando Sur y tengo algunas pruebas… si nosotros como presidentes no liberamos a nuestras fuerzas militares, de seguro que en cualquier momento van a seguir gestándose golpes de Estado”. Los Latinoamericanos estamos ante una forma de guerra mediatizada por los aparatos de inteligencia vinculados a los EEUU y los medios de comunicación que responden a los grandes intereses norteamericanos.

Es evidente que la iniciativa del Presidente Chávez, por medio del ALBA, ha logrado abonar el liderato de los dirigentes nacionales de nuestra América Latina. Como veremos el ALBA multiplica sus fuerzas por medio de sus enlaces formales de las naciones estados y las redes de movimientos sociales adscritas al mismo organismo continental. Estamos en el Siglo XXI ante un nuevo balance de las fuerzas internacionales donde la espada de Bolívar cuenta con sin iguales lugartenientes. Ahora, si bien la respuesta internacional es fundamental para encauzar el proceso de liberación de Honduras, los protagonistas de esta nueva lucha son los movimientos sociales en las bases nacionales. Estos movimientos se enfrentan a una situación y adversario particular detrás del golpista Micheletti.
El presidente no puede contar con el apoyo oficial de su partido político pues incluso los congresistas electos por el mismo se prestaron para el operativo golpista y el liderato de derecha de ese partido se opone a la celebración de la asamblea constituyente que reformaría las estructuras de participación política en Honduras. Estas nuevas formas de participación pueden ampliar los derechos ciudadanos, cambiar el balance político acercando más a las clases trabajadoras y medias a las estructuras de poder. No pasemos por alto que en 1982 la elite hondureña propuso que el país se convirtiera en un “estado libre asociado” de los EEUU, como Puerto Rico.

La derecha hondureña y su ejército profesional vinculado a los grandes intereses norteamericanos entienden que la asamblea constituyente propuesta por Zelaya atenta contra su poder y riqueza. El presidente Zelaya necesita responder a las fuerzas populares que actualmente resisten el golpe de estado para continuar con las reformas que a largo plazo podrían generar un verdadero proceso de liberación nacional librando a Honduras de los vestigios neocoloniales producto de la política intervencionista de los EEUU.

Los movimientos sociales hondureños conforman una gama de organismos civiles entre los que se destacan grupos como Comité de Familiares Detenidos y Desaparecidos de Honduras (COFADEH) fundado en 1982 cuando los EEUU implantaron su “Doctrina de Seguridad Nacional” para subordinar las instituciones civiles a las fuerzas armadas. Estas agrupaciones obreras, campesinas, cristianas, estudiantiles, defensoras de los derechos humanos se han unido en el Frente Nacional Contra el Golpe de Estado. Desde el 24 de julio coordinan una resistencia que se manifiesta en concentraciones urbanas en Tegucigalpa, marchas de las provincias a la frontera, campamentos y protestas en las vías de comunicación del país.

La pagina del Frente es http://contraelgolpedeestadohn.blogspot.com/ en ella pueden acceder a todos los comunicados, foto reportajes y seguir el curso de la lucha del pueblo hondureño. El lector podrá notar que las acciones concertadas por el Frente pretenden que, más allá de la restitución del presidente Zelaya, el pueblo pueda expresarse en la urnas a favor de una reforma constitucional que mejore su calidad de vida y cambie las relaciones de poder dominadas por la oligarquía hondureña y los agentes de los EEUU en el país.

Estos movimientos sociales han logrado manifestarse más allá de sus fronteras gracias a la bolivariana Telesur y a los medios de comunicación independientes como Radio Globo y Radio Progreso, ambos accesibles en la internet y vinculados a mingas informativas de otros países de la región. éstos y otros medios alternativos, valientemente han retado la censura denunciando la violación a los derechos humanos, los secuestros y detenciones ilegales del ejercito, incluso exponiéndose a la violencia de la dictadura de Micheletti y las agrupaciones de la derecha golpista.

Desde Puerto Rico debemos estudiar la resistencia hondureña que por medio de la resistencia civil enfrenta un estado golpista entrenado por el aparato militar norteamericano y los mismos servicios de inteligencia que en nuestra nación han mantenido el régimen colonial. La combinación del apoyo internacional, medios de comunicación alternos y una resistencia tácticamente diversa apuntan a un proceso de liberación nacional exitoso. Quede sobre nuestro tapete sincronizar acciones de solidaridad con el pueblo hondureño desde nuestra nación denunciando el golpe y apoyando la asamblea constitucional del pueblo de Morazán. Esperamos que la consigna ¡Ante el golpe militar, resistencia popular! continúe cobrando dimensiones continentales en Nuestra América.