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Independencia y Socialismo – Cesar Andreu Iglesias (PDF)

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“Cuando en 1951 publicó su primer libro (una selección de sus ensayos políticos), César lo tituló Independencia y Socialismo.  El título era acertado, pues expresaba en forma clara y sintética el tema central que unía los materiales diversos recogidos en el volumen. Más que eso: este sencillo título formulaba en forma compacta -de consigna- el programa político fundamental de toda su vida: la necesidad de unir la lucha por la independencia de Puerto Rico con la lucha por la emancipación social (por la transformación radical del sistema social imperante).” -Georg H. Fromm

Estructuras de Clase y Cambio Social: Un dialogo sobre los ricos y la independencia

Por Ricardo R. Fuentes-Ramírez*/Especial para CLARIDAD

 

El compañero Hiram Lozada Pérez recientemente publicó una nota en [Claridad] titulada “Los ricos y la independencia,” que pone sobre la mesa el importantísimoasunto de las clases sociales y las tácticas de lucha dentro de la colonia. Lozada hace un llamado a “renunciar a lasconsignas de lucha de clases,” recalca que debemos tomar “cada cosa en su tiempo,” y así “utilizar, con visióntáctica, todo el imaginario liberal del consenso social.” Incluso, fue el propio Marx quien primero enfatizó laimportancia de aspirar a “cada cosa en su tiempo.” Para Marx, por ejemplo, la tarea de los irlandeses era unarevolución nacionalista, para adquirir su independencia de los ingleses, y lograr pleno desarrollo capitalista. Sololuego de esto se podía hablar de condiciones para luchar por el socialismo, en un futuro. Stalin continuópromoviendo esta visión de “cada cosa en su tiempo,” argumentando que la tarea de los comunistas en los paísesdominados por el imperialismo era aliarse, e incluso en ocasiones subordinarse, a las luchas anti-imperialistas bajoel liderato de los ricos.

 

La estrategia estalinista se promovió tanto en naciones que aun eran colonias, como en países en vías de desarrollo que ya habían adquirido su independencia, y por tanto eran neocolonias. Es en las neocolonias del mundo donde en la práctica se toparon con que en la fase actual del sistema mundial, la lucha anti-imperialista es ferozmente obstaculizada por los ricos de los países dominados. Como el propio Lozada reconoce, los ricos logran beneficiarse del arreglo colonial. Les resulta más táctico aliarse con el imperio, quearriesgarse con la posible volatilidad de un proceso emancipador. Precisamente por esto, José Carlos Mariátegui concluyó en 1927 que en Latinoamérica, “no es posible ser efectivamente nacionalista y revolucionario sin sersocialista.”1

 

Algunos argumentarán que la visión de Mariátegui, que luego fue la del Che, solo aplica a naciones que ya han obtenido su independencia. Por esto, vale la pena discutir la visión del teórico y revolucionario Amílcar Cabral, y su experiencia en la lucha por la independencia de Guinea-Bisáu y Cabo Verde. Cabral concluyó que en las colonias, cuando el poder político-administrativo está en manos del invasor, es posible lograr un grado de “consenso social,” como le llama Lozada, para organizar un frente amplio para la descolonización. Sin embargo,tan pronto se obtiene la independencia, y el poder político-administrativo se vuelca sobre manos locales, la luchade clases al interior de la nación se manifiesta, y cualquier tipo de proyecto que intente aglutinar los ricos y lostrabajadores estará destinado al fracaso. Precisamente esto ocurrió en Guinea-Bisáu y Cabo Verde, y suindependencia ha sido, como la de la mayoría de los países en vías de desarrollo, una farsa, reproduciendo losmismos problemas de la colonia en la neocolonia. Puerto Rico produce un caso particular, en donde aun siendocolonia, el poder político-administrativo ya está en manos locales. Por esta razón, la lucha de clases ya semanifiesta a nivel del estado colonial, y no solo resulta sumamente poco táctico enterrar nuestras consignas declase, sino que resulta ilusorio pensar que un proceso de liberación genuina pueda ser llevado a cabo en alianza detú a tú con los ricos. ¿Acaso la ola neoliberal que nos arropa, y el hecho de que sistemáticamente se pone sobre los hombros del pueblo trabajador la carga de la crisis, no basta como evidencia de que la lucha de clases es uno delos ejes de nuestros problemas contemporáneos?

 

No se trata, como intenta caricaturizar Lozada, de obtener laindependencia y la revolución social a la vez con un ejército. En Puerto Rico, hacen falta por ocurrir un sinnúmerode procesos antes de poder construir una economía plenamente socialista. Sin duda alguna, necesitamos primerola liberación nacional, la creación de una economía genuinamente nuestra, y su protección de la competenciadestructiva de los países capitalistas avanzados. Similarmente, hace falta integrar a nuestra economía la granporción de nuestra población que ha sido marginada de la misma, y asegurarle a todos los puertorriqueños ypuertorriqueñas una educación pública, accesible, y de calidad a todos los niveles. Estas tareas no sonnecesariamente socialistas, y no se trata de saltar etapas. Sin embargo, debemos reconocer, como reconocieronanteriormente Mariátegui y el Che, que estas tareas no serán completadas a profundidad bajo una alianza con obajo el liderato de los ricos. Junto a estos, siempre se lograrán victorias limitadas, tímidas, transitorias, o fáciles derevertir.

 

No se está planteando que no podemos hacer algunas alianzas con algunos ricos. Se está planteando que debemos reconocer que las relaciones sociales actuales provocan en nuestra lumpenburguesía local un carácter conservador y reaccionario. De éstos participar en un proceso de liberación nacional, debería ser subordinados al liderato del pueblo trabajador, en lugar de como socios iguales o bajo su liderato. Sería tragicómico que PuertoRico no sea capaz de internalizar las lecciones de los países que ya han logrado su independencia. Principalmente, debemos internalizar que las independencias obtenidas bajo el liderato de los ricos, no solo reproducen todos los problemas de la colonia en la neocolonia, sino que los empodera aun más, provocando un profundo retraso del cambio social. Si no queremos que nuestra independencia sea una farsa, no debemos enterrar el análisis ni las consignas de clases. Por el contrario, el análisis de clases nos permite asegurarnos que nuestra independencia sea genuina, y no meramente una transición del colonialismo al neocolonialismo. Sin duda alguna, como ya se ha dicho, obtener la independencia y una plena economía socialista madura simultáneamente es una propuestaabsurda. Antes de remplazar nuestra economía en su totalidad por una economía socialista, necesitamos unprofundo y largo proceso de reconstrucción, o mejor dicho construcción nacional. Sin embargo, solo el pueblotrabajador puede dirigir este proceso si deseamos que sea exitoso.

 

Nota

 

1. José Carlos Mariátegui- Prólogo a Tempestad en los Andes (1927)

 

* El autor es estudiante doctoral de economía en UMASS-Amherst.

© Claridad 2004-2009 | http://www.claridadpuertorico.com | Generado: may 06, 2014

 

 

EEUU saca mas ganancias de PR que lo que brinda en ayudas, pero…

No hay duda de que las empresas estadounidenses generan más ganancias en Puerto Rico que lo que el gobierno federal envía en transferencias federales a la isla. Sin embargo, debemos ser cuidadosos con el uso de las estadísticas en este asunto.

El valor quizás central en toda la discusión es el total que las empresas manufactureras estadounidenses sacan de Puerto Rico anualmente. Los famosos $30 mil millones (a veces $34 mil millones) que “generamos” nosotros y nosotras que ellos se llevan. De este valor, normalmente sumado con lo que le compramos a Estados Unidos en mercancías, es que se extraen las conclusiones sobre que EEUU se gana X veces más con Puerto Rico de lo que nos da en ayudas federales. Constantemente escucho independentistas hablar de que ganan 15 veces más o a veces hasta 25 veces más de lo que nos envian en ayudas. Recientemente el Boricuazo en un programa de radio cuyo video ronda por Facebook y Youtube planteó una proporción de cerca de 20 veces más. El problema es que los famosos $30 mil millones realmente no son $30 mil millones. Esa magnitud esta significativamente inflada.

Se trata de un fenómeno (resaltado por el economista Argeo Quiñones y discutido por Cesar Ayala y Rafael Bernabe en su libro Puerto Rico in the American Century) conocido como “Income-Shifiting” o “Transfer-Pricing.” Se refiere a que como durante la época 936 en Puerto Rico las grandes empresas foráneas no pagaban impuestos, reportaban en la isla ganancias que realmente no fueron generadas aquí, para no pagar impuestos por ellas. Ayala y Bernabe discuten que estudios concluyeron que esa manera de evitar contribuciones se volvió en el atractivo principal para muchas empresas. Al las 936 reorganizarse como CFCs, la dinámica continuó, y así mismo lo reconoce el US Government Accounting Office. Otro estudio demuestra que la mayoría de lo que se apunta como producción en Puerto Rico por parte de estas empresas en realidad es una transacción en papel, y en realidad lo que se genera en la isla de manufactura es cerca de un 50% menos de lo establecido.  Esto implica que los famosos $30 mil millones que nos sacan podrían acercarse más a unos $15 mil millones. Y la proporción de cuanto más sacan los EEUU de Puerto Rico de lo que nos dan cae a 10x o hasta 6x, dependiendo del año y las cuentas seleccionadas.

En otras palabras, debemos tener cuidado con cómo utilizamos estos números y las conclusiones y/o propuestas que extraemos de ellos. Indiferentemente, si se trata de que nos “explotan” a un 2000% o un 600%, la colonia es inaceptable, la lucha por la independencia igual de urgente, y la viabilidad de nuestra independencia igual de incuestionable. Pero es importante hacer énfasis en esta dinámica del “Income-Shifting” ya que es fundamental para entender nuestra realidad socio-economica pero tiene poca resonancia (por no decir es completamente ignorada) en la discusión publica a nivel nacional como a nivel del independentismo.

Primero la independencia, después hablamos de capitalismo o socialismo

Esta idea de que la prioridad para los movimientos sociales en Puerto Rico debe ser exclusivamente la independencia, no la transformación de nuestra sociedad, es muy común en los movimientos independentistas en la isla. Es una mentalidad mecánica y derrotista que promueve la idea de que mientras seamos colonia solo podemos luchar por la independencia. El desarrollo de luchas en contra del machismo, la homofobia y la destrucción de nuestro medio ambiente son ejemplos de que dentro de la colonia se puede trabajar en otras áreas que no sean estrictamente el fin de la colonia. ¿Por qué no ver la lucha contra la dictadura del capital de la misma manera? Si aspiramos a una república radical que realmente empodere las masas, donde se trabaje para mejorar nuestras vidas y no para el lucro de unos pocos, ¿acaso no podemos educar y organizar con esa meta en mente desde la actualidad? ¿El planteamiento realmente es que tenemos que esperar hasta que Puerto Rico sea independiente para comenzar a educar y organizar para construir esa patria radical? Creo que ese no es el asunto.

Yo me atrevo a especular que la mayoría de las personas que plantean “primero independencia, después hablamos de socialismo” no creen en construir una nueva sociedad, distinta y lejana al capitalismo. Quizás piensan como el neoconservador estadounidense Francis Fukuyama que tras la caída del bloque soviético se acabo la historia y debemos aceptar la “realidad” de que capitalismo es lo que hay y habrá. Quizás para estos independentistas la solución es meramente intentar regular y “humanizar” el capitalismo a través del Estado.

El fallecido economista Paul Sweezy me convenció de que el capitalismo no se puede humanizar ni regular, como ya discutí en otra nota. En el mundo tan interconectado que vivimos, en donde la mayoría de los problemas que afectan los puertorriqueños y las puertorriqueñas se pueden vincular directamente con el funcionamiento del capitalismo global, más que nunca la propuesta del socialismo tiene vigencia en nuestro país. Y no pretendo esperar hasta la independencia para trabajar por ese objetivo. Al igual que no pretendo esperar hasta la independencia para que se trabaje contra la homofobia, el machismo o a favor de la protección de nuestro medio ambiente.

En un contexto, que yo considero paralelo, Filiberto Ojeda Ríos dijo que si surgen movimientos que crearán nuevos espacios, que en la práctica solo beneficiarán a los tradicionales explotadores, aprovecharemos los espacios; pero no lucharemos para ellos. Yo no dedicaré ni un suspiro a la lucha por una independencia que no vaya de la mano con la eliminación de la estructura de clases capitalista. Sea en colonia, libre asociación, o república, seguiré intentando sembrar consciencia sobre la urgencia de construir una nueva sociedad no-capitalista.

Supongo que siempre habrán independentistas que solo aspirarán a una república burguesa (aunque no le llamen así). Sin embargo, eso no implica que debemos caer en una actitud sectaria. La consigna debe ser unidad en la acción; o convergencia en la diversidad como dice Samir Amin. Seguiremos trabajando juntos para los objetivos que tenemos en común a pesar de nuestras metas distintas.

Democracia Participativa no basta, ¡hay que salir del capitalismo!

Construir una sociedad democratica y participativa es una meta fundamental para la humanidad. ¿Pero que sucede si se logra profundizar la democracia participativa sin alterar la estructura de clases capitalista? En alrededor de veinte estados de Estados Unidos se han enmendado las constituciones estatales para permitir iniciativas ciudadanas por medio de la recolecta de firmas para la realización de plebiscitos. Con estas medidas, los ciudadanos se vuelven sujetos activos y protagónicos en la legislación. Esto ha permitido el desarrollo de una cultura de democracia directa en varias partes de Estados Unidos. Sin embargo, como ya se ha dicho, la estructura de clases capitalista no se alteró. ¿Qué ocasionó esto?

Compañías como Wal-mart han empleado personas para recoger firmas y gastado millones en propaganda para convocar plebiscitos e influenciar en los votos de los electores. El fin es ir por encima de regulaciones que intentaban proteger a comunidades frente a esta corporación. Target, Home Depot y farmacéuticas también han aprovechado las iniciativas ciudadanas y los plebiscitos ciudadanos con el mismo fin. A través de mecanismos de democracia participativa, corporaciones han logrado ir por encima de planes de uso de terreno para construir más filiales o de un tamaño superior al previamente acordado. A través de esta iniciativa que tenía el fin de empoderar a los ciudadanos, las corporaciones han tenido un nuevo mecanismo, utilizando la necesidad de algunos ciudadanos de conseguir un empleo y aprovechando su potencial económico para desinformar a través de los medios de comunicación, para imponer su voluntad y su animo de lucro sobre los intereses de la comunidad.

Las corporaciones logran hacer que el individuo racionalice que le conviene permitirle a estas seguir haciendo lo que ellas quieran. Las corporaciones tienen la capacidad de lograr que las personas, “democrática y participativamente,” determinen fervorosamente que estas deben continuar contaminando el medio ambiente, explotando trabajadores local e internacionalmente, y promoviendo valores que perpetúan una sociedad poco solidaria.

La estructura de clases capitalista le brinda a las corporaciones el abrumador privilegio de ser las administradoras de las riquezas que genera la sociedad. Las corporaciones, seguirán usando, como siempre han usado, las riquezas que este privilegio les concede, para a través del Estado, los medios de comunicación y la educación convencer al resto de la población de que no se les debe arrebatar este privilegio.

La estructura de clases capitalista influye en todos los asuntos que nos afectan como sociedad; desde la degradación de nuestro medio ambiente, el discrimen por razones de raza, genero o preferencia sexual, hasta las relaciones de poder opresivas como el imperialismo o el colonialismo. Intentar resolver estos problemas de manera aislada, independientemente de la lucha contra la estructura de clases capitalista, conllevara a un triste ejercicio inútil. Como explica el filósofo y crítico social marxista Slavoj Žižek, en esta coyuntura, lo utópico es presumir que los problemas se pueden resolver uno a uno, poquito a poquito. No se trata de solo luchar contra el sistema económico, se trata de que haya una convergencia en todas las luchas del pueblo (ambiental, genero, clases, estudiantil, etc.) para así construir una nueva sociedad, distinta y mejor que la capitalista.

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El MUS y la Independencia

Carta de Ramón Reyes Díaz, residente de Caguas, publicada en El Nuevo Dia el 24 de enero de 2010

 

En estos momentos se inscribe un nuevo movimiento político para participar como partido en la contienda electoral del 2012. La base de este grupo de ciudadanos, la soberanía para Puerto Rico. El liderato más visible de este movimiento lo componen personas que anteriormente fueron líderes del independentismo.

La mayoría del pueblo de Puerto Rico le tiene temor a la independencia por diversas razones. Estas van desde el miedo que se ha inculcado en la mente de las personas a perder su libertad individual y su estatus económico. La persecución, el discrimen y un sistema educativo enajenante que propende a cultivar esos temores para mantener el sistema colonial.

 

Los independentistas tenemos que combatir el miedo con educación; utilizando argumentos que convenzan a nuestro pueblo sobre la necesidad de la independencia. El miedo no se puede combatir con miedo. Estas personas que componen el MU S (Movimiento Unión Soberanista) dicen que como la mayoría del pueblo de Puerto Rico le tiene miedo a la independencia, pues hay que aguar el planteamiento para mercadear mejor el mensaje. Me parece que este argumento es erróneo y peligroso para nuestro movimiento independentista.

Como militante independentista de toda una vida (en estos momentos desafiliado); no puedo avalar una organización que esconde la independencia. El independentismo en general ha fallado en educar a nuestro pueblo sobre la independencia. La educación política tiene que ser un proceso continuo y consistente.

El proceso de descolonización no se va a dar por arte de magia. Este conlleva una gran dosis de constancia y desprendimiento. La lucha por la independencia no tiene atajos ni se construye con organizaciones que en aras de mercadear una idea, están dispuestos a claudicar sus principios por un protagonismo momentáneo.