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El lado oscuro de la fuerza: El Capitalismo

Según el canon Star Wars, “el lado oscuro de la fuerza glorifica la fuerza del individuo. Desata destrucción, no por otra razón que por ganancia egoísta. Despoja naciones y destruye civilizaciones” ¿Suena parecido? La ideología capitalista glorifica el individuo. La dinámica capitalista, específicamente el imperialismo económico de los países del primer mundo, despoja las naciones del resto del planeta. Los Jedi lucharon contra el Imperio Galáctico para construir un sistema verdaderamente democrático. Hagamos lo mismo, luchemos contra el imperialismo y el capitalismo para construir una sociedad verdaderamente libre y democrática.

Democracia Participativa no basta, ¡hay que salir del capitalismo!

Construir una sociedad democratica y participativa es una meta fundamental para la humanidad. ¿Pero que sucede si se logra profundizar la democracia participativa sin alterar la estructura de clases capitalista? En alrededor de veinte estados de Estados Unidos se han enmendado las constituciones estatales para permitir iniciativas ciudadanas por medio de la recolecta de firmas para la realización de plebiscitos. Con estas medidas, los ciudadanos se vuelven sujetos activos y protagónicos en la legislación. Esto ha permitido el desarrollo de una cultura de democracia directa en varias partes de Estados Unidos. Sin embargo, como ya se ha dicho, la estructura de clases capitalista no se alteró. ¿Qué ocasionó esto?

Compañías como Wal-mart han empleado personas para recoger firmas y gastado millones en propaganda para convocar plebiscitos e influenciar en los votos de los electores. El fin es ir por encima de regulaciones que intentaban proteger a comunidades frente a esta corporación. Target, Home Depot y farmacéuticas también han aprovechado las iniciativas ciudadanas y los plebiscitos ciudadanos con el mismo fin. A través de mecanismos de democracia participativa, corporaciones han logrado ir por encima de planes de uso de terreno para construir más filiales o de un tamaño superior al previamente acordado. A través de esta iniciativa que tenía el fin de empoderar a los ciudadanos, las corporaciones han tenido un nuevo mecanismo, utilizando la necesidad de algunos ciudadanos de conseguir un empleo y aprovechando su potencial económico para desinformar a través de los medios de comunicación, para imponer su voluntad y su animo de lucro sobre los intereses de la comunidad.

Las corporaciones logran hacer que el individuo racionalice que le conviene permitirle a estas seguir haciendo lo que ellas quieran. Las corporaciones tienen la capacidad de lograr que las personas, “democrática y participativamente,” determinen fervorosamente que estas deben continuar contaminando el medio ambiente, explotando trabajadores local e internacionalmente, y promoviendo valores que perpetúan una sociedad poco solidaria.

La estructura de clases capitalista le brinda a las corporaciones el abrumador privilegio de ser las administradoras de las riquezas que genera la sociedad. Las corporaciones, seguirán usando, como siempre han usado, las riquezas que este privilegio les concede, para a través del Estado, los medios de comunicación y la educación convencer al resto de la población de que no se les debe arrebatar este privilegio.

La estructura de clases capitalista influye en todos los asuntos que nos afectan como sociedad; desde la degradación de nuestro medio ambiente, el discrimen por razones de raza, genero o preferencia sexual, hasta las relaciones de poder opresivas como el imperialismo o el colonialismo. Intentar resolver estos problemas de manera aislada, independientemente de la lucha contra la estructura de clases capitalista, conllevara a un triste ejercicio inútil. Como explica el filósofo y crítico social marxista Slavoj Žižek, en esta coyuntura, lo utópico es presumir que los problemas se pueden resolver uno a uno, poquito a poquito. No se trata de solo luchar contra el sistema económico, se trata de que haya una convergencia en todas las luchas del pueblo (ambiental, genero, clases, estudiantil, etc.) para así construir una nueva sociedad, distinta y mejor que la capitalista.

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La Economía y la lucha por la independencia

Los argumentos a favor y en contra de la independencia normalmente se relacionan de alguna u otra manera a la economía. Por tanto, se amerita introducirnos a las principales teorías económicas y el rol que pueden jugar en la lucha por la independencia.

I- La Economía

La palabra “Economía” normalmente trae a la mente conceptos como el empleo, el dinero, los precios y el éxito o fracaso de los negocios. Sin embargo, como ciencia social, la economía es mucho más abarcadora.

Se pueden dividir las escuelas de pensamiento de Economía de varias maneras. Para nuestros propósitos,podemos dividirla en dos grupos principales. El grupo predominante entre los economistas es el que parte de las siguientes premisas: vivimos en el capitalismo, viviremos en el capitalismo, y el capitalismo es el mejor sistema entre las alternativas existentes. Algunas tendencias dentro de este grupo abogan para que el gobierno tome un rol activo en la economía capitalista, como los economistas keynesianos (asociados a las propuestas de partidos como el Partido Demócrata en Estados Unidos y algunos sectores dentro de los partidos en Puerto Rico). Otras tendencias dentro de este grupo abogan porque el gobierno juegue un rol mínimo en la economía capitalista, como los economistas neoclásicos (asociados a las propuestas del Partido Republicano, del Partido Nuevo Progresista y algunos sectores del Partido Popular). Pero en fin, todos coinciden en que capitalismo es lo que hay y es lo que debe haber. Su tarea como economistas es aplaudir y defender el sistema capitalista.

En el otro extremo están los economistas que no parten de estas premisas. Son una minoría entre los economistas y son pocos los departamentos de economía que se identifican con este grupo. Los economistas de este grupo se destacan porque hacen énfasis en las clases sociales. Para este grupo de economistas, clases sociales no se refiere a cuantos ingresos recibes (si eres clase alta, media o baja); ni tampoco se reduce, aunque se relaciona, con si eres un empleado o si empleas a personas. Las clases sociales se relacionan a preguntas mucho más fundamentales.

Toda sociedad tiene que utilizar la mente y el esfuerzo físico de las personas que la componen para transformar la naturaleza en bienes que satisfagan nuestras necesidades. Por ejemplo, las sociedades primitivas tenían que asignar parte de su población para sembrar, cazar y/o cocinar. Sin embargo, no todas las personas podrían participar de estas tareas. A modo de ejemplo, algunas personas tendrían que cumplir una labor de seguridad y velar que otra tribu enemiga no saqueara sus pertenencias. ¿Estas personas que no contribuían directamente a “producir” los alimentos, se les dejaba sin comer? No. Las personas que trabajaban directamente produciendo alimentos (cazando, sembrando o cocinando) producían más de lo que ellos mismos iban a comer (producían un excedente) para distribuirse a aquellas personas que aunque no trabajaron directamente en la producción, contribuyen a la supervivencia de la sociedad de otras formas. Cómo se crea el excedente en la producción, quién lo administra y a quién se distribuye son las preguntas que determinan la estructura de clase de una sociedad. La lucha de clases no es otra cosa que los diferentes agentes de este proceso intentando apropiarse de mayores cantidades del excedente de la producción. Incluso, puede darse lucha de clases dentro de una misma clase social. Por ejemplo, los distintos tipos de capitalistas, los industriales (dueños de fabricas), los financieros (bancos) y los comerciales (dueños de tiendas) tienen tensiones entre ellos al todos intentar apropiarse de mayores cantidades del excedente que le roban al trabajador en el proceso de explotación capitalista.

Este enfoque de clases basado en la producción, apropiación y distribución del excedente social fue una de las mayores contribuciones teóricas de Carlos Marx. Al elaborar su análisis de clases sobre el capitalismo, Marx le llamó plusvalor al excedente social que los capitalistas apropiaban a los trabajadores. Los trabajadores y las trabajadoras aumentan el valor de las materias primas que poseen los capitalistas; pero los frutos de este aumento en su valor son apropiados y administrados por los capitalistas. Los trabajadores y las trabajadoras trabajan más de lo que necesitarían trabajar si fuese solo para su consumo personal, igual que en las sociedades primitivas, pero la administración y distribución de ese excedente es ahora controlada por completo por la clase capitalista. Para Marx, cualquier persona que aspire a construir un nuevo sistema, distinto o mejor que el sistema capitalista, tiene que estudiar estas relaciones para poder transformarlas. De no hacerlo, solo se creará una nueva variación del capitalismo, en vez de transformarlo en un nuevo sistema económico.

II- La independencia de Puerto Rico

Planteamientos económicos son muy comunes en los argumentos a favor y en contra de la independencia. La mayoría de estos se enmarcan dentro del primer grupo teórico de la economía; los que consideran el capitalismo como la única opción. Dentro de esta teoría económica capitalista se puede argumentar que nos conviene la independencia ya que la habilidad de articular tratados económicos y desarrollar nuestra economía capitalista a nivel nacional podrían aumentar los empleos en el país, aumentar los salarios y mejorar nuestras condiciones de vida. Se pueden utilizar estos argumentos a favor de la independencia sin proponer una transformación de nuestra estructura de clase; sin amenazar la existencia del sistema económico capitalista en Puerto Rico. Probablemente sea más fácil argumentar a favor de la independencia dentro de esta perspectiva ya que se utilizarían conceptos que el país conoce y comprende de alguna manera.

Además, si se aspira a transformar la estructura de clases, se necesita la independencia. Por tanto, se pueden utilizar argumentos económicos capitalistas para lograr la independencia y una vez obtenida se puede empezar la campaña a favor del socialismo o cualquier otra alternativa poscapitalista.

Por otro lado, esta la alternativa más difícil: abogar desde ahora por la transformación de nuestra estructura de clases y el fin del capitalismo. Esta alternativa implica intentar explicarle al país conceptos sumamente difíciles como excedentes de producción y sus procesos de apropiación y distribución. Sin duda alguna es la alternativa más difícil y lenta en términos de resultados. Pero al ir directamente a una de las raíces de nuestros tantos problemas, la estructura de clases, se aseguran cambios reales y profundos.

El economista marxista Richard Wolff menciona en ocasiones un ejemplo hipotético que ayuda a tomar posturas en este dilema. Imaginémonos que fuimos al pasado cuando existía la esclavitud. Los esclavos y las esclavas viven y trabajan en condiciones infrahumanas. Surgen dos movimientos. El primero aboga porque se les trate mejor a los esclavos y las esclavas; que se les alimente mejor y se les aseguren mejores condiciones de vida. El segundo, considera que el problema es la esclavitud; no cuán bien están siendo tratados los esclavos y las esclavas. Por tanto, hay que luchar por la abolición de la esclavitud. ¿Con que grupo nos solidarizaríamos?

¿Nos basta con vivir en Puerto Rico libre y soberano, con una economía capitalista, y mejores condiciones de vida que en la actualidad? ¿O queremos una transformación radical de nuestra sociedad que realmente nos libere como seres humanos? ¿Aspiramos a la independencia para introducirnos al mundo como economía capitalista para comerciar y competir con otros países? ¿O aspiramos a construir con nuestras naciones hermanas un nuevo mundo? El movimiento independentista tiene que tomar postura en el asunto; ya que la economía y la estructura de clases como trajo Marx a colación, son fundamentales para toda sociedad.