Etiquetado: Socialismo del Siglo XXI

Tacticas y estrategias para la transicion al socialismo del Siglo 21

El artículo Marxist Perspectives on 21st-Century Transition to Socialism (Forthcoming) resume y analiza críticamente las tres posturas principales discutidas en la izquierda como estrategias hacia el socialismo: 1) la visión socialista revolucionaria de tomar el Estado y transformar de manera abrupta y de raiz la sociedad, 2) la visión socialdemócrata de lograr un acuerdo con el Capital, aspirando a eventualmente, y paulatinamente, transformarlo, y 3) la visión anarquista (o marxista autonomista) de ignorar el Estado, y crear espacios alternativos (como cooperativas, huertos comunitarios, etc.) que poco a poco remplacen el Capital.

El artículo concluye que ninguna visión en sí sola será exitosa, y nuestra tarea es buscar como combinar estas visiones dependiendo de distintas circumstancias. Según el mismo, uno de los errores más graves que podría cometer la izquierda es pensar que la visión anarquista (o marxista autonomista) de ignorar el Estado, y crear espacios alternativos que poco a poco remplacen el Capital en sí sola podría funcionar. Se tiene que tener en agenda la toma del poder estatal. Sin embargo, igual de grave sería asumir que el Capital se puede humanizar y regular indefinidamente, como plantean muchos dentro de la visión socialdemócrata. La toma del Estado debe ser con el propósito de crear condiciones para romper con el Capital, no para regularlo.

 

A continuación un video con un debate interesante entre Enrique Dussel y John Holloway, quien es uno de los ideólogos principales de la visión anarquista/marxista autonomista.

 

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Venezuela: Peligros de no profundizar la revolución

Venezuela: Peligros de no profundizar la revolución
Escrito por Editorial Lucha de Clases (Venezuela)
Miércoles 11 de Abril de 2012

Para todos los revolucionarios y revolucionarias está perfectamente claro que el año 2012 será un año de grandes desafíos y definiciones. Actualmente la Revolución Bolivariana se encuentra en una encrucijada. O se radicaliza la Revolución y se profundizan los cambios, o la política reformista de sólo regular el capitalismo pero no acabar con él, puede llevar a la Revolución a sufrir una peligrosa derrota en el largo o incluso en el mediano plazo.
Sin embargo, como marxistas que somos, los compañeros y compañeras que nos agrupamos en torno al periódico Lucha de Clases entendemos también perfectamente que existe una enorme reserva de apoyo entre la clase trabajadora y las masas oprimidas a la Revolución Bolivariana y al Camarada Presidente, y que por lo tanto, el pueblo trabajador de nuestro país saldrá a votar masivamente este 7 de Octubre en defensa de la Revolución Socialista.

Ahora bien, no todo es color de rosas. La vanguardia de la clase trabajadora y del movimiento popular, sabe que al frente del proceso revolucionario se encuentran una capa de dirigentes que una vez que han llegado al poder y han adquirido groseros privilegios, han comenzado a dejar de un lado las luchas populares, las luchas que llevan adelante la clase trabajadora y las masas oprimidas para emanciparse de la opresión capitalista y poder así dignificar sus condiciones de vida.

Esta dirigencia reformista, que se contenta con hacerle meras reformas al capitalismo, como fijar controles de precios y establecer regulaciones a la banca privada, pero que no está dispuesta a romper con los capitalistas y a nacionalizar la banca, la industria y los latifundios, para ponerles a producir bajo control de la clase obrera y de las comunidades organizadas a fin de satisfacer todas las necesidades materiales y espirituales del pueblo, constituye actualmente un freno total y criminal para el proceso revolucionario.

Es cierto que las políticas sociales y misiones que ha impulsado el Camarada Presidente han permitido elevar de una manera significativa el nivel y la calidad de vida de nuestro pueblo en materia de salud, educación, alimentación y acceso a la cultura y al deporte, sin embargo, mientras se mantenga intacto el estado burgués, y mientras las grandes palancas de la economía se sostengan en manos de capitalistas, latifundistas y banqueros, es imposible terminar de resolver definitivamente los problemas más acuciantes de las masas como la escasez de vivienda, el acceso al empleo, el transporte, la salud y la seguridad, y mientras se mantenga así esta situación, existirá la posibilidad de un desgaste, desmovilización y apatía por parte de importantes sectores de la población que apoyan a la revolución. La historia nos ofrece crudos y trágicos ejemplos de ello.

Es en este punto donde las elecciones presidenciales del próximo 7 de Octubre jugarán un papel crucial para el proceso revolucionario. Como ya hemos dicho, confiamos en que las masas revolucionarias defenderán hasta el final a la Revolución, antes, durante y después del 7-O, sin embargo, el trabajo contrarrevolucionario que está haciendo la quinta columna burocrática dentro de nuestras propias filas también tiene sus consecuencias. La gloriosa Revolución Sandinista, aunque mucha gente no lo sabe, fue derrotada en las urnas. Daniel Ortega fue el candidato del Frente Sandinista en las elecciones presidenciales de 1989, y a pesar del enorme apoyo popular con el que contaba entre la clase trabajadora y el campesinado, este apoyo no fue suficiente para vencer al candidato de la burguesía en las urnas ¿Cuál fue la razón de su derrota? Una parte importante de las masas revolucionarias, al ver que sus problemas más acuciantes no fueron nunca resueltos por la Revolución, cayeron en la apatía y el desgaste.

Ahora bien, en este caso debemos tomar en cuenta la presión que sobre la conciencia de estos sectores de las masas que apoyaban al FSLN ejerció la guerra civil criminal promovida por el imperialismo norteamericano y la burguesía nicaragüense, sin embargo, hay un factor que fue aún más determinante que éste factor.

La dirigencia del FSLN, al igual que una gran parte de la dirigencia del PSUV, al llegar al poder degeneró burocráticamente como consecuencia de la opulencia en el nivel de vida y los privilegios adquiridos. La antigua dirigencia combatiente, guerrillera y “revolucionaria” del FSLN se volvió reformista, y su único interés pasó a ser el vivir de la revolución y no por la revolución, por lo cual se conformó con dedicarse a hacer meras reformas al capitalismo nicaragüense, sin tener intención alguna de expropiar a los capitalistas, demoler el estado burgués y construir el socialismo.

Si la dirigencia del FSLN hubiese nacionalizado los bancos, expropiado a los latifundistas y entregado las tierras a los campesinos, y si hubiese nacionalizado la industria con participación activa de la clase obrera nicaragüense, tal y como se hizo en la revolución cubana en los 60, el apoyo de los obreros y campesinos nicaragüenses a la revolución hubiese sido tan rotundo y poderoso que sin duda alguna, el imperialismo no hubiese podido derrotar a la revolución ni siquiera utilizando al plan criminal y asesino de los contras. El ejército revolucionario obrero y campesino de Nicaragua, habría hecho morder el polvo al imperialismo más duramente que en Vietnam y Daniel hubiese ganado aplastantemente en las elecciones. Es importante a su vez, señalar que estas no son “elucubraciones” de unos marxistas locos y radicales, como muchos reformistas a veces hacen ver, sino que son tesis basadas en la ciencia histórica, a la que tanto llama a estudiar y aprender el Camarada Presidente.

Las lecciones para Venezuela son claras. He allí los grandes desafíos que tenemos ante nosotros los revolucionarios y revolucionarias. Aún y venciendo el 7-O, debemos radicalizar la revolución a la izquierda de una vez por todas, como única garantía para avanzar de manera contundente hacia el socialismo y asegurar el triunfo definitivo de la revolución bolivariana sobre las fuerzas de la reacción.

La soñada ciudad socialista de Chávez empieza a ser una realidad habitada

VALERIA PACHECO – AFP


CARACAS, 9 marzo 2012 (AFP) – Tras malvivir nueve meses en un refugio para damnificados, la caraqueña Daviana Padrón reside ahora en una vivienda nueva y gratuita, trabaja en una cooperativa y sus hijos van a la escuela ‘bolivariana’. Todo ello en la ciudad socialista de Caribia, un sueño del mandatario Hugo Chávez que empieza a hacerse realidad.

Emplazada entre las montañas de las afueras de Caracas y cerca del mar, Caribia es uno de los sueños más ambiciosos de Chávez, quien espera que un día este proyecto urbanístico, fruto de su revolución socialista bolivariana, sea el hogar de más de 100.000 personas.

Por ahora se instalaron desde agosto unas 5.000 personas en departamentos de hasta cuatro dormitorios, completamente equipados y gratuitos, aunque en el futuro el gobierno tiene previsto fijar una forma de pago para sus inquilinos en función de sus ingresos.

Hasta ahora se entregaron unos 800 apartamentos y se planea construir en total 20.000 como parte de un plan para atender a buena parte de los 130.000 damnificados que dejaron unas fuertes lluvias en 2010 y paliar a la vez el déficit de casas en Venezuela, que llegó a dos millones ese mismo año.

Esta ciudad tiene escuela, guardería, un centro de salud, peluquería, arepera, micromercado y un taller de confección de ropa
“Mi vida ha cambiado demasiado, yo era una persona muy agresiva y no me gustaba que se me acercaran, desde que estoy aquí comparto, trabajo, hablo y me escuchan”, dice Padrón, de 41 años, mientras trabaja en la panadería de Caribia, donde el pan tradicional cuesta hasta la mitad que en el resto del país y las bebidas tienen en sus empaques la reseña “hecho en socialismo”.

Esta ciudad, cuya ubicación fue elegida por Chávez cuando en un sobrevuelo vio el área, tiene escuela, guardería, un centro de salud, peluquería, arepera, micromercado y un taller de confección de ropa.

Gracias a los servicios que se empiezan a desarrollar en Caribia, Padrón afirma que no necesita “volver” a la caótica Caracas, donde además la inseguridad es un mal cotidiano y el costo de vida es el más alto del país.

“No tengo nada que ver con Caracas, mi vida es aquí. Nunca pensé que iba a tener mi propio trabajo, no me mandan y no mando. Empezamos a vivir en un pequeño paraíso”, dice Padrón, que junto a sus cuatro hijos y su pareja fue de las primeras familias que llegaron a Caribia.

En la incipiente ciudad, que empezó a construirse en 2007, sus habitantes afirman que no existen jerarquías entre ellos, nadie se preocupa por problemas de delincuencia porque no los hay, vivir es barato, la gente se organiza para montar negocios comunitarios con créditos del Estado y la educación es gratuita.

En la incipiente ciudad, que empezó a construirse en 2007, sus habitantes afirman que no existen jerarquías entre ellos
“Aquí vivo tranquilo y feliz gracias a Dios y a Chávez. Estamos empezando una ciudad nueva, si la cuidamos va a seguir segura”, comenta Carlos Silva, un panadero de 47 años, que junto a Padrón y otras nueve personas maneja este negocio “socioproductivo”, en el que se exhibe una de las pocas fotos del gobernante en Caribia, donde decenas de edificios siguen en construcción.

Margarita Fórnica, miembro de una junta comunal, sostiene que en el futuro se espera generar suficientes plazas de trabajo para que la gente deje de trasladarse a diario a Caracas, y seguir aumentando los servicios, como el desarrollo de cultivos biológicos para autoabastecerse de alimentos frescos.

Esta mujer, que tiene cinco hijos, asegura que el hecho de residir ahora en “viviendas dignas” –la mayoría de los damnificados de 2010 vivía en casas paupérrimas en los barrios populares– la ha ayudado a “cambiar de mentalidad para dejar atrás los viejos vicios” y pensar que se puede vivir mejor, según comenta mientras atiende a su hijo en su departamento.

Pese a la “satisfacción” que se siente en Caribia, la enfermedad de Chávez, convaleciente en Cuba tras la extirpación de un nuevo tumor canceroso, ha infundido cierto temor en sus pobladores de que este sueño se desvanezca, aunque algunos están convencidos de que el gobernante, en el poder desde 1999, se presentará y vencerá en las elecciones presidenciales del 7 de octubre.

“Con el favor de Dios y la Virgen, Chávez va a estar bien, porque si él se acaba, esto se acaba y ahí sí las cosas van a estar difíciles”, expresa Silva, con la voz acongojada y los ojos aguados, mientras comienza otra vez a amasar el pan.